TELL CONCEPCION NOVIEMBRE 2019
30 tell. cl Las pymes necesitan que crean en ellos. Esa es la forma de ayudar. Evalúen los costos y si no es mucho más, prefiérannos. Encontrarán no solo buena calidad, sino también un trato más cercano”. crédito para comprar el local de San Martín. “Por suerte nos cono- cían, que éramos jóvenes trabajadores y responsables. Sin embar- go, no llevábamosmás de ochomeses abiertos cuando se instaló un supermercado de la cadena Multi Market y quebramos”. ¿Y cómo lo superaron? Como siempre voy en contra de la corriente, arrendamos otro local, en Maipú con Ainavillo, para tratar de salir de las deudas. Ahí fue a trabajar María Luisa y empezamos con los licores. En ese tiem- po no había restricción de horario para la venta y creamos algo que cambiaría nuestra historia. Nos dimos cuenta de que los clientes casi siempre llevaban lo mismo: la bebida, el destilado y el hielo, e inventamos las promociones, más conocidas por los jóvenes como las “promo”. ¿Qué significó esto para ustedes? Nos fue muy bien. Pensábamos salir de las deudas en cinco años, y lo logramos en dos y medio. Así adquirimos la propiedad de Los Carrera y también un sitio en San Pedro de la Paz. El 2009, en sep- tiembre, inauguramos el primero y el segundo estuvo listo un día antes del terremoto. Durante el 27F también sufrieron mucho como emprendimiento, ¿cómo fue esa experiencia? Veníamos con muchas deudas por la construcción de los dos loca- les. Estructuralmente, a causa del terremoto, no tuvimos mayores daños, pero después vino lo impensado: los saqueos y el robo de toda la mercadería. Por suerte, los bancos y proveedores confían en mí porque de todas estas deudas y quiebras, siempre he respondi- do, entonces nos dieron unos meses de gracia. Pero lo que pasó fue que la gente, después de uno o dos meses, comenzó a valorar más la vida, a disfrutarla, y nos empezó a ir muy bien. ¿O sea que se recuperaron rápido de esas pérdidas? No. Lamentablemente a mí se me subieron los humos a la cabe- za. Les compré autos de lujo a mis hijos y gasté lo que no tenía. ni almorzar. Finalmente, nos conseguimos dinero con una hermana de mi señora, y nos instalamos con una frutería en Barros Arana con Ongolmo. Me casé a los dieciocho años con permiso notarial. A los pocos meses falleció mi suegro y nos hicimos cargo del local del mismo rubro que él tenía. Re- cuerdo que me levantaba a las cinco de la madru- gada para ir a comprar a la vega, en micro, y traba- jaba hasta la una a.m. Dormía un rato en la bodega, entre cartones. Parece cuento para llorar, pero es mi realidad. Yo estaba dispuesto a todo porque es- taba enamorado y tenía ganas de crecer. El año 1983 nació su hijo Marcos y, poco después, su señora quedó embarazada de Katherine, quien lamentablemente nació con dificultades cardíacas y sólo vivió un año y cinco días. “Quedamos en la calle nuevamente, por tratar de salvarla”. Con gran espíritu y fortaleza, y sus irrefrenables ganas de salir adelante con su familia, pidieron un
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDQ4NTc0