TELL NORTE FEBRERO 2020
Cuesta emprender, hay una inversión de dinero fuerte, frente a un escenario que no siempre es muy claro, pero el que no se arriesga no puede ver resultados”. con soplete, sales decapantes, fresas, brocas y un sinfín de herramientas nuevas. Estudiar formalmente joyería fue un gran desafío. Tenía clases de técnicas, estética del arte, diseño. Experimenté con distintas materialidades y de a poco fui forjando mi ADN joyero, mi marca personal. En resumen, al descubrir la joyería, también me redescubrí. ¡Un viaje hacia ti misma! Es increíble lo que desencadena en tu interior de- dicarte a lo que te apasiona, ya no sólo como a - ción, sino como plan de vida. Y yo no era la única, pues tuve compañeras arquitectas, diseñadoras, veterinarias y geólogas. Aprendí bastante. Me gus- ta trabajar con piedras naturales, plata, cobre, téc- nicas ancestrales como Kumboo y Mokume Gane. Pero aún me queda mucho por aprender. La vuelta a Antofagasta fue difícil para Catalina. “Me angustiaba que la gente no valorara, en gene- ral, el trabajo hecho a mano y la calidad de los pro- ductos. Muchas veces piden descuentos porque creen que al ser emprendedores debemos “ganar- nos al público” y para mí es una falta de respeto al trabajo efectuado. Pasó un tiempo y empecé a co- tizar arriendos de locales y “me lancé a la piscina” en agosto del año pasado”. FAMILIA Y AMIGOS ¿Qué signi ca para ti el apoyo de tu familia? Es fundamental, mis padres ymi hermana siempre me han apoyado. Mi papá, incluso, me construyó lamesa para trabajar, que debía tener característi- cas especiales, una altura determinada y espacio para mis herramientas. Mi compañero de vida es un “apañador” al ciento por ciento, pues siempre que le planteomis ideas es el primero queme dice “dale, hazlo”. ¿Emprender en Antofagasta es difícil? Cuesta, hay una inversión de dinero fuerte, frente a un escenario que no siempre es muy claro —con el “estallido social” también he pasado mis sus- tos— y hay meses en que te va mejor que otros y ese es el riesgo del emprendimiento, pero el que no se arriesga no puede ver resultados. ¿Cómo es el mercado local? Es un poco extraño para mí, pues a veces hay que competir con otras emprendedoras que tam- bién ofrecen joyería. Pero la verdad es que hay un respeto increíble por el trabajo del otro. Para eso estamos, para apoyarnos y darnos la mano entre todas. Actualmente en mi módulo también hay joyas de otros autores, con propuestas distintas, pero igualmente hermosas. Es una buena manera de apoyarnos. 69 tell. cl ¿Cómo nace el nombre de tu marca? Partí con “Alma Joyas” que en su mayoría era bisutería hecha a mano y el nombre es en honor a mi hija. Después de pasar por la escuela de joyería nace “Castaldi”, netamente era diseño de autor y quise honrar mi apellido materno. Y de la fusión de ambas propues- tas se crea “Pura”, que se relaciona con el uso de materiales de la naturaleza, simples y rústicos. ¿Cuáles son tus desafíos en el corto y mediano plazo? Seguir aprendiendo, encauzando mi estilo. Acercar este o cio a las personas, para que lo aprecien, a través de talleres de joyería básica. Hago un llamado a las personas que quieran emprender. Arriésguense, es un trayecto lleno de aprendizajes, satisfacciones y reconocimientos, que llenan el espíritu más que cualquier trabajo convencional. No te puede ir mal si pones pasión en lo que haces. T
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