Todas las tardes, apenas tocaban la campana del colegio Marambio, en Melipilla, la pequeña Jeanette corría con su hermana a la tienda de su papá, un empresario árabe que trabajaba en el mundo de las telas. “Mi padre nos dejaba elegir los géneros que en ese tiempo traían los comerciantes y también las colecciones que nos presentaban en Santiago, era un mundo maravilloso”.
Y aunque estudió diseño de equipamiento en el IPS en Santiago, dice que toda la vida recuerda haber hecho su ropa. “Lo primero que hacía cuando me compraba algo era cambiarle los botones. Siempre transformaba las cosas y las personalizaba. Lo primero que me hice fue una túnica setentera que compré en la ropa americana, en tonos naranjos, y la intervine a mi medida”.
Siempre muy impaciente, Jeanette no usaba moldes ni hilvanaba. Solo cortaba y cosía en su Overlook. Su creatividad y buen gusto se confabulaban en piezas únicas que llamaban la atención de su círculo más cercano.
ROPA DEL ALMA
Dejó su Melipilla natal cuando se casó. Hizo su vida en Santiago, donde tuvo un par de emprendimientos personales junto a una amiga, pero los dejó de lado cuando nacieron sus hijos, Raimundo (18) y Agustín (15). Cuando a su marido lo trasladaron a Villa Alemana, fue su independencia la que la motivó a abrir una tienda de ropa en esa ciudad, aunque continuó haciendo la suya.
Ajena al retail, confeccionaba lo que ella llamaba “ropa del alma”. Al tiempo comenzó a hacer ropa para la tienda, cuando el tema del diseño de autor asomaba tímidamente y comenzaban las primeras ferias de moda independiente en Valparaíso. Y fue luego de ver un par de desfiles y muestras, que Jeanette se dio cuenta de que su ropa podía calzar con ese target. Se animó a participar en su primera feria de diseño y le fue regio.
De sus manos y de su mente creativa comenzó a surgir otro tipo de ropa, más elaborada, más delicada, que fue agarrando fuerza y fue tomando otra identidad. A sus confecciones les llamó Ropa del Alma. Una vez perdido el miedo inicial, Jeanette participó en todas las ferias que se le cruzaron en su camino. Fue una etapa de mucho trabajo. “En ese tiempo decía que trabajaba de jueves a miércoles, porque sicológicamente sonaba mejor que de lunes a domingo”, comenta risueña.
¿Cómo definirías el estilo de tus creaciones?
Muy femenina, con calces favorables, detalles vintage y con énfasis en los cuellos y cortes, basados especialmente en las hojas y las flores.
¿De dónde te surtes para encontrar tus telas?
No le compro a los chinos. Me surto en un par de bodegas donde han ido a parar las telas chilenas luego de que la industria nacional bajara la cortina. Entre los insumos que quedaron, busco colores que tengan harta luz y telas de buena calidad.
¿Qué te motiva?
Las telas feas.
Aunque cueste creerlo, Jeanette tiene una fijación por telas que parecen feas por sus colores raros o neutros. Dice que ahí está el desafío, en intervenirlas y trabajarlas hasta convertirlas en lindos diseños. “Ahí está la magia, en los detalles que logran impregnar con alma cada prenda”.
¿De dónde nace tu inspiración?
De la naturaleza.
¿Qué no diseñarías nunca?
Materiales que tuvieran que ver con matanzas de animales o con malas prácticas.
¿La tela más complicada para trabajar?
Las gasas y las lycras.
¿Tu diseñador favorito?
La chilena María Cornejo y el belga Dries Van Noten. Ella, porque tiene cortes sencillos, pero con estilo. Y él, por el juego de colores que propone.
¿Lo que nunca debe faltar en el closet de una mujer?
Un par de lindos y sentadores vestidos de telas naturales. Te visten de una vez y te hacen sentir bonita y femenina.
