TELL MAGAZINE MARZO 2020

44 tell. cl pierna”, entonces me amputaron la pierna de la rodilla para abajo y, en diciembre de 2016, me pusieron mi primera prótesis. “Hasta hoy no me arrepiento de nada. Desde que decidí operar- me, jamás he mirado hacia atrás. ¡Yo no perdí una pierna, recuperé mis manos! Borrón y cuenta nueva, un comenzar de cero: con una pierna, con prótesis, pero con mi independencia de regreso, con mi hija a la mano. Parece algo irrelevante, pero cuando me enfermé, ella era una guagua y es increíble retomar aquellas cosas que son pequeños grandes lujos que nos regala la vida”. VOCACIÓN Y TALLERES Cuando la nueva vida de Macarena retomó la normalidad, también fue tiempo de recuperar su faceta profesional. “Mis amigas empe- zaron a preguntarme si podía hacer clases de tejido con trapillo. Yo era autodidacta y no me atrevía, así que en mis viajes a Santiago asistí a algunos talleres y así comenzó esta historia”, recuerda. ¿Empezaste a vender? Al principio era una mezcla de clases y de ventas. Me hice un Insta- gram, un Facebook y de a poquito empecé a crecer. Trabajé más de un año en mi casa y mi marido me animó a profesionalizarme. Así creé mi propia empresa y cuando llevaba apenas una semana, me contactaron de Minera Zaldívar para ser profesora de tejido. Luego de eso, en agosto del año pasado, quise instalarme con una tienda y una vez más mi marido me apoyó con todo. Era una apuesta gran- de, pero ya teníami público. Empezó a ser todomás ordenado, traje más materiales. La chica que me proveía creció mucho también. Tuve mucha suerte de encontrarla en mi camino, se llama Frances- ca Cábala y pueden seguirla en @La NoninnaTejedora. ¿Te sientes cómoda ahora con los talleres? Hoy estoy en el boulevard Patio Jacarandá y ha sido una experien- cia increíble. Se ha creado un ambiente súper rico, que era uno de mis objetivos cuando pensé en la tienda: un espacio donde la gente T Cuando se comparte, se genera una especie de clan donde no solo se viene a comprar sino a conversar un ratito, a intercambiar conocimientos y esa es una de las cosas que yo quería lograr”. pueda venir, mostrarme sus proyectos y yo poder enseñarles, expli- carles y yo también aprender. Cuando se comparte, se genera una especie de clan donde no solo se viene a comprar sino conversar un ratito, a intercambiar conocimientos y esa es una de las cosas que yo quería lograr. ¿Cómo difundes los talleres? Todo lo comparto enmis redes: Maki Araña en Facebook y en Insta- gramMakiarana. La nonna de Percy también tejía mucho y ella de- cía que la tejedoras somos “arañitas”. Mezclamos el diminutivo de mi nombre con este concepto quemezcla tejer conmucho trabajo y así nació Maki Araña. Es bonito y fácil de recordar. ¿Cuáles son tus desafíos próximos? Seguir aprendiendo y quizás repetir la experiencia de un retiro tejeril en España. Fui con un grupo de tejedoras a clases en Barcelona y Madrid, en unos talleres dictados por unas españolas secas. Tam- bién quiero explorar una tienda virtual, ampliar mi oferta de mar- cas y materiales, con productos exclusivos y de la más alta calidad. Quiero acercar lo que hay en Santiago y traerlo a mis clientes y a quienes aman tejer. ¿Te imaginas con otros proyectos? Por ahora no… ¡es que ando de un lado para otro! Soy muy inquieta y la prótesis es dura, entonces debo darme tiempo para descansar. ¿Crees que la prótesis es un problema? Para nada. Eran tantas mis ganas de recuperar mi independen- cia que lo asumo como parte de mi vida. Quiero mostrarme tal como soy y si alguien me mira en el supermercado, prefiero creer que no me están mirando como bicho raro, sino que están pen- sando: “qué bacán que tenga una prótesis y no se complique”. Bailo, hago deporte, voy a la playa, tengo una familia hermosa donde nos queremos mucho y nos acompañamos siempre. Me siento muy agradecida y espero retribuir, poniendo el corazón en todo lo que hago.

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