Desde sus años de estudiante de Diseño Industrial en la Universidad del Bío Bío, Paola ya tenía en mente el rescate del patrimonio artesanal. Empezó con el mimbre, siguió con la cerámica y ahora va en busca de la piedra de carbón de Lota.
Por Soledad Posada M. fotografía Sonja San Martín D.
La diversidad de materiales con que cuenta Chile, como madera, metales y piedras, esparcidos en toda su extensión, siempre han llamado la atención de la diseñadora industrial Paola Silvestre. En su tesis, investigó sobre el mimbre en Chimbarongo y llegó a ganar el premio innovación en el concurso Santiago Diseño con la elaboración de tres reposeras. Después de eso se dedicó ocho años a hacer diseños en este material.
La cerámica llegó a su vida hace tres años, cuando comenzó a investigar sobre las alfareras de Quinchamalí. De ahí, surge su colección Malí, que cuenta con objetos utilitarios y de decoración inspirados en las figuras tradicionales. Incluso tres de sus lámparas Malí estuvieron expuestas en la Feria Design del Fin del Mundo de Milán, el año pasado.
REGRESO A CONCEPCIÓN
En la actualidad, y después de haber estado en tres empresas importantes en Santiago, de perfeccionarse en Chile e Italia, y con una carrera paralela como diseñadora de rescate artesanal, ha vuelto a Concepción, a hacer clases en la UBB y en la Universidad del Desarrollo. Además, realizará una investigación sobre la piedra de Lota, que pronto se traducirá en alguna nueva creación.
¿Qué significa para ti el diseño?
Es una disciplina que involucra y responde a problemáticas de escala humana, trasciende a un bienestar emocional a través de respuestas de orden objetual y espacial. Cubre un abanico muy amplio de posibilidades a abordar, desde la elaboración de prototipos desarrollados para ámbitos medicinales, hasta mobiliario urbano. Desde hace un tiempo a esta parte, el Estado financia, a través de fondos, iniciativas relacionadas con el diseño y de cómo se involucra de buena manera en nuestra sociedad.
¿Cuáles son las tendencias en diseño de objetos decorativos?
Las tendencias van cambiando cada temporada y son regidas por las condicionantes que marcan las grandes marcas en Europa. Las tonalidades cambian cada año, por ejemplo, este 2015 es el color marsala y tanto los decoradores, los diseñadores de vestuario y el retail responden a esa condición. En el ámbito objetual, se visualiza la re-versión de técnicas artesanales, o la incorporación de materiales naturales, como las fibras y gredas, develando así una importancia a lo sustentable en el diseño contemporáneo.
MALÍ
La colección Malí, ¿en qué se inspira?
Nace desde una necesidad particular de conocer diversas localidades de mi país cada año, y evaluar el estado artesanal que sucumbe ante la migración de los jóvenes a las ciudades.
La artesanía es la cara de un país. La identidad que se plasma por generaciones en un material específico, que también habla de la condición geográfica muy rica y extensa de Chile. Se debe apoyar a los artesanos, para levantar el abandono de los pueblos y, como consecuencia, la desaparición de nuestras tradiciones. Este discurso ha sido mi fundamento y motor desde la universidad como estudiante.
Así es como conozco, en uno de los tantos viajes al interior de las regiones, a un pequeño pueblo artesanal: Quinchamalí, en la Región del Biobío. Tiene una clásica y centenaria artesanía en greda, artesanía que todos conocemos, además, con una pieza infaltable en nuestra niñez: el chanchito alcancía. La particularidad es inconfundible: el color negro brillante pulido, las tres patas, y una gráfica basada en la naturaleza de la flor del cerezo, árbol de cuyo fruto se abastece económicamente el pueblo. Esta gráfica es impresa bajo relieve a través de un proceso de incisión con una aguja de vitrola, luego el color blanco se lo da una pasta de tierra blanca denominada “colo” que queda en las hendiduras del dibujo. Se dividen en dos líneas la figurativa y la funcional. De la figurativa resaltan piezas inconfundibles, como la “cantora” y el chanchito de tres patas, y de la funcional, los cántaros y ollas.
Aquí, claramente, se repite el panorama de migración de la juventud a las grandes ciudades en busca de trabajo, y quedan las madres y abuelas manteniendo la artesanía con venta directa a través de puestos en donde muestran sus productos a la calle y en donde, además, elaboran las piezas.
Paola comenta que esta artesanía es reconocida a nivel mundial a través de exponentes de nuestro país que la llevan a museos y que la reconocen en sus poemas y pinturas, “por ejemplo, Nemesio Antúnez tiene una serie de cuadros con la artesanía y Pablo Neruda la plasmó en sus poemas y regaló piezas en cada uno de sus viajes a personajes como Pablo Picasso”.
¿Cuál es tu aporte en la recuperación del patrimonio?
En el caso de Malí, lo que hice objetualmente fue sintetizar las curvas predominantes de “la cantora”, el cántaro y las curvas que inspiran a Neruda en sus obras, y las traslado formalmente a mi última línea de diseño Malí, nombre que nace en honor al nombre del pueblo. Rescato las curvas de las piezas características, también el color negro opaco, y hago un análisis de la flor del cerezo, elaborando un patrón con la ayuda de mi marido, diseñador gráfico e ilustrador.
Como finalidad, el proyecto se crea con tres modelos de lámparas colgantes en cerámica/ led y cuya venta y exposición ha tenido muy buena acogida.
Desde esa perspectiva formal, el patrimonio artesanal de algunas localidades se está extinguiendo. Mi labor no se relaciona directamente con la comunidad artesanal en el caso de Quinchamalí, en cuanto a lo económico, sino que deja un testimonio para recordar al pueblo, en la decoración o utilización de estas piezas ancestrales.
¿Ejemplos de rescate patrimonial?
Chimbarongo, la comunidad mimbrera con la que trabajé ocho años. Fue un despertar del mimbre tejido, que no era reconocido como material de diseño contemporáneo, sino como mobiliario rural. En este despertar y descubrimiento del material, nacieron innumerables agencias de diseño que comercializaron el mimbre y lo integraron a proyectos de decoración, como restaurantes, hoteles, etc. Indudablemente fue un aporte económico.
¿Qué te gusta de tu labor docente?
En el ámbito docente, me desarrollo en base a mi experiencia en el negocio del diseño, entrego información sobre el comportamiento del mercado, la comunicación con los maestros y artesanos, desarrollo prototipos con materiales innovadores y mantengo mis convicciones de que el estudiante de diseño debe ser un ser observador, crítico y reflexivo frente a lo que ve en su universo cercano. En esta generación, además, deben ser muy curiosos y manejar la tecnología en pos de ampliar su cultura visual.
¿Cuáles son tus proyectos?
Mantenerme en el ámbito de la docencia y seguir exponiendo, en Chile y en el extranjero, mis productos, basados en el rescate de nuestra identidad artesanal, innovando en diversas técnicas artesanales, descubriendo nuevos materiales, estrechando vínculos con artesanos y maestros y seguir abarcando nuevos ámbitos de negocio que involucren mejores propuestas de diseño para mi ciudad de Concepción.
Estamos enfocados en el diseño local, en promover Concepción y alrededores con diseño de interiores, marcas creativas, y propuestas que levanten a la ciudad de este letargo visual que, afortunadamente, está en vías de un cambio.
"El estudiante de diseño debe ser observador, crítico y reflexivo frente a lo que ve en su universo cercano. En esta generación, además, deben ser muy curiosos y manejar la tecnología en pos de ampliar su cultura visual”.