TELL CONCEPCION SEPTIEMBRE 2019

productora o comercializadora, donde el catador cumple la labor de realizar las mezclas para que los aceites tengan las características que requie- re tal o cual mercado. Y bueno, lo que hago yo es más enfocado en la promoción; a mí me intere- sa que la gente descubra las maravillas de esta grasa y sepa apreciar y reconocer un buen aceite de oliva extra virgen, porque, lamentablemente, en esta industria no todo lo que dice la etiqueta es verdad. ¿Cómo llegaste a ser jurado de nivel interna- cional? Cuando terminé el curso de cuatro años, fue el mismo Marino (Giorgetti) quien me invitó a mi primer concurso, que fue el Sol D´Oro, uno de los más importantes del mundo. Pasé de apren- diz a catadora en Verona. Ahí te das cuenta de que la cata no es subjetiva, sino que efectiva- mente el entrenamiento permite internalizar ciertas variables que nos llevan a puntuar bas- tante parecido, aunque uno sea de Túnez, Ja- pón, Grecia, Italia, España o Chile. Y una vez en ese círculo, ya te empiezan a invitar. ¿De qué se trata OlivaLovers? Me gusta decir que OlivaLovers es donde final- mente la periodista se encuentra con la catado- ra. En los años que llevo metida en este tema, me he dado cuenta de que finalmente siempre topamos con que el consumidor chileno no sabe nada de aceite de oliva. No somos un país como Italia o España, donde el virgen extra se lleva en la sangre y toda la cultura y gastronomía in- vita a consumirlo. En Chile, en 2004 teníamos un consumo per cápita de 250 ml. Hoy ronda los 750 ml, después de quince años de trabajo de promoción. Y lo mínimo sería alcanzar unos 3,5 litros, porque eso querría decir que estamos consumiendo 10 ml diarios, que es el mínimo recomendado para obtener todos los beneficios que tiene esta grasa para nuestra salud. Me interesa que la gente descubra las maravillas de esta grasa y sepa apreciar y reconocer un buen aceite de oliva extra virgen”. Estamos muy lejos… Sí. Pero me pasaba que cada vez que tenía la oportunidad de educar sobre este tema, de enseñarle a una persona la diferencia entre un aceite normal y un verdadero extra virgen, me decían que les había cambiado la vida... que ha- bían llegado a la casa y habían botado todas las porquerías de grasas que tenían, que le habían contado a la mamá, al vecino, al pololo, etc. Y me di cuenta de que mi “superpoder” estaba justamente ahí, en comunicar el mundo extra virgen, que no se entiende mucho. La gente no sabe qué es extra virgen, mucho menos a qué se refiere la acidez libre, o el famoso “primer prensado en frío”, que es un mito, y que los pro- ductores chilenos no deberían usar. ¿Qué rescatas de esta experiencia? Ha sido un año muy especial. Primero, me sigue impactando cómo, en un taller de dos horas, se puede enseñar tanto. Y eso es principalmente porque una vez que pruebas un virgen extra, al lado de un aceite defectuoso, lo entiendes todo. No se necesita nada más. Es un camino de ida, porque nadie vuelve a lo malo después de haber descubierto esa diferencia. Y el efecto multipli- cador es muy fuerte. Una persona “convertida” tiene influencia en al menos cuatro personas más, que van al taller o simplemente cambian de aceite para siempre. Este año fui con un gru- po de mis “olivalovers” a la cosecha, y estaban tan emocionados de haber descubierto este mundo. No es que quieran ser expertos, pero ahora valoran el enorme trabajo que hay detrás de cada botella, y eso para mí es impagable. UNA GUÍA DE ACEITES DE OLIVA El proyecto Guía Oliva 2019 tiene a Carola Dum- mer identificando la calidad del aceite de oliva nacional. Son casi setenta marcas inscritas, en un desafío que emprendió junto a la también 29 tell. cl

RkJQdWJsaXNoZXIy NDQ4NTc0