TELL RANCAGUA NOVIEMBRE 2018
Y llegas a gente más joven… Claro, son canciones pop al estilo bossa nova o jazz. Entonces puedo cantar temas de Radio- head, de The Beatles, de The Police, de Boy George, y quedan súper bonitos. ¿Cómo fue tu participación en The Voice Chile ? Eso fue terrible, casi me muero. Yo soy súper quitada de bulla, no me gusta figurar mucho… pero tenía pánico escénico. Pensaba que en The Voice iba a aprender mucho de teoría y clases, pero lo único que aprendí fue a con- trolar mi pánico escénico. Cuando llegué al programa me encontré con puros adolescen- tes, yo era la mayor, era la tía. Y fue horrible, una exposición brutal, una competencia fe- roz. Pero había que hacerlo si no, me iba a arrepentir toda la vida. ¿Y cómo lograste superar el pánico escéni- co? Tuve la suerte de quedar y pasar dos etapas, y eso me sirvió muchísimo a perder el miedo. ¿Quiénes marcan tu influencia musical? Diana Krall, Norah Jones, Lisa Stansfield, aparte de Ella Fitz- gerald, Sarah Vaughan y todas las clásicas. Pero de las con- temporáneas, por la modernidad de su trabajo, Diana Krall es mi musa inspiradora, la que más se ajusta a mi estilo: el jazz estándar, que son los clásicos del jazz de los años veinte o treinta y que han perdurado a través de los años y reinter- pretados por distintas personas. Son las típicas canciones de jazz que uno escucha: All of me, Fly me to the moon… Difícil estilo musical, en esta época donde el reguetón es la moda… Claro, es complicado. Yo sabía que me iba a costar, pero es lo que me gusta. Antes del 2000 lo único que había era el Club de Jazz en Santiago. Después empezaron a verse más lugares y a hacerse un poquito más masivo, aparecieron más cantantes de ese estilo. Acá en Rancagua es más difícil, por- que no todo el mundo entiende y le gusta el jazz. Pero hay de todo para todos. Te has mantenido fiel a tu estilo… Al principio muy fiel. Pero con el paso del tiempo me di cuenta de que todo es en inglés y que el estilo no siempre lo en- tendían, menos la letra. Entonces abrí un poco el abanico. Por ejemplo, anoche canté temas de Víctor Jara y Mercedes Sosa. Ahí la gente vibra, cantan los coros, aplauden y siguen el ritmo. Pero al principio, cuando empecé, era muy frustran- te pensaba ¿qué estoy haciendo mal? Ahora voy mezclando, canto principalmente jazz, pero también boleros y otras can- ciones como el soft rock , que está en el inconsciente colec- tivo de la gente, pues apenas escuchan los acordes se dan vuelta a mirarme. 82 tell. cl Pensaba que en The Voice iba a aprender mu- cho de teoría y clases, pero lo único que apren- dí fue a controlar mi pánico escé- nico”.
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