Carlos Ansaldo, descendiente de inmigrantes italianos, santiaguino de nacimiento, pero viñamarino de sentimientos. Este periodista es un digno ejemplo de mirada visionaria, ciudadano ilustre de Viña del Mar.
Hacia 1959, bajo la alcaldía del señor Gustavo Lorca, se encontraba ejerciendo como director del Departamento de Turismo y Relaciones Públicas de la I. Municipalidad de Viña del Mar. Periodo en el que surge el sueño del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar. Estos espectáculos nacen a fines de la década de los cincuenta en Europa, en países como Francia, España e Italia. El Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar se funda oficialmente en 1960, entre el 21 y 28 de febrero, transformándose en el evento tradicional más importante de Chile y uno de los más considerados a nivel internacional.
Con su mirada visionaria y compromiso por la ciudad y sus habitantes, Carlos Ansaldo deja un legado que hoy es parte del ADN e imaginario de la ciudad. Sin duda, con su partida, Viña del Mar está de duelo; sin embargo, él nos ha dejado una herencia de vínculo y arraigo por la ciudad con uno de los símbolos más importante que posee.
Este legado ha permanecido por más de medio siglo en Viña del Mar, como el Festival de la Canción Internacional y la mítica gaviota creada por Claudio Di Girolamo y Carlos Ansaldo, ambos portadores de una herencia italiana, que nos puede llevar a pensar que su inspiración haya venido del Festival de San Remo, que se desarrollaba en la provincia de Imperia, región de la Liguria.
Hoy su inspiración y sueño han cobrado vida e identidad propia, logrando consolidarse el Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar como un sueño y proyecto hecho realidad, es como una gaviota que ha volado muy alto y una antorcha que proyecta e ilumina a Viña del Mar a nivel internacional.
“Con su mirada visionaria y compromiso por la ciudad y sus habitantes, Carlos Ansaldo deja un legado que hoy es parte del ADN e imaginario de la ciudad”.