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Entrevistas

EDICIÓN | Mayo 2012

A la conquista de Nueva York

Pelayo Alonso, Presidente de la Asociación de Productores de Pisco y Uva de Mesa
A la conquista de Nueva York

Hoy su bandera de lucha es posicionar al pisco chileno en los mercados internacionales, partiendo por Nueva York. Un largo camino que espera conquistar un espacio con cocteles distintos y novedosos para que bar tenders, mixólogos y gente con influencia le abra la puerta de entrada a nuestra bebida nacional.

Por Laura Valdés P / Fotografía Patricio Salfate T.
 

Nos internamos por el sinuoso Valle de Elqui una mañana de sábado. Atrás queda la nube gris que cubre a La Serena y a poco conducir, los rayos de sol generosos nos regalan un paisaje de otoño. A ambos lados del camino se ven los parrones con colores ocres, amarillos y rojos, que contrastan con los tonos verdes de sauces y aromos que están a orilla de la carretera. Nos desviamos por un camino de tierra a los pies del embalse Puclaro para llegar a la pisquera Río Elqui, de propiedad de Pelayo Alonso con otros socios.

Afable nos recibe quien es el actual presidente de la Asociación de Productores de Pisco y Uva de Mesa, quien junto a los demás pisqueros tratan de posicionar el destilado nacional en el mercado internacional. Hace solo unas semanas, se dio el inicio oficial a una presentación de cocteles innovadores que se lanzarán prontamente en el centro de Nueva York, la puerta de entrada a un mercado exigente, pero que bien tratado puede ser el inicio de la internacionalización del pisco.

¿Cuál es la gran tarea del pisco?
Hoy, surge la necesidad de exportar. Y esa es la gran tarea. Quienes estamos hoy en la industria tenemos probablemente la misión de impulsar la exportación del pisco. Estamos buscando mercados. Hemos hecho la labor de la hormiguita en términos que se han realizado acuciosos estudios para ver la situación internacional del mercado de los destilados.  

Y apuntaron a Estados Unidos…
Había que focalizarse. Nueva york tiene la particularidad de marcar moda para expandirse  a otros mercados. Tiene bastante menos barreras arancelarias, por lo tanto, queremos aterrizar en este lugar. Participamos, ahora en mayo, en el Manhattan coktail classic con la presencia de pisco, y toda nuestra labor hoy día está dirigida a facilitar el acceso a todos los productores de pisco. A los grandes, medianos y pequeños, porque es la industria en común la que está saliendo a exportar.
Y tienen una carta segura…
Nosotros vamos por la vía alternativa, con los líderes de opinión, con los mixólogos, los bar tenders, para penetrar el mercado de los destilados. Tenemos un catastro de prestigiados bares en Nueva York, en donde ya hay un programa armado para ofrecer degustaciones con una coctelería a base de pisco. Solo el mercado de los destilados del mundo mueve novecientos setenta y cinco mil millones de dólares.
Pelayo se entusiasma al hablar. No por nada han trabajado durante tres años en una alianza público-privada, ejecutada por INIA Intihuasi y cofinanciada por FIA —ambos organismos pertenecientes al Ministerio de Agricultura— para mejorar la competitividad del pisco gracias a un presupuesto de setecientos setenta y ocho millones de pesos.
Una industria que en nuestro país mueve a tres mil productores de las regiones de Atacama y Coquimbo, con una superficie de diez mil hectáreas, y que aporta trabajo directo e indirecto a más de cincuenta mil personas.

PREOCUPACIONES
Mientras acompañamos a Pelayo por la planta pisquera, van surgiendo temas que hoy preocupan a la industria no solo pisquera, sino vitivinícola también. Primero, por el proyecto de ley que aumenta el impuesto al alcohol en un cuarenta por ciento a las bebidas con una carga etílica  igual o superior a los cuarenta grados, lo que sumado al pago que hoy en día deben realizar las empresas, aumentaría al cincuenta y nueve por ciento el valor del impuesto. “Nos sentimos perjudicados con esta medida, porque la industria pisquera está compuesta casi en un setenta por ciento por pequeños agricultores afiliados a las cooperativas y que tienen superficies menores a doce hectáreas de vid”, señala.
Me imagino que la nueva ley de tolerancia cero los ha afectado…
Claro. Ha sido un golpe fuerte y se ha notado estos meses. A mí me entra la duda si el éxito de la nueva ley se debe realmente a la tolerancia cero de alcohol o a las fuertes fiscalizaciones que se han realizado. Creemos que primero se debió actuar con este rigor de controles y, si no funcionaba, recién haber modificado la ley. Estamos preocupados.

ORÍGENES
 
Pelayo nació en Vicuña. Gracias al sacrificio de sus padres y abuelos, fue al colegio y a la universidad en Santiago. Titulado de agrónomo y enólogo en la Universidad Católica regresó a la región para unirse al trabajo de su padre, “un visionario de la industria pisquera. Él me enseñó que teníamos que empujar el carro porque, más temprano que tarde, iban a suceder las cosas que hoy nos aquejan”, señala orgulloso.

¿Su padre es un modelo a seguir?
De alguna manera me siento responsable de continuar lo que mi padre, en la época del sesenta, sembró en la industria pisquera. Yo me crié en este rubro. Lo conozco. Y estuve trabajando con mi padre siempre, desde que en los ochenta llegamos a este predio y surgimos con un proyecto propio con la Pisquera Río Elqui, hasta que él muriera el 2000.

Pero también se diversificaron…
Así es. Durante muchos años fue difícil competir con las grandes compañías pisqueras, por eso buscamos alternativas distintas como producir vinos o destilar alcohol. De hecho, fuimos pioneros en exportar alcoholes hacia Francia, por ejemplo. Hemos demostrado que trabajando bien, con esfuerzo, se puede.

Y también son productores de uva…
Sí, y eso nos ha dado algunas ventajas. Estamos trabajando con la variedad de moscateles, con la Pedro Jiménez, además que hemos sido los impulsores de rescatar aquellas variedades que no se cultivaban y que hoy dan resultados interesantes.

¿Qué proyectos existen a nivel personal?
Ahora estoy en un proyecto más ambicioso de vinos finos que estamos desarrollando y construyendo. También me dedico a ser productor de uva pisquera para Río Elqui y uva vinífera para este otro proyecto que, esperamos, se dé a conocer el próximo año.

¿Y en el familiar?
Estoy felizmente casado y con mi señora, Isabel, vamos a cumplir veintitrés años juntos ahora en julio. Tenemos cinco hijos y debo decir que el pilar fundamental en la familia ha sido mi mujer.

 

“Hoy, surge la necesidad de exportar. Y esa es la gran tarea. Quienes estamos hoy en la industria tenemos probablemente la misión de impulsar la exportación del pisco. Estamos buscando mercados”.

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