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EDICIÓN | Marzo 2012

Golfista de tiempo completo

Alfonso Chacana, golfista
 Golfista de tiempo completo

Su historia de vida es como una película. Con solo catorce años sabía que su futuro estaba en el golf. Le dobló la mano al destino y logró insertarse en un selecto grupo que le abrió sus puertas gracias a su carisma. Hoy, a sus treinta y cinco años, se desempeña como profesor de golf en la Academia de La Serena, y a pesar de que no descarta volver a competir, hoy su meta es preparar los talentos futuros, porque, como él mismo dice, su trabajo es cambiarle la vida a mucha gente.

Por Paula Bordones O de Z. /fotografía Patricio Salfate T.

Su grandeza está en la sencillez que lo caracteriza. Es temporada alta para el golf. Sin ir más lejos, días antes de realizar esta entrevista, nuestro hombre estuvo a cargo de la undécima versión del Abierto Internacional de Golf 2012, instancia que reunió a más de treinta golfistas profesionales y noventa amateurs en La Serena. A pesar de ser una persona muy ocupada se dio el tiempo de recibirnos y conversar con nosotros.

Nos reunimos en el Club de Golf de La Serena, lugar donde pasa la mayor parte del tiempo, los siete días de la semana. Diariamente, enseña a grandes empresarios en un ambiente lleno de lujos, sin embargo, su humildad resalta ante todo eso. Fuimos en busca del <em>Caddie Master</em> del Club, y después de varias indicaciones, preguntamos por él recibiendo como respuesta un amable "bienvenidos, soy yo".

De inmediato nos llevó a su terreno, tomó un bolso cargado con palos de golf y caminamos al carro que nos trasladaría hasta el lugar de juego. Bajamos en silencio, pero tan pronto iniciamos el recorrido comenzó a explicarnos lo que veíamos. Cuenta que trabaja en la cancha más difícil de Chile, calificación dada por la Federación de Golfistas Profesionales (PGA); esto se debe principalmente al fuerte viento que hay a orillas del mar, lo que aumenta la dificultad propia del terreno, cuyo diseño, angosto y largo, está emplazado sobre una gran duna.

Hace seis años llegó desde Cachagua a formar parte de la academia de golf del club de La Serena. Este golfista profesional dejó el circuito competitivo para convertirse en profesor. Dice que lo lindo de su trabajo es cambiarle la vida a mucha gente, como hace veinte años el golf cambió la suya.

<strong>¿En qué se diferencian los clubes de golf de Cachagua y La Serena?</strong><br /> La diferencia está en que acá el golf se vive todos los días. Los clubes más cercanos a Santiago tienen afluencia, principalmente, los fines de semana. Desde que llegué, La Serena ha experimentado un crecimiento importante. Siempre encontrarás gente jugando, por eso estoy la mayor parte del día en el club, son jornadas muy largas y eso, sin duda, tiene un costo en la vida familiar.

<strong>¿Es exigente la preparación de un golfista?</strong><br /> Desde luego, pero es un deporte que no exige tener grandes cuerpos, la preparación es mental más que física. En el entrenamiento debes lograr la conexión entre el palo de golf y la pelota. Eso solo se logra venciendo el miedo a la frustración, es lo más difícil. En el golf debes reponerte y aprender de tus errores, ser resiliente.

<strong>¿Cómo llegaste al golf?</strong><br /> Lo descubrí por accidente. Yo soy de Catapilco, zona agrícola de la región de Valparaíso; todos los días pasaba por un sector y, a lo lejos, divisaba una bandera amarilla, siempre pregunté qué significaba, pero nadie tenía la respuesta. Un día me invitaron a conocer el club de golf, ahí estaban las famosas banderas amarillas. Al principio no me gustó para nada, lo encontraba fome; en realidad, eso le pasa a todo el mundo que ve el golf desde fuera. Se ve lento, sin ritmo, un juego de viejos. Pasó el tiempo y tanto ver a mi primo golpear, comenzamos a proponernos desafíos. Así partió toda mi locura por el golf, desde ahí aprendí a conocer este maravilloso deporte que me cambió la vida.

<strong>¿Por qué dices que el golf te cambió la vida?</strong><br /> Porque mi destino era el campo, pues a menudo, si naces ahí, te crían para ser agricultor. Cuando descubrí el mundo del golf, llegué donde estaba el nivel económico más alto, las personas más influyentes. De pronto, me manejaba con gente de muchos recursos, quienes me dieron la oportunidad de jugar golf en grandes eventos. Con solo catorce años, los socios de Cachagua creyeron en mí y vieron que tenía condiciones, eso fue sin duda un cambio radical en mi vida.

<strong>¿Qué rasgos de tu personalidad fueron claves para que creyeran en ti?</strong><br /> Cuando eres de campo lo llevas en la sangre. Era muy humilde, sencillo y tímido por temor al medio donde estaba. Me mostré tal como era, eso generó confianza entre los socios. Pero también tenía las condiciones en el juego, no sé por qué las tenía, pero a los dieciocho ya había alcanzado un buen nivel y a los veinte años entré al circuito competitivo profesional.

<strong>¿Qué sueño deportivo anhelabas cuando partiste?</strong><br /> Mi sueño deportivo siempre fue llegar a ser profesional. A los quince años sueñas cosas que quizás no van a pasar, pero es lindo soñar. Nunca abandoné mis objetivos y siempre luché por ser profesional.

<strong>¿Cuál fue tu mayor logro profesional?</strong><br /> Sin duda, poder jugar mi primer campeonato en Cachagua a los diecinueve años, codeándome con más de cuarenta jugadores de primera. Poder decir aquí estoy yo y todos esperan algo de mí.

