Tell Magazine

Entrevistas » Mundo Empresarial

EDICIÓN | Octubre 2014

Quijote en dos ruedas

Alejo Gallegos Riedemann, Rocinante Cleta
Quijote en dos ruedas

Para saltar al mundo de las bicicletas, este ingeniero civil metalúrgico y doctor en materiales dejó de lado su anterior trabajo en el ámbito empresarial para levantar una alternativa que potencia a la bicicleta como medio de transporte y estilo de vida.

por Érico Soto M. / fotografía Sonja San Martín D.

La historia de Alejo Gallegos Riedemann (48) es la de un cambio radical en el plano profesional y personal, que desemboca en un emprendimiento que tiene por objetivo contribuir con la sociedad: Rocinante Cleta. Se trata de un taller de bicicletas, que además ofrece servicio de armado, venta, ciclotours, charlas y espacio de reunión en torno a la vida ciclista.

Pero para llegar a darle forma, debió dejar atrás su trabajo en diferentes empresas como consultor en minería, tanto en Santiago como el norte del país, rubro en el que se desempeñó por quince años, luego de titularse como ingeniero civil metalúrgico en la Universidad de Concepción.

Hace un par de años, sintió la necesidad de hacer clases y verter lo aprendido en sus años de experiencia. Pero no fue sencillo, pues le dijeron que para dar cátedra, debía obtener un doctorado, y luego regresar por un cupo. Así fue como volvió a Concepción para estudiar el posgrado en Ingeniería de Materiales, instancia que marcaría un definitivo cambio de vida.

REINVENCIÓN

Confiesa que la bicicleta nunca fue una obsesión en épocas anteriores. Pasó por la moto y los automóviles, pero no fue sino hasta que el trabajo lo llevó a radicarse en Antofagasta, cuando eligió al vehículo a pedales como el medio de transporte para movilizarse y conocer la ciudad.

Desde allí pasaron varios años, en los que aumentó su cercanía con las bicicletas y su funcionamiento, comenzando a adquirir de varios tipos y arreglando las de su entorno cercano. Eso, hasta que un viaje a la Carretera Austral iba a desencadenar su decisión radical de instalarse con un local dedicado al ciclismo.

¿Qué hacías en tu profesión anterior?
Como ingeniero, trabajé en la metalurgia, en Santiago y en el norte, alrededor de dieciocho años. Tuve relación con el tema ambiental. Me tocó aprender de todos los residuos producidos por la extracción de cobre. Sólo sabía qué hacer con el dos por ciento del material que se sacaba. Fue un proceso fascinante de aprendizaje, porque en 1991 éramos muy pocos los que hablábamos de medio ambiente, lo que me significó una apertura, en términos laborales, bastante amplia.

¿Y qué pasó?
Me aburrió la minería. La forma en que se trabajaba. Y decidí cambiar mi vida. Pensé en hacer clases de todo lo que había aprendido sobre producción limpia, pero para lograrlo, en la U. de Concepción debía obtener un doctorado. Así que renuncié a mi pega, y me vine a Concepción a estudiar un doctorado en materiales.

¿Cómo evalúas esa decisión?
Cambió mi vida. De repente dejé de ganar lucas y me empecé a movilizar en bicicleta. Esto se remonta a Antofagasta, cuando trabajé ahí, y para conocer la ciudad me compré una bicicleta. Recorrí todo. Y como había pocos talleres, yo mismo empecé a meterme en los fierros. Como soy ingeniero, algo debía entender. Y acá hice lo mismo.

¿Qué otras diferencias trajo esta decisión?
Aparecieron todos los feriados que antes no tenía, porque venía de un régimen minero como consultor, súper estricto, y sin vacaciones normales. Fui vendiendo mis cosas para estudiar el doctorado y se me ocurrió la idea de recorrer en bicicleta la Carretera Austral. Eso me cambió la vida.

¿Cómo fue esa experiencia?
Estuvimos de viaje tres semanas, desde Puerto Montt a Puerto Chacabuco. Fui en una Trek 3700 antigua, la que modifiqué completamente. Era el mecánico del grupo. Allá cambió completamente mi concepto de bicicleta. Entendí por qué me gustaba y no quería volver. Lo pasé mejor que en todas las vacaciones anteriores, gastando lo que me habría gastado en un día y medio. Experimenté por mí mismo cosas de las que hablaba: vientos, meteorología, ambientes, cuerpos de agua, erosión, glaciares… Muy distinto es verlo, experimentarlo y estar expuesto a todo eso. No puedes abstraerte si vas en bicicleta, pues el medio te pone a prueba. Fue una experiencia gatilladora de cambios conceptuales, como el entendimiento de la cosmovisión mapuche.

