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EDICIÓN | Mayo 2012

Viaje a las estrellas

Valle de Elqui, Turismo Nocturno

Quisimos conocer un lado distinto del misterioso Valle de Elqui. Adentrarnos por una ruta entre cerros a caballo, cruzar el río y subir montaña arriba para deleitarnos con una bóveda celeste llena de estrellas. Una experiencia imperdible para grandes y chicos, donde las mejores fotografías quedan plasmadas en la memoria y los momentos vividos forman parte de ese baúl de recuerdos que siempre vale la pena volver a abrir en algún momento de la vida.

Por Laura Valdés  P. / fotografía Patricio Salfate T. y gentileza Turismo Migrantes

Los caminos del Valle de Elqui guardan siempre una sorpresa a quien se aventura a recorrerlos. Invitados por la Empresa Turismo Migrantes participamos de una novedosa excursión a caballo con varios turistas, nacionales y extranjeros, que quisieron vivir la experiencia.

Nos reunimos en un punto de encuentro donde elegimos a quienes serían nuestros acompañantes por un largo recorrido, hermosos caballos que ya tienen experiencia en  este tipo de senderos. A cargo de un guía, empezamos nuestra ruta tranquilos, observando la naturaleza que nos rodea, atentos a los sentidos. Escuchar a pájaros silvestres, disfrutar con el entorno y sus colores y hasta poder sentir aromas campestres tan distintos a los de la ciudad.

Al transcurrir por la huella, el río Elqui hace notar su presencia. El calor y el sol inconfundibles del valle aprontan nuestra primera parada a orillas del agua. Momento para descansar, para sacar fotografías y también para probar unas ricas frutas que aparecen en un mantel a cuadros desplegado en el suelo. Dan ganas de quedarse, pero el camino es largo y tenemos que continuar el recorrido.

El ambiente es distendido. Risas, preguntas y sabias respuestas de nuestro guía que va explicando la geografía del lugar y nos adelanta parte del escenario que encontraremos al caer la noche. Cabalgar en la oscuridad con un cielo coronado de pequeñas luces es una experiencia que merece vivirse, especialmente si nos acompaña una luna nueva, donde la bóveda estelar se abre al grupo permitiéndonos dar cuenta de su inmensidad.

Antes del atardecer, se nos unen algunas parejas que han hecho rutas distintas a la cabalgata. Hay quienes optaron por hacer trekking. Desde Pisco Elqui, donde se encuentran alojando, cambiaron sus bicicletas por el bastón. Guiados por senderos alternativos de animales, también pudieron apreciar una vista panorámica del valle y de obtener información interesante sobre la cultura y la zona gracias a su guía.

AVENTURA ESTRELLADA

Llegamos hasta un mirador natural, idóneo para la contemplación estelar. Allí nuestros guías, junto con explicarnos sobre algunas estrellas, van preparando un fogón en plena montaña. Nos acercamos y también ayudamos. La conversación transcurre amena entre todos, en el ambiente se escucha un popurrí de idiomas: inglés, francés, español y hasta un buen chilenismo cuando aparecen los telescopios.
Salen copas y hasta un toldo. Como por arte de magia, se arma una parrilla con productos “orgánicos”, como dice nuestro guía, cultivados sin pesticidas. Choclos, fierritos y hasta panes con ajo van a parar a un fuego para ir dorándose. Mientras en la mesa algunos frutos secos aparecen. Llegó el momento del brindis. El aperitivo big-bang, a base de pisco artesanal, da el toque original al recorrido.

La noche nos rodea, regalándonos un verdadero espectáculo. Los cielos nocturnos del Valle de Elqui son diáfanos y permiten observar, a simple vista, los astros. Marte y Venus se aprecian nítidos. Comienza la aventura de ir reconociendo más cuerpos celestes. Las Tres Marías, la Cruz del Sur… y continuamos con las  constelaciones.

Los telescopios electrónicos de ocho pulgadas apuntan hacia el más allá. Por turnos, podemos observar parte de la luna y un francés, sintiéndose afortunado, nos señala que pudo ver una estrella fugaz. No es el único, ya varios habían observado el fenómeno sin necesidad de la tecnología. Y nuevamente el humor chileno aparece, en boca de un compatriota orgulloso quizás de tener en nuestra geografía semejante escenario natural y libre de contaminación para deleitarnos con una naturaleza cercana y mágica.
Durante casi dos horas, nos quedamos mirando el cielo nocturno. La fogata acompaña. El ambiente también. No hay distinciones entre extranjeros y nacionales. Somos un grupo humano maravillado por nuestro cosmos. Nos avisan que hay que regresar. Tomamos nuestros caballos y nos devolvemos en silencio, como queriendo retener la experiencia y atesorarla para siempre.

NUESTRO DATO:
Turismo Migrantes
Fono: 51- 451917
Celular: 9- 8295630
Calle O’Higgins s/n, Pisco Elqui
contacto@turismomigrantes.cl
www.turismomigrantes.cl

 

“Cabalgar en la oscuridad con un cielo coronado de pequeñas luces es una experiencia que merece vivirse, especialmente si nos acompaña una luna nueva, donde la bóveda estelar se abre al grupo permitiéndonos dar cuenta de su inmensidad”.

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