TELL CONCEPCION DICIEMBRE 2019

Alejandro Torres SIA SpA Basta con que se le plantee un problema, para que Alejandro Torres ponga mente, manos y corazón a trabajar en la solución, sobre todo si esta tiene que ver con ayudar a las personas a vivir mejor, cuidando el medioambiente. Así ya ha creado al menos dos inventos con potencial de impacto mundial. Por Monserrat Quezada L. / Fotografías Sonja San Martín D. A los siete años, Alejandro quería tener de mascota un pajarito, así que se dispuso a capturar uno. Para esto creó distintas trampas, mejorando el siste- ma cada vez, hasta que logró su meta y tuvo por un par de días esa compa- ñía alada que tanto quería, y lo liberó. Ese es solo un ejemplo de cómo este penquista tiene alma de inventor. “Con mi familia vivíamos en Springhill, al lado del río, entonces era un paisaje diario para mí. Por otro lado, mi papá trabajaba en ENAP, por lo que iba mucho para allá, a ver partidos por ejemplo, y me llamaban la atención los gases que emanaban y, en general, los procesos productivos. Desde muy temprana edad sentí las ganas de ayudar amejorar esos procesos”. Alejandro estudió Ingeniería en Producción Indus- trial en la Universidad del Biobío. Según cuenta, en esa carrera “nos preparan para la producción en plantas industriales u organizaciones similares, y tenemos algunos ramos de innovación”. Su expe- riencia laboral se inclinó por ese lado, específica- mente en medioambiente, a raíz de lo que veía que necesitaban sus clientes. Y creó la empresa Ser- vicio de Ingeniería Ambiental SIA SpA, que ofrece desde tratamientos de aguas servidas hasta con- trol de polvo en caminos, los que se pueden ver en detalle en la página www.cleanwater.cl . para todos 63 tell. cl INSPIRAR E INNOVAR Una de las experiencias que marcó la carrera de Alejandro fue visitar y asesorar distintas plan- tas de agua potable, no solo las de Chile, como Essbio, Aguas Andinas, Los Andes y Esval, sino también la empresa Aguas Andinas, de Buenos Aires, y Sao Paulo. “En Argentina extraen agua del río que es muy oscura, por lo que deben aplicar camiones de químicos todos los días para pota- bilizarla. En general, vi que se producían distintas calidades de agua, porque la norma varía en cada país y territorio. Se manejan otros rangos, aunque sigue siendo potable”. Este ingeniero comenta que la norma chilena, número 409, es muy estricta y similar a la de los países más desarrollados: “es un orgullo para el país”, dice. Con el tiempo se dio cuenta de que las plantas de aguas servidas, con el correr de los años y el crecimiento propio de las ciudades, estaban demasiado cerca de la población, con los conse- cuentes problemas ambientales, principalmente de olores, que conlleva esta industria. Y ese fue su primer gran desafío. Una tarde de enero de 2010, estaba escuchan- do las noticias por la radio cuando dieron cuen- ta de que los vecinos de uno de los lugares en agua

RkJQdWJsaXNoZXIy NDQ4NTc0