TELL NORTE FEBRERO 2019

La empatía hay que generarla y lo que nosotros vendemos es confianza. Ahora, la base del centro es la educación continua”. lo hago acompañada del “Foco”, pues Maurizio está con un fuer- te dolor en las costillas y señala que ponerse el traje de látex, en esas condiciones, sería una tortura. Bajo su atenta mirada y en compañía de Fernando Cornejo, un fotógrafo ecuatoriano especia- lista en imágenes submarinas, nos lanzamos al mar para iniciar mi primera aventura en la profundidad. Los primeros minutos son de adaptación y luego, casi sin percibirlo, comenzamos a descender, hasta alcanzar los diez metros. El panorama me hace olvidar el frío que cala los huesos y comienzo a disfrutar de un espectáculo ma- rino que quedará en mi memoria para siempre. Indudablemente, Maurizio, con más de trece años de experiencia y cientos de horas de inmersión en el cuerpo, tenía razón… para hablar de buceo, hay que vivirlo. EDUCACIÓN CONTINUA Curicano y exalumno de la Alianza Francesa, Maurizio Greco (47) tuvo su primer acercamiento con el buceo cuando entró a estudiar Ingeniería en Pesca, en Valparaíso. Al poco tiempo, una enferme- dad de su padre lo alejó del mar y debió hacerse cargo de la empre- sa familiar, en Curicó. “Después de varios años, me propuse irme con mi exesposa a una ciudad costera, porque lo único que quería era trabajar en el mar. Por un tema laboral de ella, nos traslada- mos a La Serena y estando acá hice el curso de buceo comercial y comencé a prestar servicios a la Pesquera San José. Así volví al agua, compré un bote y meses después empecé a trabajar en Playa Blanca y conocí lo que era el buceo deportivo”, recuerda Maurizio. ¿Así parte tu relación con Playa Blanca? Hace trece años hice mi primer curso profesional de buceo deporti- vo, en el Centro de Buceo Playa Blanca. Después, fui a Valparaíso a dar un examen de supervisor de buceo comercial para cumplir con la norma que exigía la Armada y, ese mismo verano, el instructor responsable del Centro de Buceo Playa Blanca se enfermó y con su esposa decidimos hacernos cargo de esta escuela, hasta que se venció el contrato. Por diversas razones y circunstancias, finalmen- te, presenté un proyecto al dueño de Playa Blanca y formémi propia escuela de buceo. ¿Y para eso necesitabas una certificación? PADI representa el ochenta por ciento del mercado mundial del buceo deportivo, así que busqué esta certificación internacional e hice el curso de instructores de buceo en la isla de Utila, en Honduras. Estuve cerca de cuatro meses aprendiendo las técnicas para enseñar a bucear. Estudié en forma paralela el curso Rescue, la par- te teórica del Divemaster y la enciclopedia del bu- ceo, que es la base de toda la examinación para el curso de instructor. Se me hizo difícil, pero estaba feliz estudiando y obtuve el segundo puesto por las notas. Esto me permitió seguir otras especia- lidades y, además, aumentar mi conocimiento en el negocio, porque Utila Dive Center es el mayor centro de buceo del mundo y el que más certifica- ciones emite en un año. Debió ser una tremenda experiencia Hice grandes amigos de distintas nacionalidades y, la verdad, es que aquí me impregné del buceo. Llegué a Playa Blanca con otra mentalidad y repli- qué todo lo que aprendí en Utila Dive Center. Inver- tí en infraestructura, en equipos, formé mi propio grupo de trabajo y partí de cero con el Centro de Buceo Playa Blanca. Ese primer verano me ponía el traje a las ocho de la mañana y no me lo sacaba hasta la noche, no daba abasto, incluso llamé a dos amigos instructores que conocí en Utila, para que se vinieran a trabajar conmigo. GRAN INCUBADORA Con el tifón del 2015, Maurizio perdió todo. Al poco tiempo de su recuperación, vino el tsunami y, una vez más, su centro de buceo desapareció. Su es- píritu resiliente, lo llevó a levantarse e incluso a tener la fuerza para aventurarse en otro centro de buceo, esta vez en Puerto Velero. ¿Qué te motivó a crear este proyecto? La marina de Puerto Velero es impagable. Pue- do dejar mis embarcaciones en el agua todo el año y me demoro tres minutos en bote desde acá hasta Playa Blanca; en definitiva, operativa- mente, es muy cómodo para todos. Este es mi 35 tell. cl

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