TELL RANCAGUA SEPTIEMBRE-OCTUBRE 2018
67 tell. cl no se producen desechos contaminantes, sino que se reutilizan y se le da valor a materia orgánica que, de otra forma, terminaría su- mando toneladas de basura a los vertederos. Otro de los grandes beneficios es que tiene muy bajo impacto am- biental, por lo que es una opción sustentable, es decir, una alterna- tiva viable en el largo plazo y con proyección para seguir creciendo sin detrimento de los recursos naturales. “A diferencia de la produc- ción de soya y la harina de pescado, los alimentos provenientes de insectos no utilizan grandes cantidades de agua en su producción y la huella de carbono del proceso es bastante baja”. Es por eso que ya se considera una solución tremendamente atrac- tiva para el consumo animal, y en algunos países, incluso, para el consumo humano. “Recibimos un residuo y lo aprovechamos rein- sertándolo en la cadena alimenticia. Además, estamos reempla- zando proteínas no sustentables como la harina de pescado o la soya, lo que hace que el proceso sea muy interesante desde un punto de vista ecológico”, explica Emhart. Ha sido tal el éxito de esta nueva iniciativa alimentaria que en paí- ses más desarrollados, como Canadá, Estados Unidos, Holanda y Sudáfrica, ya existen plantas de cultivo de insectos. En Chile, en tanto, F4F es la única empresa en su tipo. RECONOCIMIENTO Y PROYECCIÓN Tan buena acogida ha tenido este proyecto que Emhart ha recibi- do varios reconocimientos a nivel nacional. Entre ellos destaca su nombramiento dentro de la lista de Jóvenes Líderes 2016, del dia- rio El Mercurio , y Jóvenes influyentes 2017, del diario El Financiero , lo que avala su aporte como empresario e innovador. Además, F4F ha recibido el apoyo de instituciones como CORFO, con trescien- tos millones de pesos para la investigación sobre los beneficios de compuestos de valor de la harina y aceite de insectos para comer- cializarlos como alimentos funcionales para animales, fondos de emprendimiento como Start-Up Chile y PRAE (Programa Regional de Apoyo al Emprendimiento), y levantamientos de capital privado, que también reconocen los beneficios de este nuevo proyecto para nuestro país. ¿En qué están ahora? Estamos realizando una investigación en conjunto con el laborato- rioMerkén y el Centro de Estudios de Alimentos Procesados (CEAP) de la Universidad de Talca para evaluar qué residuos orgánicos de la Región del Maule sonmejores para el cultivo de las larvas y lograr que el alimento final sea de la mayor calidad nutricional posible. ¿Cuál es su proyección? La proyección para los próximos dos años es abrir una planta en la Región del Maule e industrializar el proceso para hacerlo a mayor escala. Reciclar cincuenta mil toneladas anuales de residuo orgá- nico y lograr una producción estimada de 200-250 toneladas de harina al mes. Además, en el corto plazo esperamos poder intro- ducirnos en nuevos mercados nacionales, específicamente para la alimentación de salmones, cerdos, y diversas aves, para luego expandirnos al resto de los mercados latinoamericanos. Queremos abrir una planta en la Región del Maule e industrializar el proceso para hacerlo a mayor escala”. T
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