TELL NORTE ENERO 2019

32 tell. cl Me dieron ganas de hacer algo como familia y dejar una huella que recuerde siempre que tenemos que ayudar al medio ambiente”. queño de una comunidad que reciclaba y mandaba productos a Santiago. Se expandió esta moda, y aparecieron puntos lim- pios, jaulas de botellas plásticas, etc. Percibimos que lo que hacíamos tenía un enfoque distinto y ayudábamos a la comu- na. Si bien todavía no está arraigada una cultura de reducir la basura, hay muchos grupos ambientalistas que están hacien- do operativos de limpieza. Estamos tratando de hacer educa- ción ambiental en todos lados. ¿Qué es lo que más te ha marcado en este proceso? Cuando hice talleres en la cárcel de hombres. Al principio tuve miedo pero me di cuenta de que había gente que estaba dispuesta a escuchar lo que estaba pasando afuera. Cuatro meses después de la primera charla, nos buscó uno de esos chicos porque quería hacer algo con el medio ambiente y lo apadrinamos. Fue una sola semilla entre sesenta personas que escucharon mi mensaje, con eso me di por pagada. Con los colegios también, vienen los niños a hacerme entrevistas. Nos ven como alguien que hace algo por el planeta. ¿De qué otras maneras podríamos ayudar a cuidar el medio ambiente? Lo más importante es reducir nuestra basura, evitar que la bom- billa sea de plástico y ocupar una de acero, por ejemplo. Es mejor comprar a un emprendedor sus productos, en vez de ir a una gran por dejar un mundo mejor. Actualmente, se siente una antofagastina de corazón y le encanta “su bor- de costero y la variedad de cosas que puedes ver”. ¿Cómo surge para ti personalmente la idea de crear este Parque Reciclado Ecorayén? Con mi esposo somos súper amigos, llevamos veintidós años de matrimonio y tenemos una relación bastante entretenida. Nos gusta salir y disfrutar entre nosotros. Un día estábamos en La Rinconada, ahí vimos un lugar abandonado y nació nuestra idea de hacer algo entretenido para edu- car a los niños, así como nosotros les enseñamos a nuestros hijos sobre lo ambiental. La pregunta era cómo podíamos compartir con todo el mundo lo que nosotros hacíamos en nuestra casa. Por eso fue una cocreación, porque se nos ocurrió a los dos y siempre estamos inventando cosas para el parque. ¿Has notado avances en la comunidad antofa- gastina en estos aspectos desde que llegaste hasta ahora? Cuando llegamos no existía ningún punto lim- pio, lo único era el Recihuerta, un espacio pe-

RkJQdWJsaXNoZXIy NDQ4NTc0