TELL VIÑA Septiembre 2018
tradición 81 tell. cl Este año se cumplieron setenta años desde que el matrimonio polaco Bialoskorski Weglinski llegó a la Ciudad Puerto. Escapando de la guerra abrieron una pequeña pastelería en calle Independencia, y de ese legado hoy sus hijos administran tres sucursales entre Valparaíso y Viña del Mar. Su secreto y éxito van de la mano de la pasión y el cuidado de las materias primas, porque el sabor de las galletas, tortas y pasteles de Stefani no tiene comparación. Por María Inés Manzo C. / Fotografías Teresa Lamas G. Pastelería Stefani Dulce E ra 1948 y en el barco Usat General Stuart Heintzelman de la marina estadounidense — proveniente desde Bre- men—, venían muchas familias escapando del dominio soviético tras la Segunda Guerra Mundial, con el sueño de una mejor vida. Una de ellas era el matrimonio de Ste- fan Bialoskorski y Ella Weglinski, quienes viajaban con sus dos pequeños hijos y un tercer bebé en camino. “Nuestros padres llegaron a Valparaíso con mis hermanos, además de mis abuelos maternos y dos tías abuelas. Venían desde Alema- nia porque existió un sistema de traer extranjeros profesionales, técnicos, artesanos y campesinos para insertarlos en un trabajo en Chile. Al llegar los trasladaron a Santiago, al Estadio Nacional, y varios, como nuestro abuelo, venían con contactos laborales como refugiados de guerra. Así como familia partieron con una confitería, pues venían con la experiencia de tener un café en Rumania. De ello nacieron los famosos Chocolates Enrilo, que siguen hasta hoy con nuestras primas; y al poco tiempo nuestros padres se indepen- dizaron y regresaron al puerto. Al comienzo hacían turrones en su casa y vendían pasteles a vecinos y amigos; después abrieron la primera tienda Stefani en calle Independencia”, recuerdan Edward y Christian Bialoskorski, actuales dueños de Stefani.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDQ4NTc0