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EDICIÓN | Octubre 2014

Energético

Jaime Mañalich, director del IPSUSS
Energético

El ex ministro de salud, hoy está a cargo del Instituto de Políticas Públicas de la Universidad San Sebastián, desde donde se pretende entregar luces para las futuras políticas públicas de salud del país.

por Paz Moraga S. / fotografía Sonja San Martín D.

Su pasión por el trabajo está intacta. Acostumbrado a enfrentar grandes desafíos, primero en la dirección médica de la Clínica Las Condes y, en los últimos años, como ministro del gobierno de Sebastián Piñera, Mañalich pone sus fichas en el mundo académico, liderando el Instituto de Políticas Públicas en Salud de la Universidad San Sebastián (IPSUSS).

El objetivo apunta a entregar información oportuna y relevante del sector salud —a través del desarrollo de líneas de investigación—, a los diferentes actores del país, y de la opinión pública. “Buscamos convertirnos en un centro multidisciplinario con profesionales vinculados al instituto como arquitectos, economistas, médicos y enfermeras, ya que se necesita una mirada amplia para desarrollar los trabajos propuestos”.

Y qué mejor ejemplo que la extensión del postnatal y lo que ha significado para el país. Según el director del IPSUSS, el balance es impresionante: la lactancia materna exclusiva a los seis meses aumentó en veinte puntos porcentuales; la epidemia de obesidad típica después del embarazo, disminuyó en las madres y los niños tienen menos posibilidades de contagiarse de enfermedades respiratorias. “Ese tipo de decisiones, que tienen un impacto en la familia, requiere datos, argumentos que, desde el punto de vista de la política de salud, rara vez están presentes, porque se toman casos internacionales que muchas veces no tienen que ver con nuestra realidad y es ahí donde nos gustaría apuntar”.

PRIORIDADES

Existen una serie de temas que interesa abordar y que implican decisiones próximas, por ejemplo, la legalización del uso de la marihuana, la eutanasia y los recursos humanos para la salud en Chile, entre otros. “Lo primero que nos interesa abordar son aquellos temas que están hoy en la palestra de la discusión pública, que requieren ser reflexionados, y qué datos existen para determinar aquellas políticas públicas necesarias”.

Para Mañalich, cuando se habla de salud, se tiende a mirar el ámbito del servicio, pero no se pone acento en las políticas públicas que se necesitan para hacer efectivos los cambios. “Somos el país con mayor índice de obesidad en América Latina; donde se consume más marihuana; el país que tiene la tasa de natalidad más baja, después de Cuba, y un país con un gasto en salud muy insuficiente. Ahí hay algo que decir. Además, el presupuesto del ministerio son nueve mil millones de dólares, pero la subsecretaría de salud pública, tiene solo seiscientos millones de dólares, entonces, tenemos que tratar de influir políticamente desde el instituto para incentivar y hacer entender el valor fundamental de los cambios que se requieren. También es imprescindible generar espacios de análisis técnico, alejados de la contingencia política, que permita tomar mejores decisiones”.

DEJANDO ATRÁS EL MINISTERIO

El terremoto del 27 de febrero y el rescate de los mineros en el norte, fueron sólo algunos de los desafíos que tuvo que enfrentar como ministro de salud. Si bien reconoce que no fue fácil, asegura que el grupo humano que se formó a partir de estas experiencias, es lo que más extraña de sus días como la máxima autoridad de esa cartera. Pero también hay situaciones que no echa para nada de menos, como las idas y venidas al parlamento, especialmente cuando luego de largas jornadas no se llegaba a nada. Reconoce que fue frustrante, y que, a su parecer, el Congreso debería estar en Santiago, porque, entre otras cosas, facilitaría la interacción entre las autoridades.

Mientras estaba en el ministerio, la salud de su esposa se vio gravemente afectada y pensó en renunciar. Y estuvo a un paso de hacerlo. “Fue mi señora quien me convenció de lo contrario. Por eso, cuando dejé de ser ministro, me dediqué a saldar esa deuda que tenía con ella y mi familia”.

El ex ministro sabía que quería seguir el camino en el mundo académico y de investigación. Fueron alrededor de seis meses los que estuvo recibiendo una serie de ofertas, hasta que llegó la que él esperaba y que calzaba perfecto con sus pretensiones. “En julio ya me puso nervioso la falta de adrenalina”, reconoce Mañalich, sin embargo, con la propuesta realizada por la Universidad San Sebastián, esos nervios desaparecieron y regresó a trabajar con el ímpetu que lo caracteriza.

 

“Hay una serie de temas que interesa abordar y que implican, esencialmente, decisiones próximas, por ejemplo, la legalización del uso de la marihuana, la eutanasia y los recursos humanos para la salud en Chile, entre otros”.

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