TELL NORTE DICIEMBRE 2018

33 tell. cl La investigación de estos astros fue una de las razones que la motivó a dejar España e instalarse en La Serena, hace cuatro años. Reconocida con una publicación en la prestigiosa revista Science , esta joven astrofísica busca acercar la astronomía a la comunidad a través de lúdicas e inspiradoras charlas. Recalca que la ciencia no entiende de género y que, afortunadamente hoy, este espacio ha dejado de tener exclusividad solo para ellos. Por Verónica Ramos B. / Fotografía: Francisco Díaz U. S iempre le gustaron todas las ramas de la ciencia, pero cuando tenía catorce años ingresó a un taller de astronomía en el colegio y quedó fascinada, tanto que desde ese momento decidió que estu- diaría astrofísica. Primero ingresó a la Universidad de Zaragoza, en su tierra natal, donde se tituló como física y, luego, continuó su formación en la carrera de astrofí- sica en la Universidad de La Laguna, en Tenerife. Tras terminar su licenciatura, cursó un magíster en astrofísica y, más tarde, obtuvo una beca para hacer un doctorado. Fueron casi siete años de un intenso aprendizaje en las Islas Canarias, uno de los lugares a nivel mundial, que goza del privilegio de tener cielos límpidos y transparentes. Desde estas tierras españolas, tuvo la oportunidad de emigrar al último rincón del mundo y establecerse en una zona que, al igual que las Islas Canarias, es reconocida por sus atributos y condiciones para la observación astronómica. “Chile, sin duda, es un referente mundial en astronomía, pero mi llegada a este país, especialmente a La Serena, se debe no solo a un tema profesional, sino también personal. Mientras realizaba el doctorado conocí a Carlos López, un astrofísico chileno, quien años después se convirtió en mi marido. Él es de La Serena, así que en el 2012 viajamos para conocer a su familia”, recuerda Ca- rolina Sabín (32). Me imagino que conociste el Valle de Elqui ¡Por supuesto! Estuve algunos días en Vicuña y me sorprendí mu- chísimo de los cielos tan limpios. En Canarias, tuve la posibilidad de observar el universo pero desde las zonas de los observatorios astronómicos. En el Valle, en cambio, pude apreciar a simple vista el centro de la galaxia, las Nubes de Magallanes que son galaxias cercanas a la nuestra… la verdad es que esta primera experiencia fue impresionante.

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