TELL NORTE NOVIEMBRE 2019
¿Si hubieses visualizado lo difícil que fue co- menzar en la ciudad con la equinoterapia y todo lo que conlleva tener un hijo con autismo, elegirías nuevamente Antofagasta? Es difícil la pregunta, quizás no, pero actual- mente, después de casi cinco años en esta ciudad, no me quiero ir. Acá nacieron mis dos hijas y el colegio donde asiste Valentino es un siete. Como mujer, madre y profesional me siento muy orgullosa de todo lo que he logrado con la fundación y, humildemente, creo que soy un aporte para la región y quiero continuar en esa línea. CONOCIENDO LAS TERAPIAS Hoy la fundación apoya a ciento cuarenta fami- lias, y algunas vienen desde Calama, Taltal, Me- jillones y Tocopilla. Esa responsabilidad moviliza a Lizet, quien siempre está gestionando recur- sos para cumplir los objetivos comunes. “Soy súper busquilla, siempre me estoy moviendo y viendo cómo lograr que esto siga creciendo”. T ¿Qué es la equinoterapia? Es una intervención bio-psico-social que trabaja a través de profesionales de salud o educación con un caballo como cote- rapeuta, con el fin de favorecer el desarrollo global del usuario. Los beneficios surgen de la interacción propia con el animal, a través de un trabajo sistemático y metodológico, con metas y objetivos, creados entre varios profesionales y el aporte de la familia. Por eso no es un simple paseo a caballo, pues el patrón tridimensional de la marcha equina ayuda a mejorar la postura y fortalecer los músculos. No todos los caballos, ni todos los terapeutas sirven para todos los pacientes. Buscamos benefi- cios motores, cognitivos, sociales, conductuales, ocupaciona- les, sensoriales, entre muchos otros. ¿Cuáles son tus desafíos en el corto y mediano plazo? Continuar con este trabajo, que en realidad es como un estilo de vida. Hago un llamado a las universidades, a los profesiona- les, al sistema de salud, a las personas voluntarias, ¡a todo el mundo!, para que se informen sobre el autismo, sobre la disca- pacidad, para saber cómo es pertenecer a una familia con una persona que tiene ciertas limitaciones. Tengo muchas ideas y planes para el futuro y uno de ellos es incorporar una granja y que las personas que la trabajen sean los mismos pacientes y personas con discapacidad. Sé que en Estados Unidos, Uru- guay y España existen proyectos así. El cultivo de hortalizas, herrar caballos, confeccionar monturas, recolectar los huevos de las gallinas, son trabajos muy compatibles con personas en situación de discapacidad, física, social y cognitiva. Son tra- bajos cortos, específicos y repetitivos, posibles para personas con síndrome de Down, trastornos del espectro autista, paráli- sis cerebral, problemas motores y múltiples síndromes. Enton- ces, ¿por qué no implementar eso acá también? 46 tell. cl
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