A Leonardo Zúñiga Miquelin (26) y Martín Peñaloza Avsolomovich (23), el destino los unió mientras estudiaban en la Universidad Adolfo Ibáñez de Viña del Mar. Leonardo es ingeniero comercial con un máster en marketing y a Martín le queda tan solo un año en la misma carrera. Pero no hay que engañarse por su corta edad, estos jóvenes emprendedores saben muy bien lo que hacen y por ello idearon Cabros (
www.cabros.cl), una consultora creativa donde han soltado toda su imaginación y mirada comercial.
Relajados, pero siempre muy profesionales, tienen su oficina en Recreo, en un gran casa con patio, donde pueden desarrollar un sinfín de proyectos. “Partimos con un almacén bien chico y viejo, lo llamamos “el almacén de las ideas”, le pusimos mucho empuje al principio, trabajamos todo el día y toda la noche. Nuestra vida personal se vio perjudicada, pero todo valió la pena. Comenzamos a probar, reclutamos mucha gente que encontramos talentosa en distintas disciplinas. Así formamos un colectivo de creativos, una incubadora de ideas, pero sustentado por el mundo privado”, nos cuenta Martín.
“Hacemos una pega muy específica: marke- ting y publicidad para toda clase de empresas. Pueden pedirnos todo tipo de ideas y estamos capacitados para llevarlas a cabo. Es una em- presa diferente, porque consultoras creativas hay muy pocas en Chile. También nos encanta potenciar los emprendimientos personales de nuestro equipo; por ejemplo, Martín tiene una marca de zapatos llamada MAZ (
www.mazapatos.com) y yo tengo una banda indie rock, que se llama We have the place surrounded (
www.whtps.com). Para ambos hemos hecho marketing, fotos, videos, etc. Lo mismo que con los proyectos de nuestros compañeros como Mr. Wafflex (originales waffles en palitos). Nos apoyamos entre todos”, agrega Leonardo.
¿Cómo se define una consultora creativa?
M: El concepto viene de “boutique creativa”, así se llama en otros países, y nosotros a eso le aportamos la escuela de la Adolfo Ibáñez de emprendimiento y las nuevas disciplinas del design thinking. Es elaborar modelos de negocio diferentes. Entender que la creatividad no es solo hacer un afiche o lo artístico, sino que también en la forma, cómo llegas al cliente, ser “creativo estratégicamente”.
En el fondo es aplicar el arte a otras áreas...
L: Sí, nuestro eslogan es “We arT business”, queremos conectar lo artístico a los negocios. Creemos que hay un punto donde conectan y sabemos que podemos encontrarlo.
Ustedes dicen que no son una agencia de pu- blicidad...
L: La verdad es que no queríamos llamarnos así porque en Cabros no hay ningún publicista. Somos más que eso, somos comerciales y creativos. Nosotros desde la ingeniería, queríamos atacar a las empresas. Es una forma de hacer publicidad, pero más pensada en lo comercial.
LOS CABROS
Cabros partió con alrededor de quince personas, pero hoy lo conforman un equipo de cinco fijos: Martín Peñaloza, director comercial y estratégico; Leonardo Zúñiga, director de marketing y de cuentas; Max Keith, director de administración y finanzas; Gabriel Vilches, director de arte y gráficos; y Pablo Miranda, director del departamento audiovisual. A ellos se le suman varios freelance (grafiteros, ilustradores, un diseñador industrial, gente ligada a la moda y la publicidad; stylists, programadores web, entre otros), que los apoyan en diferentes proyectos. Como señalan estos socios, “el secreto es no limitarse a una sola mano, cada uno aporta con su especialidad”.
