TELL NORTE MARZO 2019
En el 2013 obtuvimos la certificación internacional MSC (Marine Stewardship Council) que acredita la sostenibilidad de nuestros productos y el cumplimiento de los distintos estándares de la pesca”, Sebastián Rubio. 42 tell. cl “llegábamos a clases súper hediondos y nos pedían que nos sentáramos atrás; la verdad es que nosotros nos habíamos acostumbrado al olor de los mariscos, pero los compañeros no”. Todo lo que ganaban lo invertían y así fueron ampliando el ne- gocio con otros productos del mar y con una mayor infraes- tructura. Vendían bolsas de un kilo a diferentes distribuidoras, especialmente de Santiago, y más tarde, se enfocaron en industrializar la planta y los procesos. “En el 2008, a pedido de terceros, comenzamos a procesar langostinos y ellos, a su vez, los exportaban. Dos años después, apoyamos a un gru- po de pescadores artesanales que tenían un problema con los permisos de arrastre. Finalmente, les dieron los permisos y nosotros se los arrendamos. Construimos un barco, al que llamamos “Chafic”, y empezamos a trabajar como pescadores. Obtuvimos cuotas de langostinos, comenzamos a procesarlos y los vendíamos en el sur. En el 2013, compramos dos barcos más, pero uno de ellos, que era para la pesca de albacora, se hundió cerca de la isla San Félix. Se cortaron unos pernos, entró el agua y, finalmente, un temporal terminó por destruirlo”, relata William. Debió ser una inversión importante, ¿cómo se reponen a esta pérdida? W: Perdimos cerca de medio millón de dólares y con eso se nos terminó la pesca de la albacora. En el 2013 salió la nueva ley de pesca y como teníamos la cuota artesanal e industrial quedamos
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