TELL NORTE MAYO 2019

Nuestra política de trabajo es que todo el movimiento de residuos requiere de financiamiento previo y esto se hace con el pago directo de una empresa, o bien, a través de un fondo concursable”. 65 tell. cl ¿Cómo canalizaron el trabajo de reciclaje con los municipios? Esto fue a través de los colegios municipales. En el caso de Coquimbo, tenían una estadística de que se reciclarían ocho toneladas en cuarenta colegios y, lo cierto, es que al hacer el recorrido sacamos cinco toneladas en solo ocho colegios. ¿Y en el caso de un particular, cómo funciona el servicio que brinda SIRAM? Hoy, debo decir que nos destacamos por acercar el reciclaje a las personas de manera individual y esto se ha logrado a través de unas fichas educativas donde exponemos los productos que podemos reciclar. La persona nos contacta, vamos a su domicilio, retiramos los aparatos y cobramos de acuerdo al volumen. Tenemos una tarifa mínima que es de dos mil pesos. TÓXICOS Y NO TÓXICOS Una vez que retiras la basura tecnológica, ¿cuáles son los siguientes pasos? Separamos los residuos que no son tóxicos de los peligrosos. Una parte de los primeros son derivados a Jean Piaget y el resto se traslada en camión a Santiago y llega a la empresa Degraf, que es nuestra contraparte actualmente. Allí los equipos se desarman y nos traemos la materia prima que será utilizada en joyería, textiles, mosaicos y otros. Ahora, lo que hace Degraf es el trabajo tradicional de reciclaje electrónico, es decir, separa el cobre, el aluminio, el acero inoxidable, las placas y los cables electrónicos, las pilas y baterías, los que se envían a grandes empresas internacionales que se dedican a procesar y a refinar estas piezas de las cuales obtienen el oro, la plata y el cobre refinado. En definitiva, separan las materias primas de acuerdo a sus componentes. ¿Y en Chile no existe este tipo de tecnología? No tenemos la tecnología y tampoco los insumos que permitan hacerlo. Bélgica y Holanda son los países que tienen la tecnología más avanzada al respecto; por ejemplo, de una tonelada de celulares se sacan cinco gramos de oro. Las cantidades no dan para implementar empresas de fundición en nuestro país, lo que sí hacemos es producir la materia prima. ¿Cómo afecta a la salud de las personas tener aparatos eléctricos en desuso dentro del hogar o en una bodega? Acumular equipos electrónicos en desuso concentra en el lugar un alto poder de contaminación. La degradación, producto del calor, la luz y la radiación, afecta el equipo y lo va desmembrando, esto hace que fluyan una serie de gases y humos tóxicos contenidos en estos aparatos. La batería de un celular, por ejemplo, contiene plomo, mercurio y eso cuando se va a un basural o vertedero, contamina la tierra y el agua. La pila botón que está en un computador, en un juguete o en un control remoto, puede contaminar diezmil litros de agua, es decir, diez vecesmás que una pila común. Para evitar estos problemas hay que manejar estos residuos adecuadamente. ¿Las personas entienden que deben pagar por entregar basura tecnológica? Lo que nosotros vendemos, finalmente, es conciencia ambiental, es decir, cuando una persona se acerca a una empresa como SIRAM, es porque confía en que cada uno de los residuos que entrega tendrá como destino un centro logístico adecuado para el manejo de reciclaje. Los beneficios no pasan por un tema monetario, sino por el bienestar social. ¿En tu caso, es rentable este negocio? Sí, porque nuestro negocio consiste en maximizar la rentabilidad. No me vuelvo loco por hacer veinte toneladas mensuales. Mi intención es reciclar quinientos kilos de residuos al mes y eso se cumple. Imagínate que el año pasado con un solo cliente, que era Entel, sacamos, durante una semana, ciento cincuenta toneladas de equipos tecnológicos que estaban acumulados en una bodega. ¿Y qué gratificaciones te ha dado SIRAM? Valoramos el rol social que cumplimos con la comunidad, el aporte que entregamos con nuestro servicio a la descontaminación y a generar cada día una mayor conciencia ecológica. Con Alejandra nos estamos construyendo una cabaña en Coquimbo, con cuatrocientas CPU. Transformamos las carcasas de los computadores en un bloque de construcción y con estas hicimos los muros… puede parecer una locura, pero sin duda, refleja nuestro espíritu y la conciencia con el medio ambiente. T

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