TELL NORTE NOVIEMBRE 2018

La gestión cultural es un compromiso y la siento como mi misión”. T las mujeres trabajadoras del arte y la cultura nos estamos organizando para poner en evidencia la precarización de nuestra labor y las malas prácti- cas que existen en el quehacer cultural, de mane- ra que esto es un muy buen indicio. ¿Vamos avanzando, entonces? Nos faltamucho, pero se avanza y de esome sien- to responsable en cuanto a impulsar el cambio. Las políticas culturales deben ser participativas, no a puertas cerradas, y algo sucede con las con- vocatorias porque son muy bajas. A propósito de esto, estamos desarrollando un circuito cultural del Barrio Inglés. Queremos revitalizarlo para de- volverle el espíritu original y varios locatarios es- tamos agrupados porque somos los únicos que podemos salvarle la vida. ¿Cuál sería el mejor escenario de cambio para poner a la cultura y las artes en el sitial que se merece? No creo ser la indicada para decirlo, pero desde esta vereda quiero seguir vinculándome, creando y gestando ideas con la comunidad y con el terri- torio. En mi caso, no tengo formación académica al respecto, pese a que hice un diplomado en Ges- tión Territorial en la UCN. Vengo desde la praxis y desde ahí circula mi construcción de la realidad, actúo y milito. No tengo más pretensiones y eso me permite estar en todos los escenarios. ¿Y se puede vivir de esto? No vivo del arte… vivo por el arte y eso es lo rele- vante para mí. ESTRECHANDO LAZOS En el 2015, Alejandra viaja a México y establece un convenio de colaboración cultural y de inter- cambio con los maestros oaxaqueños del arte po- pular, con museos y con diversas organizaciones culturales. Luego de esta provechosa visita, en el 2016 se convierte en la primera gestora cultural de regiones que gana un concurso de la Dirección de Asuntos Culturales (DIRAC) del Ministerio de Relaciones Exteriores, a través del Proyecto Inter- nacional de Colaboración Cultural Chile-México. ¿Cómo fue esta experiencia? Increíble. Trabajamos de manera articulada con la Feria Internacional del Libro de Oaxaca y jun- to a una serie de artistas y curadores nacionales, presentamos una exposición de fotografía chile- na contemporánea. En el 2017, ratificamos este compromiso entre La Casa de las Artesanías de Oaxaca y la Galería Chile Arte, con el objetivo de generar acciones y programas de intercambio, re- sidencias, formación, talleres y exposiciones con creadores, artesanos y artistas. Este año, presen- tamos en el Museo Nacional de Bellas Artes, la obra Antología de Ludwig Zeller, artista chileno de prestigio internacional que vive en Oaxaca y, aho- ra, estoy trabajando como productora de la can- tante y compositora oaxaqueña, Ana Díaz, quien realizará una gira en nuestro país, en el 2019. ¿Qué otras acciones se suman a tu gestión inter- nacional? Establecimos un Convenio de Colaboración Cul- tural con Francia, a través del Centro Social y Cultural de Angoulême y el objetivo es realizar intercambios culturales multidisciplinarios. Esta gestión es fundamental por la trascendencia de las propuestas que permiten circular e internacio- nalizar el trabajo artístico, generando acciones y programas para compartir experiencias, inter- cambiar conocimientos y estrechar lazos. ¿Queda tiempo para desarrollar alguna discipli- na artística? Hace veinte años me dedico a hacer artesanía con la técnica termofusión, que consiste en tra- bajar el vidrio fundido pigmentado con óxidos y minerales, pero debo destacar que mi pasión es la cocina, lo que sin duda es un arte. Aprendí a cocinar a los seis años y con orgullo puedo decir que las mejores cazuelas y ceviches son los míos. Todos los platos son mi especialidad y a donde vaya siempre me adueño de la cocina. Aquí hago catarsis, me encanta. ¿Y en el ámbito de gestión local, cuáles son tus proyectos? Hace un tiempo comencé a trabajar en la recons- trucción de la casa de la Hacienda Lourdes, al interior de Ovalle, lugar donde me crié junto a mi madre y donde ella se reunía con las cooperativas agrícolas que dirigía en esos años. Con el terremo- to de 1997, quedó muy dañada así que me pro- puse reconstruirla, la idea es utilizar este espacio para residencias artísticas y generar aquí un cir- cuito cultural. Con este proyecto espero dar con- tinuidad a la labor de mi madre y trabajar con las comunidades. Mis únicas pretensiones son tener el tiempo y las energías para seguir haciendo… ¿Y que esta galería se mantenga en el tiempo? ¡Para siempre! Me sacarán muerta de acá…

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