TELL NORTE JULIO 2019

Atribuyo esto a sensibilizar por medio de la naturaleza; es una manera de comunicar y hacer un llamado de atención”. E n el mismo salón que utiliza para sus reuniones de trabajo, este in- geniero en mecánica estructural de la Universidad Federico Santa María hace un alto a sus labores habituales, se pone frente al atril y comienza a dar pinceladas para ilustrar la idea que tiene en mente. Todos los días y durante tres o cuatro horas diarias, Nelson se entrega sagradamente a la pintura, abstrayéndose de lo cotidiano y dejando fluir esa necesidad casi inexplicable de crear. Oriundo de Concepción, este empresario dedi- cado a la venta de equipos para la minería, se radicó hace veinte años en La Serena, junto a su mujer y a sus tres hijos. Su única cercanía con el arte fue su habilidad con el dibujo cuan- do estaba en el colegio. Eso era todo. Jamás tomó un pincel y tampoco se interesó por apren- der. Su mundo, claramente, siempre fueron los números, las fórmulas, la mecánica. “En el 2017, viví una experiencia muy especial, yo diría liberadora. Sin entrar en mayores deta- lles y después de una serie de sucesos, experi- menté una necesidad irresistible de pintar. En ese momento estaba en Alcohuaz, así que viajé ese mismo día a La Serena y compré varios atri- les, óleos, pinceles y bastidores. En cinco horas pinté mi primer cuadro”, recuerda Nelson, mien- tras señala una pequeña obra que reposa sobre la mesa y que resalta por su azul intenso.

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