TELL CONCEPCION NOVIEMBRE 2019
Obtuvo el primer lugar entre todos los egresados de Medicina de su generación, y se especializó en Santiago, Estados Unidos y Japón. Aun así, ha tenido que luchar toda su carrera contra el sistema y las creencias, para conseguir su cometido: salvar vidas. Es Franco Innocenti, jefe de la Unidad de Trasplantes de la Clínica Sanatorio Alemán. Por Monserrat Quezada L. / Fotografías Sonja San Martín D. I gnacio tenía siete años cuando desarrolló una hepatitis fulmi- nante. Era el año 2010 y vivía en Talcahuano. Su gravedad no le permitía trasladarse hasta Santiago, donde sí se realizaba el trasplante de hígado que necesitaba. Entonces, su historia creó la conciencia necesaria para salvar no solo su vida sino la de muchos otros pacientes de la Región del Biobío y el sur de Chile. MÉDICO DE EXCELENCIA Pero esta historia comienza muchos años antes, específicamente cuando el doctor Franco Innocenti tenía cinco años y soñaba con ser médico: “Era un niño bien enfermizo, así que los conocí de cerca desde pequeño. Pertenezco a una familia de empresarios forestales de larga tradición, soy el mayor de cinco hermanos y el único que eligió esta área”. Franco ingresó a la universidad el año 1987 y, en sus palabras, se lo tomó bien en serio. “Renuncié a muchas cosas, a paseos familia- res, fiestas, eventos”. Y así fue, pues obtuvo el premio de honor del Colegio Médico el año 1994, como el mejor alumno de todas las universidades chilenas. En un comienzo, Franco quería ser cirujano cardíaco, pero mientras cursaba su residencia, estuvo con el grupo pionero de los trasplan- tes en Chile, el equipo del doctor Juan Hepp de la Clínica Alemana, con quienes pasó seis meses en el Hospital Militar realizando tras- plantes. “Encontré que era lo más lindo que había visto hasta enton- ces y lo que tenía mayor impacto en la vida de las personas”. médico cirujano TRASPLANTANDO AMOR 71 tell. cl Franco Innocenti
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