TELL Rancagua Julio/Agosto 2018
que habitan los territorios. Con este proyecto vamos a contar la historia de San Fernando”. COMUNIDAD, PARTICIPACIÓN Y TERRITORIO Antes de convertirse en la directora regional de la Fundación Procultura en la Región de O’ Hig- gins, Alejandra fue directora de la Casa Museo Lircunlauta de San Fernando. El edificio había permanecido cerrado durante cuatro años tras el terremoto del 27 de febrero de 2010 y a ella le tocó reabrirlo en enero de 2014. Era un terri- torio conocido: había sido su objeto de estudio para licenciarse como historiadora del arte en la Universidad de Chile. “Cuando llegué, pensé: ‘¿cómo le damos vida a esta casa hermosa?’. Entonces, dije: ‘que las personas la habiten, que le den vida y la disfruten’. Y así fue: la gente se apropió de los espacios y hasta ahora continúa igual, con mu- chas actividades generadas por la comunidad. Trabajé ahí hasta diciembre de 2016 y creo que ese fue mi pequeño legado, claro que no lo hice sola, más tarde llegó Karen Fuentes, una gran fotógrafa joven, y entre las dos desarrolla- mos el trabajo”. Justamente en una de esas actividades comu- nitarias de la Casa Museo Lircunlauta, Alejan- dra dio a conocer a fines de mayo de 2018 el proyecto de memoria fotográfica de San Fer- nando. “Para el Día del Patrimonio instalamos un stand de Procultura y llevamos postales con fotografías de Chépica, donde ya se ha- bía creado un archivo. En un momento llegó un hombre y reconoció a su mamá y a sus tías en una de las fotos. Estaba muy emocionado y empezó a contar la historia de su familia. Fue un instante muy bonito”. Comunidad, participación y territorio son tres palabras clave en el discurso de Alejandra, quien, además de sus funciones en Procultura, cursa un magíster en gestión del patrimonio cultural en la Universidad de los Andes. “La fundación tiene una metodología para tra- bajar en los territorios. Por un lado, está el le- vantamiento patrimonial que permite hacer un diagnóstico y determinar qué necesita la gente y cuáles son las riquezas de las comunidades que no han sido potenciadas. Por otro lado, está el proyecto de patrimonio fotográfico, cuya gran fortaleza es la participación. Cuando 29 tell. cl hablamos de patrimonio nos gusta hablar de la puesta en valor de las personas, del trabajo con la comunidad de manera colaborativa, sin paternalismo. Con el tema de la fotografía ge- neras una participación concreta. Es un gesto muy sencillo: vas a la casa de las personas, digitalizas la imagen y recoges su relato. Es sencillo, pero profundo porque escuchas a aquellos que nos precedieron”, resume. MÁS ÁLBUMES; MÁS MEMORIA La memoria fotográfica de Chimbarongo es la próxima iniciativa que el equipo de Procultura, liderado a nivel nacional por la fotógrafa y ges- tora cultural Ilonka Csillag, quiere realizar en la región de O’Higgins. Alejandra acaba de presen- tar un proyecto Fondart para el período 2019. El registro será parte de un archivo en el que convergerán ochocientas fotos tomadas en San Fernando por distintos actores sociales e incluirá imágenes tomadas hasta fines de la década del setenta.
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