Valle del paraíso, algunos afirman que ese es el significado de Valparaíso. Anfiteatro natural, su escenario; el mar, azocalado, improvisado, empinado. Habitado espontáneamente entre cerros y quebradas, el plan es escaso y preciado.
La subida Santa Elena es una de sus muchas quebradas, pero a diferencia de otras, hasta hace pocos días permanecía ajena a todo, poco sabíamos de ella y ella poco sabía de este Valparaíso que avanzó en el tiempo. Ocurrió que se quedó maravillosamente escondida, resguardada por una gran fábrica de chocolates construida en 1930 que bien podría haber sido la inspiración del británico Ronald Dahl para escribir una de las principales historias de ficción infantil.
Una gota un aviso, dos gotas otro aviso, tres gotas y como dicen por ahí tanto va el cántaro al agua hasta que se rompe. El agua que siempre encuentra una salida, corrió cerro abajo; através casas, pasajes, escaleras y avenidas. De pronto todos los porteños hablábamos de Santa Elena. Había reventado una matriz propiedad de la Empresa Sanitaria de Valparaíso (ESVAL). Lo de propiedad de Valparaíso a estas alturas es solo un alcance de nombre, porque el agua no es nuestra, es de los colonizadores. Los habitantes del cerro Ramaditas habían reclamado tantas veces por la fuga de agua sin resultados. Pero eso no es extraño, porque en Valparaíso suenan las sirenas cuando está ardiendo o cuando está inundado.
La rotura de esta matriz provocó días de incertidumbre, sesenta mil habitantes o clientes quedamos sin agua, cuestionándonos una vez más sobre este sistema perverso y silencioso. ¿La campaña de qué político financiará la empresa sanitaria? Nadie sabe dónde están todos esos políticos que ante cualquier oportunidad dicen defender su circunscripción como pirañas. ¿Qué pasa con todas esas personas que vieron impotentes como su vida se fue en un inesperado e irresponsable caudal? ¿Qué pasa con todas esas personas que sufren el corte del suministro cuando no tienen dinero para pagar? En las próximas boletas, ¿vendrá un bono por corte y reposición? ¿Qué pasa con los cobros indebidos?.
Y nosotros sí que sabemos de eso. Hace un par de años mi cuenta del agua y la de mis vecinos llegó con cobro cero. Pensamos que no se había realizado la toma de lectura. Pero al leer bien la papeleta nos enteramos que la empresa dueña del agua nos había cobrado mensualmente el servicio de alcantarillado, y resulta que muchas de estas quebradas no poseen ese servicio. Por mucho tiempo pagamos por un servicio que nunca tuvimos. Un vecino de la quebrada Elías al percatarse de tal abuso, reclamó. Lo interesante de esto fue que nos llegó un cheque bastante importante haciéndonos devolución del préstamo que durante años le hicimos a la empresa sanitaria. Hoy pienso que faltó agregarle los intereses, los mismos que ellos aplican por mora.
Y esto ocurre no solo con ESVAL, sino con muchas otras empresas que no mencionaré hasta que la ocasión lo amerite; sin embargo, no dejo de hacer un mea culpa, en efecto, dónde estaba yo, y mi vecino de enfrente, y el del lado y el de la esquina cuando este sistema paulatinamente nos cambió las reglas del juego, dónde estábamos todos nosotros que lo permitimos. Amerita una reflexión sin duda.