ESPACIO LAVANDA
Cuando las ferias de diseño comenzaron a desinflarse, Jeanette junto a otras diseñadoras del circuito —Katia Reznik, Constanza Díaz y Loreto Gaytán, El Armario de Guillermina— decidieron crear los llamados “eventos Lavanda”, que no eran otra cosa que mini ferias de diseño exclusivo. Apoyadas en las redes sociales se transformaron en todo un éxito. “Todos los miércoles y jueves de la primera semana de cada mes arrendábamos un espacio en un apart hotel en el sector de El Golf (Santiago), donde mostrábamos nuestro trabajo”.
Tal fue el interés de la gente por estas reuniones, que luego de un año decidieron crear Espacio Lavanda, un lugar más estable que actualmente y luego de tres años de funcionamiento, reúne diversas marcas de vestuario, accesorios y decoración (Vera Siefeld, Gaytán, Pasión Argentina, De Maite). “No me gusta el concepto de tienda. Lo de nosotras es un departamento ambientado de tienda. Voy martes y jueves, de dos a ocho de la noche, y el primer sábado de cada mes”.
Fue precisamente en Espacio Lavanda donde Jeanette conoció a Loreto Gaytán con sus zapatos alternativos y decidieron aunar fuerzas —las dos viven en la región de Valparaíso— y abrir una tienda en Viña, que bautizaron El Vestidor. “Pero no es una tienda cualquiera porque no está abierta al público, sino que se llega por dato a través de redes sociales. Esa sí que es una atención personalizada. Atendemos miércoles, viernes y sábados en las tardes”. En www.ropadelalma.com se pueden ver los horarios y próximas ferias.
¿Cómo nos vestimos las chilenas?, ¿nos sacamos partido?
Todavía nos cuesta mucho. Se atreven poco, están muy influenciadas por el qué dirán. Demasiado entrampadas en los puntos bajos, en lugar de destacar los positivos, como unas lindas piernas, un bonito escote. Me han tocado varias clientas muy regias, pero que sin embargo ¡se boicotean!
En la colección de Jeanette aparecen cada vez más turquesas, azulinos, colores fuertes. “Para esta colección otoño-invierno nuevamente vienehartocolor,azulinos,turquesas,verde esmeralda, rojos, ciruelas. También vestidos camaleónicos, con aplicaciones manuales”.
¿Qué le hace falta a la industria de la moda nacional?
Visión, unión y autocrítica. Debería haber apoyo gubernamental para el diseño de autor, para las buenas propuestas. No puede ser que en las ferias las marcas pequeñas paguemos lo mismo que las marcas de retail por concepto de stand.
¿A quién le harías un fashion emergency?
Partiría por mí misma, porque ya sabes: “en casa de herrero, cuchillo de palo”. Pero creo que todas lo necesitamos de vez en cuando, o al menos explorar otras posibilidades.
¿Tu color favorito?
Los tonos verdes y azulinos.
Tus creaciones se pueden ver en tiendas europeas...
Es algo fortuito. Tengo una amiga alemana que vende mi ropa en Alemania y Bélgica y en Noruega, la tienda Barrio tiene algunos diseños míos.
¿De qué se trata la coloterapia?
La coloterapia es cómo incide el color en el ánimo de las personas. El 2012, empecé a averiguar qué significaban los colores y le di untoquemáscoloridoamicolección.Llama mucho la atención la gente que se viste con colores. Acá tendemos mucho al negro, al café, creyendo erróneamente que si eres gordita, el negro es la salvación. Pero cuando eres gordita, ¡eres gordita no más!, con o sin negro... Si te pones colores oscuros encuentro que empeoras la causa... En cambio, una gordita bien asumida con un pañuelo bien colorido, ¡súper! Después de esa conversación tu retina se quedará con la imagen de esa niña entretenida, simpática y que andaba con un pañuelo increíble.
¿Qué se viene para esta temporada primavera-verano?
Muchos vestidos y harto color.
¿Tus próximos desafíos?
Organizar, mejorar, estar atenta, propiciar nuevas oportunidades y cuidar lo ya avanzado.