SOBRE DOS RUEDAS

Tras el viaje por la Patagonia, Alejo Gallegos regresó fanático por las bicicletas. Ya se caracterizaba por su conocimiento de las máquinas, que lo llevó a reparar e incluso armar sus propios modelos, mientras que las ganas de promover su uso era evidente en su entorno.

¿Cómo incentivar el uso de la bicicleta?
En mis clases, para aplicar los contenidos, empezamos a hacer terreno en bicicleta. Yo se las prestaba a los alumnos para los paseos.

Quería que todos anduvieran en bicicleta, porque a mí me había cambiado la vida: el peso, el humor y se me ocurrían cosas. Ese mensaje es el mejor argumento.

¿Estaba el objetivo de crear un negocio?
Reparé bicicletas a todo mi entorno, tanto en temas mecánicos como biomecánicos, porque considero importante el tema ergonómico para ir sobre la bicicleta, para aguantar o subir, y desarrollé un conocimiento apoyado en vivencias. Probé configuraciones de trasmisión, geometría y alturas. Tenía varias bicicletas, para todos los usos: viaje, ciudad, montaña. Siempre estuve adaptándolas para lo que iba a hacer. Quería formar un conjunto persona-bicicleta, que funciona y te hace feliz, más que un negocio.

¿Cómo surgió Rocinante Cleta?
Después del terremoto, un grupo de trabajadores de la UDEC quiso mi asesoría en la compra de bicicletas, pero en el mercado no había, así que yo se las armé. Hice catorce. Luego se me acercó el sindicato de trabajadores de la misma universidad, y me convenció de hacer un convenio para venderles bicicletas. Decían que tenía un don. Así nació Rocinante Cleta.

¿Por qué Rocinante?
Rocinante tiene que ver con que yo soñaba con un mundo mejor. El mundo lo tenemos muy mal, lo estamos entregando pésimo a las nuevas generaciones. Entonces, vi una imagen del Quijote en bicicleta y me hizo mucho sentido. La bicicleta pasa a ser el caballo. Cuando juntas el fanatismo por la bicicleta, con otra forma de vivir y crees que más encima le hace bien a la sociedad, estás en el camino correcto. Trabajé en sustentabilidad, el primer concepto para lograrlo es que la comunidad te eche de menos si te vas de ahí. Cómo lograrlo: hay que integrarse a la comunidad.

CULTURA CICLÍSTICA

¿Qué ofreces?
Lo que hacemos es reparación, armado, cultura de bicicleta. La historia ha sido entretenida. Convocamos a muchas personas, pues pasó a ser un punto de encuentro de ideas, bicicletas, grupos de cicletadas, la ONG Más Cleta, todo en el contexto de entender la bicicleta como un medio de transporte, no solo como un deporte ni entretención para el fin de semana. El concepto te vincula al medio, a las personas, y no te aísla como el auto.

¿Se está aplicando esta idea en el país?
Estudié en Japón varios meses, y allá me entregaron una bicicleta para transportarme. En Europa es muy habitual, hay ciclovías, incluso, aéreas. En Chile, en cambio, existe una visión de la bicicleta súper segregada, en término de clases económicas. El tipo que anda en bici es un pobre gallo. La bicicleta es para deporte. Nos falta mucha madurez como sociedad para entender masivamente que la bicicleta es un medio de transporte.

¿Próximos objetivos?
Ahora, tengo una casa lista en Florida, con la idea de integrar un circuito allá, en base a la bicicleta. La idea también es ampliar la tienda. Y afianzar el concepto de sustentabilidad, potenciando la ONG Más Cleta, y continuar con talleres de mantención. Quiero hacer algo que tiene que ver con el cambio mental que me dejó el viaje a la Carretera Austral, donde empecé a entender el mundo de otra forma, con una orientación a las relaciones humanas y el acercamiento de personas

 

“Rocinante tiene que ver con que yo soñaba con un mundo mejor. El mundo lo tenemos muy mal, lo estamos entregando pésimo a las nuevas generaciones. Entonces, vi una imagen del Quijote en bicicleta y me hizo mucho sentido”.

Otras Entrevistas

» Ver todas las entrevistas


OPINA

  • Verificación Anti SPAM, Ingrese el resultado de la siguiente operación5+1+3   =