El paciente inglés (1996) es una maravillosa e intensa historia que, desde sus primeros momentos, se sabe que tendrá un triste final; a pesar de ello, es inevitable querer saber qué le pasó a aquel hombre que —sin recuerdos— se encuentra esperando su muerte, dada sus graves quemaduras. Ambientada durante la Segunda Guerra Mundial, el cartógrafo húngaro László Almásy (Ralph Fiennes) recibe los cuidados de una dulce enfermera Hanna (Juliette Binoche), quien conmovida por su dolor decide acompañarlo en un abandonado monasterio de Italia.
Aquí se irán mostrando trágicos y felices amores durante la guerra, dos historias que unirán el pasado y presente, pero donde los sonidos le traerán a cada momento a László recuerdos de su más grande obsesión: Katharine Clifton (Kristin Scott Thomas), una mujer casada que logrará enamorarlo. Una relación que se desarrolla durante una expedición extrema en el desierto del Sahara que mezcla traición, poder y romance.
Ganadora de un Oscar como Mejor Película —junto a otros ocho galardones—, es una muestra de lo cruel que puede ser el destino, sobre todo cuando de amor se trata y una interesante manera de reflexionar sobre el paso del tiempo. Dirigida por Anthony Minghella, está basada en la novela homónima de Michael Ondaatje.