Tell Magazine

Entrevistas » Mujer

EDICIÓN | Mayo 2016

Entrega total

Paulina Fernández, "mamá de acogida".
Entrega total

Después de conocer a Paulina y verla acoger en su hogar a un menor vulnerado en sus derechos, se caen todas las dudas y temores que podrían surgir por su decisión. Este acto de amor nos devuelve al verdadero espíritu de sociedad, en que todos los niños son importantes y dignos de recibir lo mejor de una comunidad.

Por Soledad Posada M. fotografía Sonja San Martín D.

“Este año es un año especial para mí en este día de la madre. Tengo a mi príncipe azul, el amor de mi vida, mi hijo quien me hizo mamá hace ya seis años, pero ahora también está mi pequeño, que hace cada día un día nuevo, lleno de aventuras. Te amaré y recordaré toda la vida, aunque no estés a mi lado en un tiempo más, porque me hiciste una mejor mamá”. Estas son las palabras que Paulina Fernández puso en su Facebook con motivo del Día de la madre. Este año, un día especial, porque ahora ella y su familia son parte del Programa Familias de Acogida, que el SENAME impulsa de manera pionera en la Región del Biobío.

El objetivo es brindar un hogar momentáneo a los pequeños entre cero a seis años que se encuentran en una situación de vulnerabilidad. Esta etapa es la más importante para el desarrollo del apego y la estimulación temprana, por lo que estar en un hogar donde se entrega cariño y cuidados personalizados es mejor que permanecer en una residencia del SENAME.

Por eso es tan importante este programa, que da una oportunidad a todos estos niños de no interrumpir el desarrollo normal de su infancia, siendo acogidos por familias que cuentan con el amor y recursos básicos para tenerlos por el tiempo que sea necesario mientras se establece otro hogar definitivo o vuelven a sus familias biológicas después de que estas logran estar capacitadas.

PIONEROS

Paulina y su familia, son unos de los primeros en recibir a un menor, luego de un proceso de cuatro meses, en que fueron capacitados y entrevistados por profesionales, como asistentes sociales, sicólogos y enfermeras, para llevar a cabo con éxito el programa Familia de Acogida. Estos profesionales siempre están disponibles ante cualquier duda o inconveniente que pudiera tener la familia.

“Me nace darle lo mejor a este bebé, el tiempo que esté conmigo”, afirma Paulina, quien estudió contador auditor y ha trabajado como administradora de diversas empresas y también ha tenido emprendimientos personales Pero, sin duda, su más grande desafío ha sido convertirse en “mamá de acogida”, para entregar todo ese cariño y agradecimiento por su vida, que la impulsa a devolver la mano en este acto de amor, entregándolo todo a un pequeño en una etapa tan importante.

¿Cómo fue tu infancia?
Muy linda, con mucho amor y con la suerte de no solo tener a mis papás, sino también a mis abuelos, que fueron también como mis padres. Viví con ellos toda mi infancia. Mi abuela materna significó mucho en mi vida; en parte, gracias a ella soy lo que soy, hoy en día, y los valores que tengo. Ella era enfermera. Se levantaba a las tres de la mañana para visitar a algún enfermo y no cobraba absolutamente nada, pero tenía la recompensa del cariño que le entregaban.

¿Por qué decidiste convertirte en una “mamá de acogida”?
Siempre quise ayudar de alguna manera, pero se hace difícil. Golpeé varias puertas intentando ayudar, pero había muchas restricciones con respecto al horario en que podías hacer algo o la forma de hacerlo. Demasiado protocolo hace la gente al final se aleje. Hasta que un día mi marido me preguntó: “¿leíste el reportaje en el diario?”. Era sobre convertirse en una familia de acogida, y fue como una pequeña ventana que se abría para lo que yo quería hacer. Desde ahí empezó un periodo que culminó con la entrega del menor y con todo este proceso maravilloso que estoy completamente segura que nos hace una mejor familia, llena de aprendizajes.

¿Cómo lograste que tu familia también participara?
Con mi esposo ya tenía camino recorrido, porque él sabía que yo quería ayudar. Me había acompañado a centros de menores a consultar o visitar. El trabajo más duro iba a ser para mi hijo, porque es muy regalón y apegado a mí, por lo tanto, compartir el amor con otro niño iba a ser difícil para él. Pero se lo expliqué y él lo entendió inmediatamente y también quería ayudar. Al final, él tuvo la última palabra al embarcarnos en esto, ya que sin su confirmación jamás lo hubiese hecho.

SOLIDARIDAD

¿Cómo ha sido la experiencia?
Es lo mejor que nos ha pasado como familia. El bebé llegó muy tímido y tenso, y a la semana ya ríe a carcajadas. Nos grita si necesita algo, gatea, se para en su cuna. Cosas que no hacía cuando llegó. Tiene una complicidad muy especial con mi hijo, para él es como si siempre hubiesen estado juntos. Es verdad que tener a un bebé es un poco agotador y yo ya lo había olvidado, pero vale la pena. Ver la alegría y la seguridad que está logrando, paga cualquier cansancio.

¿Volverías a repetirla?
Sí, definitivamente sí. Hay muchos niños y pocas familias. Se necesitan muchísimas manos y corazones que quieran hacer esto.

¿Por qué te mueve hacer algo por los infantes y no otra causa?
Porque siento que hablamos mucho de los jóvenes de la delincuencia y otros aspectos negativos, pero no hacemos nada y esta es una forma de mejorarle la vida a un niño y solo el amor hace que ese niño tenga más esperanzas en el futuro y que sepa que puede confiar en los adultos. Por ejemplo, la típica frase: “los niños son el futuro de Chile”. El problema es que nuestros hijos sí crecen con expectativas de vidas formidables, pero esos cientos o miles de niños que crecen en hogares o en la vulnerabilidad de sus familias, no tienen las mismas posibilidades.

¿Qué esperas del futuro?
Espero que muchas familias se interesen en el Programa Familias de Acogida, que sepan que SENAME apoya en todo momento con distintos profesionales, que solo se necesita amor, preocupación para hacer esto, y que los más beneficiados no solo son los menores de cero a seis años, sino que con la familia de acogida uno aprende y a la vez enseña a sus hijos el valor de la solidaridad. Realmente espero que algún día no existan más residencias u hogares de menores, solo familias de acogida hasta que los niños sean adoptados o vuelvan con sus familias de origen ya tratadas.

 

"El bebé llegó muy tímido y tenso, y a la semana ya ríe a carcajadas. Nos grita si necesita algo, gatea, se para en su cuna. Cosas que no hacía cuando llegó”.

Otras Entrevistas

» Ver todas las entrevistas


OPINA

  • Verificación Anti SPAM, Ingrese el resultado de la siguiente operación6+3+1   =