Pese a que en el último tiempo Nacimiento ha alcanzado notoriedad como centro industrial, gracias a las plantas de celulosa y aserraderos, la tradición alfarera que ha hecho famosa a esta comuna desde hace más de cincuenta años sigue viva y promete revivir épocas gloriosas en torno a este rubro.
por Cristóbal Montecinos C. fotografía Sonja San Martín D.
En su mejor época, Nacimiento llegó a contar con casi treinta artesanos alfareros y las empresas locales proveían tejas para casi el setenta por ciento de los techos de los hogares de la Región del Biobío, en las décadas de los años setenta y ochenta, principalmente. “Eran los tiempos en que la economía local dependía exclusivamente de este rubro, ya que daba trabajo a la mayoría de la población”, afirma Marcos Barra Cartes, alfarero desde que era casi un niño y uno de los pocos artesanos que van quedando en la comuna ubicada en la Provincia del Biobío, a orillas del río Vergara y a solo ciento dos kilómetros de Concepción.
Marcos es hijo de Luis y sobrino de Elías Barra González, miembros de una de las más tradicionales familias dedicadas al rubro de la alfarería. Los hermanos Barra, a su vez, aprendieron de los Hemmelmann, creadores de este oficio en la zona junto a Bartolomé Serra. En la década de los años treinta, Serra, un español conocedor del tema, advirtió la gran calidad de la greda en los suelos nacimentanos e instó a su cuñado, Paulo René Hemmelmann, a aprender a trabajar la arcilla, para explotar los yacimientos y elaborar objetos utilitarios.
De esta manera, en 1932, Hemmelmann instaló una pequeña fábrica, Cerámica La Central, donde producían cerámicas en forma de cacharros, platos, ollas, teteras y jarros, entre otras, además de enseñar el oficio a la mayoría de los habitantes del pueblo. También, comenzaron a comercializar piezas esmaltadas, de distintos colores y que rápidamente adquirieron fama en la región y el país.
GREDA ÚNICA
Marcos Barra es el representante de Cerámicas Cartes, ubicada en el camino a El Trébol, en la calle El Palqui 1185, donde partimos nuestro recorrido en Nacimiento. Barra, al igual que sus colegas, aún trabaja sobre un torno a pedal, creando piezas que se cuecen en un horno a leña. Antes, deja remojar unos días la greda recién extraída de las numerosas vetas existentes en la zona, para luego molerla y convertirla en una pasta suave y moldeable.
“La greda nacimentana es única en el país, entonces la materia prima con que trabajamos nuestros productos es de primer nivel. Mediante pruebas de resistencia, adherencia y humectación, hemos podido certificar que la calidad de los suelos de esta zona es la mejor de Chile”, afirma.
Barra es presidente de la Unión Comunal de Juntas de Vecinos de Nacimiento y relata que junto a sus colegas alfareros está trabajando en la creación de una agrupación de artesanos. “Será una cooperativa que nos permitirá postular a fondos, para recuperar y fomentar la fama artesanal de la comuna, con el propósito de convertir a Nacimiento en un eje cultural en la región. La idea es crear una ruta denominada Cerámica y vino”, revela.
Posteriormente, nos dirigimos a la salida del pueblo hacia Santa Juana, en la Avenida Julio Hemmelmann 1021, donde está situada la Fábrica de Cerámicas “Elías Barra”, artesano que, en 2008, fue reconocido como Tesoro Humano Vivo por la Unesco a través del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. Fallecido hace tres años, su importancia en el rubro fue tal en la zona que el Paseo Artesanal ubicado en el centro del pueblo, inaugurado hace un par de años, lleva su nombre.
La empresa, creada en 1965, ahora es liderada por su mujer, Brunilda Garcés, y uno de sus hijos, Moisés, quienes disponen de cerca de cuatro mil piezas para los turistas que visitan la fábrica, que solo cierra los días sábado y donde se pueden encontrar desde productos para la cocina hasta jarrones y las típicas alcancías con forma de chanchitos. “Sin embargo, nuestra mayor producción apunta a los maceteros, de diversas formas y tamaños, que no solo mostramos acá, sino que entregamos a distintas florerías de la zona, como Laja, Los Ángeles y Lautaro, por ejemplo”, detalla Moisés Barra.
TEJAS HISTÓRICAS
Nuestra ruta continúa hasta Cerámica Bío Bío, en la calle San Martín 969, una de las dos industrias que se dedican, actualmente, a la fabricación de ladrillos y tejas en Nacimiento. Fundada, en 1943, por Arturo Sheffield, en la empresa trabajan cerca de cincuenta personas y entrega sus productos, principalmente, a constructoras desde Chillán a Coyhaique. “Por ejemplo, en el último tiempo hemos enviado numerosas partidas de tejas a Lota, aportando de alguna forma a la reconstrucción patrimonial”, relata Nancy Alarcón, ejecutiva de ventas de la compañía, liderada por Fernando Riquelme Sheffield, quien ha encabezado un proceso de modernización que incluye el traslado de las instalaciones en el mediano plazo.
Los productos, surgidos del gran horno construido en los inicios de la fábrica, cuentan con extraordinarias cualidades térmicas por su alto porcentaje de carbón y resistencia debido a su morfología y calidad de sus caolines.
Otra opción de artesanía para conocer en Nacimiento es Pura Greda. María Beatriz Donoso decidió instalar su taller en su parcela ubicada cerca del Cementerio Municipal, en el que ofrece piezas decorativas y utilitarias, como cuencos, pocillos, fuentes, bandejas, platos, ollas, vasijas y maceteros, aunque su fuerte son los artículos corporativos, muy útiles para regalos.
EL FUERTE
No solo la greda constituye un atractivo turístico en esta comuna. Emplazado en la bifurcación de los ríos Vergara y Bío Bío, el Fuerte de Nacimiento se fundó en 1603 y ha debido ser restaurado en numerosas oportunidades, constituyendo un valioso patrimonio histórico para la región. Declarado Monumento Nacional en 1954, desde su superficie es posible apreciar hermosos parajes campestres. Se trata del único de los cuatro fuertes que existieron en la zona y existe un proyecto que pretende recuperar los tres restantes.
Tomamos la calle Freire hacia el centro y pudimos disfrutar del restaurante Entre Nos, que con solo nueve años de funcionamiento se ha hecho un nombre en el espacio culinario local, gracias a su cuidada decoración, platos caseros y su bar internacional, además de su amplia capacidad para cerca de doscientas personas, con diversos espacios y salones de eventos. Otras alternativas gastronómicas son el Morgana, en la misma calle San Martín, y los locales del céntrico Mercado.
Terminamos nuestro recorrido en calle Jorge Montt 730, cerca del Fuerte de Nacimiento, donde Manuel Echeverría, con su Cerámica El Alfarero, se ha especializado en réplicas de piezas mapuches. Con cerca de cuarenta años de trayectoria, Echeverría ha sido expositor en distintas ferias y muestras artesanales. Además, ha sido premiado por el rescate de diseños de origen arqueológico representativos de la alfarería mapuche, como la mujer mapuche fértil.
No solo la greda constituye un atractivo turístico en esta comuna. Emplazado en la bifurcación de los ríos Vergara y Bío Bío, el Fuerte de Nacimiento se fundó en 1603 y es un valioso patrimonio histórico para la región.