TELL CONCEPCIÓN ENERO 2019

46 tell. cl mucho más feliz: uno recoge de inmediato, por ejemplo, el contacto con la gente. La filosofía es una labor lenta, secreta, pedagógica; es más solitaria, no persigue el aplauso. ¿Y dónde se juntan? En la idea de trabajar la propia existencia. Yo no creo en un hombre unidimensional. Si uno posee talentos tiene que realizarlos, no se- guir un solo carril. En ese sentido, ¿qué permite la filosofía? La filosofía te da muchas miradas sobre tu relación con los de- más, con el mundo y con verdades difíciles, que van a lo más profundo del discurso humano sobre el mundo, sobre la ciencia, sobre las artes. La serie española Merli , sobre un profesor que impulsa a sus alum- nos a interrogarlo todo, tuvo éxito en Chile, mientras se hablaba de quitar filosofía de las mallas escolares... Son miradas medio tecnócratas. Es gente que ve la filosofía como algo suntuario, gente que tuvo ese aprendizaje y que, por una regla economicista muy miope, quiere evitar que otros tengan una for- mación más integral. Y aquí entran el arte y otras disciplinas huma- nistas. Es tonto, porque uno siempre se va a topar con temas que tienen que ver con la instalación humana: qué pasa con tu país, con tu cultura. Todos tenemos derecho a descubrir y a interpretar conocimientos, como la relación de uno con su lengua o la relación con el género, que está tan de moda. O sea, que la discusión sobre “para qué sirve la filosofía” es grosera. Claro, es como decir para qué sirve la música. Ahora, probablemen- te esa “no utilidad” de la filosofía es la que la hace sumamente atractiva y seria. Basta con pensar, por ejemplo, en la idea de la búsqueda de la verdad o el sentido de la vida. Su madre, una dueña de casa, les traspasó a él y sus seis hermanos menores, el gusto musical: amaba la ópera y vivía con la radio encendida. Su papá, un empleado particular, en cambio, solo cantaba en la ducha. Otra figura que marcó la in- fancia de Pancho fue su abuelo materno, Arnaldo Barison, el arquitecto italiano reconocido por edifi- cios como la Biblioteca Severín y el Palacio Babu- rizza. “Era un tipo al que no le interesaba el dinero sino la obra”, afirma. ¿Y a ti? El pensamiento, laexpresión, el arte. Ahora, creoque todas las personas son interesantes, lo que pasa es que pocos salen al foco desde la penumbra. ¿Eres un músico-filósofo o un filósofo-músico? Soy un profesor de filosofía que tiene doble mili- tancia, por decirlo así. Veo la música como algo Llevo veintinún años dando clases. Yo creo todavía en esa idea del llamado de vocación... Hacer clases te templa, te hace mejor, porque estás en contacto con las disciplinas que enseñas y con las personas”.

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