TELL Rancagua Julio/Agosto 2018

28 tell. cl rial tomado hasta fines de la década del setenta. Durante el segundo semestre, la historiadora del arte comenzará a revisar álbumes de insti- tuciones sanfernandinas como la masonería local, el cuerpo de bombe- ros, el Club de Leones y el Rotary Club, además de imágenes guardadas por los dueños de negocios tradicionales como las tiendas Bisonte y Ormeño y Ruiseñor y Compañía Limitada. En un proceso paralelo se reu- nirá con alrededor de trescientos adultos mayores quienes, en jornadas colectivas, aportarán fotografías y describirán sus recuerdos. Para diciembre de este año está programado el lanzamiento de la pá- gina web del proyecto y el material recopilado se difundirá a través de 10.500 postales. Posteriormente buscarán nuevos fondos para publi- car un libro. “Estamos construyendo una arqueología de la memoria, del recuerdo, porque la historia cotidiana no es sólo la historia oficial. La historia de los pueblos es construida y pensada por las personas Yo nunca he creído que todo tiempo pasado fue mejor, pero luego de ver las fotografías de Pedro Barboza Mardini parece que en San Fernando el tiempo pasado sí fue mejor”. un fondo por descubrir, creado por un ser humano inquieto”, dice Alejandra, quien es la responsable del proyecto “Memoria fotográfica de San Fernando”, iniciativa propiciada por la Fundación Procultura y financiada por Fondart. Con este trabajo se busca poner en valor la identidad de la ciudad a través de su patrimonio fotográfico, tal como la fundación lo ha hecho en las comunas de Chépica, Renca, Chaitén, Tierra Amarilla y Calle Larga. “Yo nunca he creído que todo tiempo pasado fue mejor, pero luego de ver estas fotografías parece que en San Fernando el tiempo pasado sí fue mejor. En términos simbólicos es la ca- pital de la provincia de Colchagua; la entrada al valle; la ciudad que presta servicios, incluso fue fundada un año antes que Rancagua, pero actualmente es un lugar donde no hay un creci- miento armónico y eso es muy triste. A la gente le duele que esta ciudad se haya desarrollado de manera tosca, poco amable. Escucho a mu- chas personas que se sienten decepcionadas porque están perdiendo la ciudad que ayuda- ron a construir. Hay nostalgia de ese San Fer- nando antiguo”, explica. Luego de revisar el material de Pedro Barboza Mardini, Alejandra digitalizó ciento veinte imá- genes capturadas entre las décadas del cua- renta y el sesenta, y elaboró la ficha de cada una gracias al relato del autor. Este registro será parte de un archivo en el que convergerán ochocientas fotos tomadas en San Fernando por distintos actores sociales e incluye mate-

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