TELL MAGAZINE MARZO 2020

T Su primera exposición individual fue en San Francisco, California. Y de ahí no paró más. Sin embargo, después de diez años trabajando para galerías extranjeras, quiso volver a reposicionarse en Chile y lo hizo con La única verdad , una muestra que expuso en el Centro Cultural UC el 2017, con excelente crítica. Un año después exhibió sus obras en la galería de Eduardo Lira, en Miami, y el año pasado expuso en la Universidad Autónoma bajo el título La forma habitada. ¿Por qué pintas lo que pintas? Yo busco el lado positivo de la vida. Siempre he sentido que mi misión es tratar de compartir esa mirada constructiva y esperan- zadora de la vida. ¿Qué papel juega la academia? Un pintor nace pero tiene que formarse, me hizo muy bien estar con profesores que compartieran sus experiencias, te abren a otras perspectivas y ayudan a desarrollar todo el potencial que tienes. ¿Qué aprendiste de ellos? Tuve muy buenos profesores, de todos aprendí diferentes cosas. De Miranda el rigor, la academia, el profesionalismo, el com- promiso con la obra. De Gonzalo, su propio trabajo artístico te enseña mucho. La sabiduría y generosidad de Gracia fueron in- creíbles. (Roberto) Farriol, por su parte, fue clave, me cuestionó desde lo más profundo mi pintura. ¿Cómo te relacionas con el arte? Mi relación con el arte es de odio y pasión. Para mí es un medio de expresión y de narración, de contar mi historia, mi compromiso con la vida y con lo bello que hay en ella. Aunque intenté un dis- curso más contestatario en mi época de estudiante, no lo logré. ¿Qué ha significado todos estos años pintando? Un regalo. Los nombres que les pongo a mis obras, más que con la poesía, tiene que ver con mi vida espiritual. Mi fe es muy importante y siempre me ha marcado”.

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