Viña julio 2018
92 tell .cl Dehesa), un proyecto que desarrolla Solange junto a su padre. “El mundo de la aceituna abarca mucho más que la negra y la verde, pero el chileno hace pocos años comenzó a atreverse a comerlas fuera de la empanada, la pizza o el pastel de choclo. Tenemos una variedad de más de cua- renta tipos de sabores, colores y tamaños… desde la Riviera a la Arbequina. De las relle- nas, la clásica es la de pimentón rojo, pero hay con distintos tipos de quesos, almendras, apio, chorizo español o pescado. Las pastas también han cautivado, pues las procesamos y les in- corporamos palmito, alcachofa, merkén, finas hierbas, nueces, etc.”, cuentan. El mundo de la aceituna abarca mucho más que la negra y la verde, pero el chileno hace pocos años comenzó a atreverse a comerlas fuera de la empanada, la pizza o el pastel de choclo. Tenemos una variedad de más de cuarenta tipos de sabores, colores y tamaños… desde la Riviera a la Arbequina”. a los años difíciles que se vivían en el país, mi papá tuvo la necesidad de vender aceitunas y salir hacia Santiago. Al comienzo ellos tenían una parcela en Azapa, pero la distancia, las tarifas áreas y las dificultades de comunicación eran demasiadas. Finalmente empezaron a comprar a distintos productores de la zona, mientras se volvían a establecer. Así se instalaron en Jahuel (comuna de Santa María, San Felipe) y en La Cisterna (Santiago), donde actualmente se encuentran la producción y bodegas. Hoy Treguear Chile es una de las empresas más importantes en el rubro y sus hijos seguimos su legado”. ¿Qué recuerdos tienen de esa etapa? R: Más de alguna vez, después del colegio, acompañé en micro a mi papá a repartir bolsas de aceitunas a la feria y al Barrio Franklin; fue una experiencia muy bonita para mí y un modelo a seguir. Vi todo ese esfuer- zo hasta que, poco a poco, fue creciendo la empresa. S: Recuerdo cuando ya estaban las bodegas y cómomi mamá, y hasta hoy, ponía orden (ríe). Siempre jugábamos a la escondida entre los barriles de aceitunas. Mi papá es periodista y se hizo empresario, porque lo tenía en el alma. Desde que era muy chica me decía que quería tener un restaurante, porque mi abuela tuvo uno en Arica. Su sueño era seguir creciendo, tener emporios de aceitunas y hacer vivir una experiencia en torno a ellas. ¿Cuándo se involucran ustedes y abren las tiendas Purolivo? R: En los noventa, mi papá con un amigo agricultor, Isaac Baluarte, fueron a buscar nuevas alternativas de negocios e importó las primeras aceitunas rellenas. Así posicionó la marca Treguear en los supermercados. Pasaron los años y Purolivo nació a modo de protesta, porque esos mismos super- mercados comenzaron a cobrar demasiado. La tasa anual de ingreso para una Pyme era impensada y eso no aseguraba la venta. Por ello, sus hijos lo animamos a abrir locales con nuestros propios productos. GRACIAS A LA ACEITUNA Los hermanos Treguear son cuatro y todos trabajan en la empresa, al- gunos viven en Viña y otros en Santiago. Maximiliano, en el área de pro- ducción, hoy está a cargo de la planta de Jahuel; Willy es ingeniero en ali- mentos y partió con la primera tienda de Viña y ahora ve la marca de tés Basilur. Rodrigo se encarga de la publicidad y marketing —y con apoyo de las administradoras y Solange—, también supervisa las tiendas Purolivo (Colón con Vespucio, Viña del Mar, Viña Mall) y el café de especialidad (Viña Café). Además, hace dos años, abrieron Purolivo Restaurant (La
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