TELL CONCEPCION DICIEMBRE 2019
Además de educar, ¿qué otros logros destacas en relación con la marca? Lo más bonito ha sido las redes personales que se han generado. Por otro lado, estuve haciendo un diplomado de Memoria, violencia política, y producción cultural en América Latina en la Universidad de Chile, hasta donde llegué gracias a la marca, y el visibilizar las resistencias indígenas. También expuse en Argentina en un seminario de diseño y ahora estoy trabajando con mujeres mapuche en Cañete, capacitándolas para que innoven en sus productos que tienen relación con los oficios ancestrales, telar o ñocha . ¿Trabajas con alguien más en Camila Ciskew? Soy muy trabajólica y muchas cosas las hago yo misma. Pero por ejemplo, para la serigrafía, trabajo con una mujer de Tomé. Ella nunca había hechos redes con marcas independientes, pero al hacer este cruce de emprendimientos se le abrió ese rubro, algo que me pone muy contenta. Las etiquetas las mando a hacer a otro emprendimiento que se dedica a esto. Los estampados de los pañuelos los externalizo y trato de generar una red de trabajo. El diseño, corte, bordado, confección, los hago por completo. Las telas las compro acá, y trato de que sea todo local. He vendido desde Iquique hasta Puerto Aysén y Coyhaique, pero siempre intento que todo sea desde este territorio. A principios de año comunicaste en tus redes sociales que tendrías un período de recesión, ¿por qué? Necesitaba cuidar mi existencia y sobre todo mi espíritu. Estamos en un sistema capitalista angustiante y explotador, soy súper apasionada y me tomo pocos tiempos, porque me gusta mucho lo que hago pero también me agota. Fueron años en que nunca paré, nunca tuve vacaciones y que agradezco mucho que me fuera bien y poder vivir de esto, pero ya me estaba sintiendo agotada, física y espiritualmente. No sabía cuánto me iba a tomar volver a sentirme con energía, y al final fueron casi tres meses. Cuando lo retomé, le di un vuelco a la marca, potenciando la entrega de información, destacando que la prenda es un medio de comunicación y de información, y también reivindicativo porque para mí el vestir es político. ¿En qué está ahora la marca y qué planes tienes? Estoy expandiendo las prendas a distintos formatos. Ahora lancé pañuelos, porque tenía que ver con la reivindicación de utilizarlos en la cabeza según la cosmovisión mapuche. También me gustaría abordar distintos pueblos indígenas y Abya Yala para poder visibilizarlos a través de indumentaria. Actualmente hago prendas con identidad mapuche, aymara, quechua, y selknam. Ahora quiero trabajar con el pueblo rapa nui, y ahondar en los pueblos indígenas de Brasil. Pero todo eso requiere tiempo desde el estudio, la concentración y la inspiración. Además, cada prenda que te encargan tiene una historia… Así es. Son prendas que están en el catálogo, pero se puede personalizar color, modelo, cuello, manga, la iconografía y color de esta. Lo que me gusta es que genero un lazo con la clienta desde la primera conversación, y logramos que para ella también tenga una significación. Eso es lo bonito del rescate de trabajar con los pueblos indígenas; el que todo en la vestimenta tiene una simbología. La persona puede no ser mapuche o no ser de un pueblo indígena, pero se lleva un trozo de la cosmovisión real porque comprende que la indumentaria es un todo y tiene una simbología personal. Se llevan el entendimiento de la vivencia de la prenda y logran comprender lo que yo quiero transmitir: el buen vivir. Desde el colonialismo hay una concepción de la imagen visual o corporalidad de lo que debería ser la persona mapuche” T 41 tell. cl
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDQ4NTc0