<strong>UN DEPORTE DE CABALLEROS</strong>

Avanzamos por praderas y canchas. Alfonso se muestra contento con su elección de vida y relaciona este deporte con la frase <em>un deporte para caballeros</em>. "En el golf, tú eres tu propio árbitro, es tu reflejo de vida. Si haces trampa quedas marcado para siempre, aunque después te conviertas en el mejor jugador".

<strong>¿Quiénes practican más el golf, los hombres o las mujeres?</strong><br /> Los hombres. Las mujeres recién están interesándose en este deporte.

<strong>¿Es machista el mundo del golf?</strong><br /> No, por suerte es una realidad que ha cambiado; en Estados Unidos quedan algunos clubes donde solo pueden entrar hombres, pero es una tendencia que va en franca retirada.

<strong>¿Cómo explicas que un deporte tradicionalmente masculino tenga una apertura hacia las mujeres?</strong><br /> A mi juicio, este fenómeno se consolida a partir del 2000, cuando aparece un hombre de color siendo el número uno del mundo. Yo creo que eso generó un cambio real y quebró todos los esquemas del golf a nivel mundial. El que Tigger Woods se transformara en el mejor significó un tremendo crecimiento para el golf, cuyas repercusiones beneficiaron tanto a mujeres como a hombres.

<strong>¿Qué tan positivo es este cambio?</strong><br /> Es muy positivo. Yo partí jugando golf en 1995; en esa época el medio era muy cerrado, pero tuve la suerte de entrar en un club con la gente justa, que me dio la posibilidad de mostrarme y me insertó. Gracias a Woods se abrieron canchas públicas de golf y comenzó una especie de democratización de este deporte. Para mi gusto, la disciplina creció.

<strong>NUEVOS AIRES</strong>

El golf ha sido el motor principal en la vida de Alfonso. Una verdadera pasión que lleva a concentrarse y esforzarse. Su mejor marca fue un tercer lugar en la escala competitiva, pero cuando vio que los resultados no lo acompañaban, empezó a cuestionarse y a preguntarse si estaba en lo correcto. "A veces son tantas las ganas de triunfar que los nervios te traicionan", señala meditativo.

<strong>¿Por qué decidiste retirarte del circuito profesional?</strong><br /> Cuando no tienes los recursos suficientes es mejor dar un paso al costado. Al inicio de mi carrera tuve la suerte de ser auspiciado, durante cinco años, por Chivas Reagal, luego Chrysler y también Carlos Alberto Délano. Es complicado dedicarse a este deporte, ya que en Chile tiene un costo altísimo. La idea del retiro surgió después de los malos resultados que obtuve en Concepción. Cuando volví a Cachagua me contactaron desde La Serena para formar parte de un nuevo e interesante proyecto. Finalmente me vine y dejé de competir a nivel profesional.

<strong>¿Cómo evalúas esa decisión?</strong><br /> Fue certera. En la escuela de golf hemos tenido un gran éxito, cada sábado llegan más de treinta y cinco niños que quieren aprender y dentro de ese grupo tenemos diez con buena proyección a nivel profesional. Este proyecto es más viable en el escenario actual, ya que hoy, tanto la Federación de Golf como los mismos clubes, están apoyando talentos que carecen de recursos. Sin ir más lejos, el torneo recién pasado que se jugó acá en Serena Golf lo ganó Juan Cerda, un amateur que está siendo apoyado por la federación, él es un gran proyecto a largo plazo.

<strong>¿Cómo es el nivel de los golfistas nacionales en comparación con los países vecinos?</strong><br /> Colombia y Argentina están un poco más arriba. Ángel Cabrera ha ganado dos Master, pero eso no es casual, pues hubo un fuerte apoyo del presidente Carlos Menem al golf argentino porque le gustaba la disciplina. Hoy, en Chile, existe un gran crecimiento y encontramos muchos jóvenes becados que están en Estados Unidos preparando un nivel de competición internacional. El más destacado es Felipe Aguilar, quien juega en Europa, ahí el nivel es muy fuerte, tienes que vivir, comer y soñar golf, de lo contrario serás uno más del montón.

<strong>¿Mantienes contacto con el circuito profesional?</strong><br /> Siempre. Constantemente voy a jugar a Cachagua, próximamente iré a Concepción y durante el año igual estoy jugando. No con la intensidad que tenía antes, donde me movía mucho por Chile. Ahora juego ciertos campeonatos, donde pueda tener contacto con los demás profesionales y así mantenerme vigente, para que la gente no se olvide de mí.

<strong>¿Pretendes volver al circuito profesional?</strong><br /> Sí, el bichito siempre está. Lo maravilloso de este deporte es que les da oportunidades a todos. El golf te permite mantener vigencia profesional competitiva hasta los setenta años, aproximadamente. Está el caso de Ángel Fernández, que tiene cincuenta y cinco años y hoy juega en Europa con muy buenos resultados. Este deporte permite volver, aunque al principio cuesta retomar el ritmo, pero con una buena preparación sicológica y física es posible. Por ahora me dedicaré a mi familia y al club. De aquí a cinco años me veo jugando con mi hija de la mano en el campo de golf.

<strong><em> "Con sólo catorce años, los socios de Cachagua creyeron en mí y vieron que tenía condiciones, eso fue sin duda un cambio radical en mi vida". </em></strong>

<strong><em>"En el golf tú eres tu propio árbitro, es tu reflejo de vida. Si haces trampa quedas marcado para siempre, aunque después te conviertas en el mejor jugador".</em></strong>

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