TELL NORTE ENERO 2019
33 tell. cl loleando entonces y no me pescaba. Además yo era súper chica, tenía catorce años y él es ocho años mayor. Un día me lo encontré carreteando y él ya estaba soltero. Nos miramos y fue como si tu- viéramos tantas cosas que contarnos. Desde ahí nunca más nos separamos. Después de tantos años sigo enamorada y todavía me danmariposas en la guata. Que él me haya apoyado en esta locura, no cualquiera lo hace. ¿Cómo fue formar una familia? Quedé embarazada súper joven y después de que llegué a Anto- fagasta, me dio cáncer al útero. Me sacaron todo lo que quedaba. Ahí ya tenía a mis dos hijos mayores y después llegó Sofi, la tercera bendición, la hija de mi corazón. El amor de madre no para y no necesariamente tiene que salir de ti, para que tú sientas lo mismo. Como yo estuve a punto demorir después demi operación, ella vino a llenarme de vida nuevamente. ¿Cómo fue la crianza de tus hijos? El mayor tiene veinte años, el siguiente catorce y la menor ocho. La crianza de la última comparada con la del primero fue totalmente diferente. Mi hija chica se sabe de memoria los videos de Ecorayén, en cambio con los más grandes fue más difícil. Por eso creo que es súper importante partir de la etapa más temprana que se pueda. Nadie te enseña a ser papá, uno aprende equivocándose. EL MOMENTO DEL CAMBIO Aunque su vocación social siempre estuvo presente, hubo un mo- mento que marcó su vida: su hija estuvo al borde de la muerte por un virus sincicial que hizo colapsar una parte de su pulmón. ¿Qué pasó por tu cabeza en esos momentos? Me di cuenta de que nada es más importante que la voluntad y el amor. Puede sonar cliché, pero yo tenía los recursos, los contactos y todo lo que parece necesario para enfrentar la en- fermedad de mi hija, sin embargo nada de eso sirvió. Debí in- ternarla en el Hospital Regional y mantener la fe, aunque todo parecía adverso. ¿Eso causó un quiebre en tu vida? Fue como un terremoto. El trabajo, el auto, la casa… todo pasó a un segundo plano. Entendí que el bienestar de mi hija era lo único por lo que valía la pena luchar. ¿Cómo enfrentaste ese periodo? Traté de lograr la mejor calidad de vida para todos los peque- ños pacientes del área. Conseguí que me permitieran pintar con colores las salas y fue como un milagro. Al día siguiente que terminamos de pintar, a mi hija la dieron de alta. En ese momento sentí que todo fue mágico y algo de eso hubo, porque cuando vino Patch Adams a conocer el hospital, me invitaron a recorrer con él todas las dependencias y ni te imaginas lo ins- pirador que resultó. Fue como un premio extra a todo lo que ya había recibido: mi hija, recuperada y en casa. Eso, no lo cambio por nada. tienda que ocupamillones de plásticos. Es una for- ma súper importante de ayudar. Después viene el reciclar, que llevemos todo a los puntos limpios. Y si no podemos reciclar, tratemos de reutilizar. Tal como aprendimos del capitán Charles Moore, no basta con no tirar cosas a la calle, botarlo a la ba- sura también es contaminar. Cuando empezamos a reciclar, la basura que sacábamos era mínima. Tenían enmente unmuseo interactivo, ¿cómo va el avance de eso? Bien encaminados. No es como el MIM de Santia- go, sino que con materiales reciclados, con dife- rentes puntos. Está la escuelita donde hacemos los talleres, el ecoplanetario, etc. De hecho, vino el director de ALMA, Pierre Cox, a inaugurarlo. Había muchos interesados en este proyecto y buscamos socios estratégicos. Ahora estamos a punto de re- cibir una donación de un par de juegos que no son de acá. Hemos tenido más apoyo exterior que de Chile. Fuimos nominados a un premio en España, también estamos en contacto con gente de Brasil. Nos falta apoyo de la municipalidad acá. ¿Cómo va el proceso de extender todo esto hacia otras regiones o al extranjero? Nos gustaría mucho externalizar Ecorayén, prime- ro por Chile y después al exterior. La idea es armar el proyecto y cuando esté listo con todo, ofrecerlo a fundaciones que estén preocupadas del medio ambiente en otras regiones y que se apropien del proyecto en su región. Pero sin fines de lucro. Mu- cha gente nos ha preguntado por qué cobramos, y es porque tenemos que mantener el parque, pagar los sueldos, etc. Pero en una fundación se trabaja de otra manera muy distinta, trabajas ayu- dando a otros sin beneficios para ti. VIVIENDO EN LAS NUBES Todos decían que Pamela vivía en las nubes, y efectivamente así era, porque perseguía sus sue- ños. Muchos que ya se han cumplido y algunos que quedan por alcanzar. Pero no todo ha sido tan fácil, ya que a los catorce años debió enfrentar un tumor en el ovario y tiempo después un cáncer al útero que le hizo luchar contra la muerte. Pero ella es una mujer guerrera, y aunque siempre le dijeron que no podría tener hijos, hoy agradece su vida junto a sus tres herederos. ¿Cómo nace tu historia de amor con Leonardo? Lo conocí a través de su hermano que era mi ami- go. Yo a él lo miraba enamorada, lo encontraba el hombre más mino del mundo, pero él estaba po- T
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