TELL CONCEPCION JULIO 2019
¿Cómo han vivido ustedes la revalorización de las viñas del Itata? Ha sido muy lindo. Creo que de cierta forma pertenecemos a ese logro porque, a pesar de que no producimos vino de uva país, que es una cepa emblemática de este sector, sí fuimos parte de que Ita- ta comenzara a ser reconocido como un lugar de vinos interesante cuando lanzamos Los Patricios Chardonnay. Se dio el timing de que el sur del Maule se hizo atractivo para los mejores paladares nacio- nales e internacionales y nosotros crecimos como viña junto a ese proceso. Hemos ido profesionalizando las etapas de producción, res- petando y comprendiendo la naturaleza, y revalorizando la uva de las parras que da esta tierra, de las cuales se obtienen vinos fáciles de tomar, con una complejidad de aromas y sabores muy atractivo. Lo que producimos acá no es una bebida gaseosa, no es un estándar. Son vinos que hablan de un lugar, de la gente que está detrás, del año en que son producidos. Son vinos originales hechos a escala humana y eso es lo que queremos que nos distinga. ¿Qué productos ofrecen como viña? Hasta hace poco teníamos solamente dos chardonnay, el Los Pa- tricios y el Larkün, y hoy ya ofrecemos siete vinos distintos: dos pinot noir, el Los Patricios y el Larkün, y en la línea Larkün tam- bién tenemos syrah, sauvignon blanc y riesling. Hay un octavo producto, que es un espumante, que no hemos sacado al merca- do todavía. En la agrícola, además de la uva, vendemos avellana europea pelada y tostada. ¿Cómo ha sido consagrarte a este proyecto? Interesante, desafiante, duro. Ser autoempleado es complejo. Me saco el sombrero por todos aquellos que lo hacen. Para mí fue un poco más fácil porque había una estructura más avanzada con la agrícola que ya estaba funcionando. No fue partir de cero, y aún así, es difícil. En la empresa trabajamos quince personas en total. Mi papá y yo en la administración y otras trece personas que trabajan en el campo. La parte agrícola funciona bien y son personas que llevan muchos años con nosotros, les tenemos mucho cariño y respeto. Sin su trabajo, nada sería posible. Pero en la parte administrativa somos sólo dos, entonces a veces tengo que patear el córner y cabecearlo al mismo tiempo, es decir: preocuparnos de la rentabilidad, de buscar nuevos mercados, de atrevernos a trabajar con otras cepas. Esto es trabajar y vivir cada día pensando en este proyecto. ¿Qué planes tienen? La idea es seguir desarrollando los vinos y también entrar en el área del turismo. El campo es muy bonito, la zona también. Me encantaría que este lugar fuera más visitado. Que las personas pudieran conocer nuestra viña y que- darse acá a disfrutar de ella y hacia allá estamos apuntando también nuestro trabajo. También pensamos instalar una planta fotovoltaica para disminuir la huella de carbono. Otra línea que he- mos estado explorando con bastante éxito son los eventos. Hemos tenido ya algunos matrimonios en el lugar y nos ha ido bastante bien. Nunca nos aburrimos de los nuevos desafíos. ¿Cómo te ves en cincuenta años más? Ojalá en cincuenta años podamos seguir aquí dando la batalla por Itata y que ya no sea una lu- cha sino que sea algo consolidado, que logremos desarrollar esta hermosura de valle que tenemos, porque nos queda mucho por dar todavía. Y sobre todo, poder disfrutar de lo que estamos haciendo todos los días. 63 tell. cl T
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDQ4NTc0