TELL NORTE NOVIEMBRE 2018

45 tell. cl Para Javier Labbé, cirujano cardiovascular, ser parte de la Fundación Manos que Ayudan es una continuación natural de su ejercicio profesional. “Tanto en nuestras consultas como en la funda- ción, trabajamos por ser una alternativa importan- te para los pacientes de la ciudad, pues busca- mos dar atención a un público transversal, dando lo mejor de nosotros mismos en cada atención”. ¿Crees que los pacientes de regiones se sienten un poco dejados de lado? Sí, y por eso nuestra misión es demostrar que existimos profesionales capaces y en constante formación, porque nuestra vocación es el pacien- te. En lo personal siento que es importante man- tener las buenas prácticas médicas y, sobre todo, un alto estándar técnico. ¿Cuáles son tus inquietudes en lo personal? Avanzar cada vez más en la calidad de las aten- ciones, tanto en lo humano como en lo técnico. Mi sueño es que la fundación tenga una sede, instru- mental propio, tecnología de punta para continuar operando al mejor nivel. Además, creo que es importante contribuir en la formación médica. Hasta ahora hemos realizado tres cursos de formación académica, los que han tenido gran éxito. Ese es nuestro aporte para que la atención en salud sea cada vez de mejor cali- dad y nuestros pacientes se sientan confiados y seguros, pues son atendidos por profesionales que se perfeccionan cada día un poco más. La co- laboración médica, a veces, es compleja. Yo trato de colaborar y apoyar a quien me lo pida, porque es así como avanza la medicina. LA PALABRA DE ZAMORANO Los fundadores de Manos que Ayudan tienen una consigna: la prevención es la clave de un buen re- sultado. Por eso, dentro de sus prioridades están las campañas de prevención. “Queremos entre- gar más tratamientos quirúrgicos. Hay muchas personas que necesitan operarse y no tienen los recursos. Eso jamás será razón para dejarlos de lado”, enfatizan. Marcelo Zamorano concuerda en que un tema prioritario es lograr la detección temprana de enfermedades como el cáncer. Él es el primer cirujano digestivo del norte de Chile que ha desa- rrollado cirugía digestiva de primer nivel, no solo a nivel regional ni nacional, si no cumpliendo los estándares internacionales. Dentro de su trabajo en el sector público y privado ha realizado de for- ma pionera cirugías hepatobiliopancreática y eso- fagogástrica, incluyendo abordajes mini invasivos desconocidos hasta ese momento en la región. “El cáncer es un gran enemigo y en el norte es el mayor verdugo, dada la alta letalidad. Hay que combatirlo a como dé lugar y aunque hoy logra- mos con éxito cirugías altamente complejas dado los casos extremos, debemos enfocarnos en rea- lizar cirugías más precoces”, declara. ¿Qué es para ti Manos que Ayudan? Fundación Manos que Ayudan es como un hijo mimado. Un sueño hecho realidad creado por tres amigos y soñadores, entre los cuales estoy yo. ¿Qué es lo que me mueve? Creo que es posible destruir lasbarreras, las injusticias y lasdiferencias entre los grandes centros quirúrgicos del mundo y lo que tenemos hasta hoy en el norte de Chile. No solo para las personas de estrato socioeconómico bajo, sino para toda la población nortina. ¿Qué mantiene tu motivación por participar? Lo más importante es acompañar a la gente que lo necesita, que sufre, que ve cómo otros tienen acceso a una salud de primer nivel y ellos no, solo por un tema de ingresos. Además, para mí es trascendental que nosotros, los profesionales de regiones, estemos siempre un paso adelante en uso de nuevas técnicas y conocimientos para entregar la mejor atención a nuestros pacientes. ¿Cuál es la principal meta en lo social de la fun- dación? La felicidad, terminar con el sentimiento de leja- nía, los complejos, que la comunidad del norte confíe y esté segura de que tiene a su alcance una salud de primer nivel. ¿Y para ti en lo personal? Que la fundación sea eterna, que trascienda más allá de los fundadores o las personas, que todo el norte la sienta como suya y si por alguna razón nosotros ya no estamos, que la fundación y la gen- te no nos extrañe. Que mi familia se sienta orgu- llosa con todo el sacrificio personal y familiar que hemos hecho; mi señora Paulina Del Valle que ha entendido este sueño que muchas veces me roba un poco del tiempo que podríamos compartir juntos; a mis hijos Vicente y Joaquín agradecerles, me llena el corazón que compartan la inquietud de ayudar al prójimo. Esta fundación no pertene- ce a nadie en particular, sino a cada una de las personas que vivimos en este hermoso lugar, el Norte Grande. Tanto en nuestras consultas como en la fundación, trabajamos por ser una alternativa importante para los pacientes de la ciudad, pues buscamos dar atención a un público transversal, dando lo mejor de nosotros mismos en cada atención”, Javier Labbé. T

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