Viña julio 2018
57 tell. cl los que vivieron estos compositores y saber la vida que tenían y el contexto en el que estaban inmersos cuando escribieron las piezas, si estaban pasando penas, si se les había muerto un hijo, o la esposa’. Ahí le buscas el sentimiento a las piezas, esa es la forma”. ¿Los requisitos básicos para llegar a ser una concertista? La práctica, el empeño. Es seguir tus sueños y tener grandes metas. TOCAR CON EL CORAZÓN Una vez que se instaló en Maine, Mallory no perdió la oportunidad y co- menzó a tocar en cada iglesia que tuviera órgano. Las distancias en esa ciudad eran importantes, y demoraba una hora en llegar a una iglesia para practicar con su instrumento favorito. “Pero un día un señor me escuchó tocar y se puso a llorar y me dijo llévate mi órgano para que puedas prac- ticar en tu casa”. Esa persona resultó ser amigo de uno de sus profesores en Maine, quien le habló muy bien de ella. “Siento que se me han abierto muchas puertas”. ¿Dónde has tocado a nivel mundial? El año pasado fui becada a Europa, en el marco de un programa que se llamaba French Organ Semminar y estuve en Suiza, Italia y Francia. Durante un mes toqué de tres a cinco órganos diarios. Toqué en Notre Dame, en Saint Sulpice, en la Basílica del Vaticano y toqué en el órga- no de Jehan Alain, uno de mis compositores favoritos, que su padre le había construido para él. ¿Qué te dejó esa gira? La historia. Los órganos son de otromundo, son órganos de compositores, órganos históricos. Imagínate tocar el órgano donde antes estuvo ensa- yando Johan Sebastian Bach. El de la Saint Sulpice era un órgano Cavai- llé Coll. Se llama así porque lo construyó Aristide Cavaillé Coll, un lutier francés considerado como el más importante constructor de órganos del mundo. El órgano de los Sagrados Corazones de Valparaíso es un Cavaille Coll, por ejemplo. ¿Cuál es tu compositor favorito? Bach, el padre de la música barroca. ¿Cómo te preparas para los conciertos? Mi profesora en Estados Unidos me dice que me tengo que concentrar únicamente en las piezas que voy a tocar. Debo ensayarlas todos los días, debo ir conectándome con cada pieza, con sus emociones y tam- bién practicar el orden de las piezas del programa. Como cada órgano tiene registros distintos (distintos tipos de flauta o cuerdas), los debo ir probando y ajustando. Admiradora del organista Daniel Roth, el talento de Mallory es notable. Sus manos y pies dominan a la perfección los acordes de las partitu- ras más desafiantes. “El órgano es el instrumento más complejo para tocar, porque es el que tiene más variaciones. Cada órgano es diferen- te y sus teclados no solo están escritos en varios idiomas, sino que tienen distinto orden según su origen. Por ejemplo, el de los Sagrados Corazones es un órgano francés y uno tiene que saber qué significan cada una de las palabras”. ¿La práctica hace al maestro? Yo practico entre cuatro y siete horas diarias. Porque así se ven los resultados. La persona con talento si no practica, si no ensaya, si no se dedica, no va para ningún lado. Yo practico entre cuatro y siete horas diarias. Porque así se ven los resultados. La persona con talento si no practica, si no ensaya, si no se dedica, no va para ningún lado”. T
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