TELL NORTE FEBRERO 2019

31 tell. cl ¿Qué crees que hace falta para lograr unamayor inclusión femeni- na en la industria minera? Es un tema complejo y prueba de ello es que, aunque hoy en día existen planes y programas de inclusión, en los últimos siete años hemos avanzado solo en un punto porcentual en lo que respecta a fuerza laboral femenina. Hoy, a nivel país, somos cerca de un ocho por ciento de mujeres en la industria, y aunque es muy poco, no distamucho de la realidadmundial. La pregunta es ¿por qué ocurre esto? Porque los esfuerzos están dirigidos a incorporar mujeres, pero no a retenerlas y ahí hay un problema: el desafío está en lograr que la minería sea una industria amigable para que esas mujeres que ya están dentro de este mundo laboral puedan compatibilizar su vida familiar, personal y profesional. Hay expertos que aseguran que las mujeres no vemos atractiva la industria minera, ¿crees que es así? En parte sí, pero esto ocurre por los prejuicios que existen, porque se da por hecho que esta industria está conformada solo por hom- bres, por lo tanto, las mujeres ni siquiera la consideran como una posibilidad en su desarrollo profesional. Quizás eso influye también en el sesgo machista que permanece y que se nota, de manera mucho más evidente, en los puestos de alta jerarquía. En la industria minera el poder es masculino y no porque no existan mujeres capaces de abordar las respon- sabilidades que demanda la minería, sino porque aún nos move- mos por los estereotipos y no por las competencias y habilida- des de las personas. ¿Crees que efectivamente la incorporación de mujeres marca al- guna diferencia? Por supuesto. Y no es algo que afirme solo yo, está súper demostra- do a través de diversos estudios que los equipos balanceados son mucho más eficientes. Esto se trata de complementarse. En eso aún tenemos que avanzar muchísimo. ¿Ves alguna diferencia entre el liderazgo femenino y el liderazgo masculino? (Respira hondo) Sí, sí la veo. Yo creo que la era digital actual re- quiere mucho más liderazgo femenino que masculino. Y no se trata de género, porque tengo jefes hombres con la capacidad de dejar fluir características que siempre son asociadas a la mujer y son tipos muy exitosos. El motivo que argumento es que el liderazgo masculino, como lo conocemos, ya quedó obsoleto. Hoy se buscan más cualidades que tienen que ver con el trabajo en equipo, la co- laboración y la empatía, dejando de lado la competitividad basada en el autoritarismo. Ya no nos sirve gente que golpea la mesa y da órdenes sin escuchar opiniones. Lo que necesitamos hoy es que quienes toman las decisiones sean capaces de ampliar la mirada y considerar diversos ángulos antes de definir los lineamientos a se- guir. Cuando eso ocurre, las organizaciones fluyen demejor manera y con exitosos resultados. el colegio como en la universidad. “Al estar en una carrera mayoritariamente de hombres tenía que destacarme y, para eso, la única forma era el estudio. Como ejemplo, mis últimos tres años de carrera yo no tuve vacaciones de verano, porque ese tiempo lo dediqué a hacer prácticas profesionales”. ¿Cómo está conformada tu familia hoy? Somos cuatro: mi marido y mis mellizas de tres años y medio, Teresa y Renata. Soy madre, pero también soy esposa, hija y hermana. La mater- nidad ha sido un proceso de cambio y trans- formación muy potente. De hecho, mi regreso al trabajo después del postnatal fue complejo, por lo que tomé la decisión de renunciar. Me tomé dos meses para reflexionar y estar con mis niñas y luego volví a ejercer en Antofagasta Minerals. Para mí fue fabuloso porque me reen- canté con mi profesión, llegué a un equipo de trabajo súper humano, lo que es fundamental en este proceso de conciliación entre el mundo laboral y la maternidad. ¿Cómo enfrentan a nivel corporativo el tema de la inclusión femenina? Aún estamos avanzando, porque es un camino lle- no de aristas. Lo positivo es que las empresas se dan cuenta de lo importante que es ser atractivas para los trabajadores, porque tener a los mejores del mercado impacta de manera positiva a cada organización. Al recibir estas acciones de concilia- ción entre familia y trabajo, créeme que el compro- miso y el entusiasmo que uno entrega día a día, es mucho mayor. ¿Cómo visualizas el liderazgo? Siempre me ha gustado llevar la batuta, esa es una característica innata en mí. Cuando niña fui scout y con ellos aprendí a muy temprana edad que los objetivos se consiguen de mejor manera trabajando en equipo y siendo perseverante, pues desde siempre he considerado que toda meta es alcanzable si es que trabajamos para ello. Desta- car en la minería, incluso siendo un mundo mayo- ritariamente de hombres, fue una elección. Jamás bajé los brazos, nunca falté a clases por muy fo- mes que fuesen o por muy cansada que estuviera. Esto empezó a aumentar el nivel de responsa- bilidad que ya traía en mi ADN, inculcado por mi mamá y por mi abuela. T

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