La “buena onda” se siente en la casa de Cabros y cada rincón tiene su sello. Algunos grafitis indican de quién es cada oficina; en el primer piso se encuentra una gran mesa de trabajo con sus proyectos y un acogedor living, donde realizan sus sesiones creativas. Incluso hay juguetes retro (tienen la clásica pistola naranja de Nintendo de los años ochenta) y un carrito de supermercado. Como nos cuentan, la comida nunca falta, desde unas ricas cabritas hasta una pizza para compartir con los clientes. “Somos informales en nuestro estilo, nos gusta que los clientes se relajen y fluya la creatividad”, nos dice Leonardo.
¿Cómo surge el nombre?
L: Cuando estaba en la universidad, tenía un grupo de amigos que nos catalogábamos como “los cabros”, éramos los más desordenados (ríe); incluso nos fuimos todos a Santiago para hacer el magíster. Ese nombre siempre quedó en nosotros.
M: Además, la gente engancha mucho con este nombre, es una palabra fuerte de la jerga chilena.
¿Cuál es su fuerte?
L: El marketing y los negocios, hacemos asesorías a empresas que no tienen sus ideas muy claras y nosotros los ordenamos; el diseño, que es uno de nuestros plus, aplicado a todo tipo de plataformas; la parte audiovisual, web y social media. Atacamos a las redes sociales y desde ellas nos ha llegado gran parte de nuestros clientes. Podemos hacer una campaña de radio, una promoción o marketing btl.
¿Con quiénes han trabajado?
Trabajamos en el verano en la campaña de Energizer Night Race; con la Universidad Adolfo Ibáñez, Tertulia Bar, Evolux, Mr. Wafflex, Valpovisual, entre otros. Uno de los primeros proyectos grandes que tuvimos fue la revista Explore de Viña del Mar, la hicimos completa. También el hostal boutique Mm450 de Valparaíso, ese proyecto se ganó el Capital Abeja, para las mujeres emprendedoras, y quiso trabajar con nosotros. Quedó muy bonito y la dueña salió elegida la mejor mujer emprendedora el año pasado. Ahora seguimos con un importante proyecto por allá, pero es sorpresa (ríen).
ESPÍRITU REGIONALISTA
“Muchos viñamarinos trabajan con agencias grandes de Santiago, por eso hay que hacer un cambio de paradigma. Tenemos los atributos de una nueva generación de publicidad, más jugados y con ideas frescas”, señala Martín Peñaloza.
¿Por qué surge el taller de grafiti e ilustración?
M: Queremos demostrar nuestro compromiso con el arte local, incentivar a que las personas puedan desarrollar disciplinas que no te enseñan en el colegio o la universidad. Queremos que nuestra casa sea un espacio para la creatividad y el emprendimiento. En ese sentido, el taller de grafiti es la primera apuesta de nuestra “escuela creativa”, los mismos chicos que trabajan acá pueden enseñar a gente más joven lo que hacen. L: Este curso comenzó en julio, dura dos meses, pero lo vamos a ir repitiendo en el tiempo. Este es el primer experimento que tenemos. Son ocho módulos, uno por semana. El programa es un curso introductorio a la ilustración y al grafiti, se busca llegar a la parte artística. Y va a culminar con un mural gigante de todo el curso.
¿Cuál es su mensaje?
M: Invitar a la gente a atreverse, está en sus manos hacer que este país surja. Que tengan nuevas ideas, y si bien emprender es muy difícil, es una experiencia súper gratificante. Nuestro valor agregado es que resolvemos muchos puntos de un mismo negocio. Es un equipo entretenido, por eso invitamos a la gente que nos visite, que nos presente sus proyectos, somos súper accesibles y nos gusta conversar. L: Hay mucha gente que puede contar con nosotros y tenernos como aliado. Especial- mente a quienes les gusta el emprendimiento y se sienten solos o no saben cómo desarrollar sus ideas.
¿Se mantendrán en la región?
M: Tenemos un espíritu regionalista. Nos expandiremos, pero en Santiago, como hay mucha demanda, hay mucha oferta. Ha sido romántico partir de una ciudad pequeña, lo idóneo para este proyecto.
L: Sí, primero nos consolidaremos acá y después saldremos a otras regiones.