TELL NORTE FEBRERO 2020
46 tell. cl Es increíble lo que desencadena en tu interior dedicarte a lo que te apasiona, ya no sólo como a ción, sino como plan de vida”. artesanales y seguía creando, vendiendo e invirtiendo tiempo y dinero en ello. Además estaba pasando por una etapa que no me permitía tener tiempo de calidad con mi hija y esposo. Nos habíamos trasladado a vivir a Calama por mi trabajo y vivíamos en la casa de mis padres. Fue un año complejo y ahí me cuestioné cuánta vida me estaba costando el sueldo. ¿Sentiste que debías darle un golpe de timón a tu vida? Algo así. Llegó el punto que debía tomar una decisión y como siempre me mantuve ligada a la joyería. La opción que tenía más a mano era la de dedicarme netamente a este nuevo cam- po, así que lo conversé con mi familia, quienes siempre me han apoyado en todo. Dejé las co- municaciones y me fui a Santiago a estudiar un año para consagrarme de manera profesional a esta disciplina. ¿Así de radical? Sí, y no tengo dudas de haber hecho lo correcto. ¿Con qué te encontraste en esta aventura? ¡Con un mundo totalmente desconocido para mí! Pasé de tutoriales en Youtube a un banco N o era raro que Catalina Gazmuri (33) pidiera de regalo mostacillas e hilos de colores. Desde pequeña se fascinaba trenzando y combinando diseños para llenar el mundo de pulseras, aros y collares que repartía en su círculo cercano. Con los años, esa veta de mini orfebre se expandió y tuvo su primer negocio de artesanía cuando, en pleno recreo, vendía su producción a sus compañeritas de colegio. Y aunque todo este mundo le encantaba, jamás lo imaginó como una alterna- tiva cuando llegó la hora de buscar profesión. “Cuando tuve que elegir una carrera, siempre me gustó perio- dismo —también por in uencia de mi familia y amistades, ya que me decían que yo tenía mucha personalidad y era buena para hablar—, así que con argumentos bastante básicos entré feliz a la universidad”. ¿Cómo fue tu vida de periodista? Me enfoqué en las comunicaciones corporativas. Trabajé como contratista ocho años para varias mineras de la región, hasta que logré lo que quería: ingresar a una empresa mandante. Es- tuve ahí un tiempo y sentí que había cumplido con mis expecta- tivas profesionales, pero no con mis sueños personales. ¿Cuáles eran esos sueños? Nunca dejé de hacer mis joyas, siempre encontraba espacios y con el poco tiempo que tenía participaba en las ferias
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDQ4NTc0