TELL MAGAZINE MARZO 2020

43 tell. cl De profesión kinesióloga, esta joven antofagastina de treinta y siete años, casada y con tres hijos, se declara una amante del tejido. Desde niña aprendió cómo tomar los palillos para los clásicos proyectos colegiales y mirando a su abuela materna. Aunque por años dejó esta habilidad relegada a la categoría de ocasional pasatiempo, un largo tratamiento médico provocó que retomara hilos y lanas de manera cada día más profesional, con talleres y cursos tanto en Chile como fuera del país. Por Catalina Aparicio / Fotografías Rodrigo Herrera Macarena Gómez Matamoros @Makiaraña Tejer H ilanderas y tejedoras son personajes siempre pre- sentes en la historia de la humanidad. Existen incon- tables mitos y leyendas sobre cómo sus manos van uniendo relatos y trazando el destino de las comuni- dades en las que viven: las Moiras griegas, las Parcas romanas, las Nornas nórdicas, Penélope, Helena de Troya, Aracné y Atenea, todas comparten un principio básico: el que teje, crea y transforma. Macarena Gómez es portadora de este don desde muy pequeña, pero no lo tomó muy en serio hasta que la vida le mostró que pa- lillos, algodones y lanas podrían ser algo más que un pasatiempo. ¿Cómo te iniciaste en este mundo del tejido? Creo que partió mirando a mi abuelita materna, que tejía mucho. Mi mamá también tejía, pero era algo ocasional. Cuando realmente me entusiasmó fue en el colegio cuando tuve que hacer un proyec- to. Todas tejieron un bolsito, pero yo tejí una tremenda mochila que, al final, se terminó rompiendo de tanto que la usé. Años después re- tomé el tejidomás en seriomientras esperaba ami primer hijo, volví a tomarlo en con el segundo y pasó lo mismo con mi tercera hija. ¡Y cómo combinabas tus proyectos con tres niños! Tengo una familia muy aclanada y nos apoyamos mucho. Estoy fe- lizmente casada con Percy Loayza y nuestros hijos son Percy (14), Cristóbal (11) y Rafaela (8) años que llenan mi día a día de activida- des y sobre todo, de mucho amor. ¿Siempre tuviste apego por las manualidades? En general sí, pero el tejido es lo que más me apasiona. De ser una entretención, se convirtió en algo mucho más importante cuando nació la Rafa. Yo tuve cáncer y viví un tratamiento súper largo. ¿Cómo fue el proceso de tu enfermedad? Tuve un cáncer a los tejidos blandos que luego pasó a los huesos. Empezó cuando estaba embarazada, pero no quise hacer nada en guapas es de ese momento. Me dije: “si es algo simple pasará, y si es algo grave no voy a exponer a mi guagua”. Esperé que naciera la Rafa porque pensé que mis malestares en la pierna eran por un tema de sobrepeso, pero no pasó, así que fui donde un traumatólogo, y me dijo: “bueno, puede ser una fractura por estrés o puede ser un tumor”. En los exámenes apareció claramente un gran tumor y por recomendación médica viajamos a Santiago. Rafaela tenía tres meses. Lo primero fue descar- tar la metástasis. Gracias a Dios el tumor estaba solamente en la pierna y eso nos permitía evaluar distintos tratamientos. Primero empezó la radiote- rapia y durante meses iba y venía para estar el fin de semana conmis hijos. En enero del año siguien- te me hicieron un trasplante de hueso, de un do- nante cadáver que hubo que importar porque acá es muy escasa la donación. Después de eso había que esperar que se pegara el hueso. Tuviste que esperar que reaccionara bien tu cuer- po... Claro, en la operación se extirpó complemente el tumor, pero además de los seis ciclos de quimio y la radioterapia previas, tuve que reforzar con más quimios y la recuperación de la cirugía se atrasó. El hueso no pegaba y tuve problemas con la cicatri- zación. Estuve entre el 2012 y el 2016 con cirugías para tratar de recuperar el hueso y durante todo ese tiempo mi terapia fue el tejido. Mientras mejor te sentías, más tejías…. Efectivamente. El 2016 tuve otra complicación con la pierna y ya estaba “chata”. No quería más gue- rra, ni operaciones, ni viajar, ni dejar a mis niños. Así que le dije al doctor: “no quieromás, córteme la

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