El recorrido lo comenzamos en el restaurante La Granja, ubicado en el kilómetro 2 del camino a la desembocadura, en un sector privilegiado por su entorno natural y un local de cuatrocientos metros cuadrados con capacidad para cerca de doscientas cincuenta personas, incluyendo las mesas habilitadas en el patio. “Abrimos en 2003 y los clientes nos han hecho sentir que valoran nuestro ambiente familiar y la típica y exótica gastronomía, además de la atención personalizada y la infraestructura”, afirma su propietaria, Carolina Biggemann.
Abierto todos los días del año y decorado con objetos antiguos que llaman la atención de los clientes, algunos platos estrellas de La Granja son el Pato Granjero (al horno), Conejo Campestre (escabechado), Cordero al Palo, Salmón Hualpén (relleno con jaibas y cubierto en una suave salsa de cilantro), Plateada a la Olla y Panqueques rellenos con mariscos.
Avanzamos cerca de un kilómetro hacia la desembocadura y en un desvío del camino, hacia la izquierda, está el Club de Aeromodelos Concepción. Instalados en el lugar desde 1985, cuentan con una pista asfaltada de ciento sesenta metros por once metros de ancho y una diagonal de diez metros por cuatro metros de ancho, para utilizar cuando existen vientos cruzados. Además, disponen de un lugar para cada piloto, habilitado, seguro y techado, más una pista especial para el vuelo de helicópteros.
Con más de cincuenta socios activos, la institución organiza cada año un encuentro que reúne a aeromodelistas chilenos y extranjeros, llamado Aeropicnic, que constituye un gran atractivo para niños y adultos. Este año, está programado para el 29 y 30 de noviembre.
ENCUENTRO CON LA HISTORIA
Continuamos por la ruta y llegamos al Museo del Parque Pedro del Río Zañartu, entrada oficial a la única área declarada como Santuario de la Naturaleza en la Provincia de Concepción y que comprende quinientas cincuenta y dos hectáreas. Para ingresar, hay que pagar un monto, dependiendo del tipo de vehículo.
El museo alberga alrededor de cuatro mil quinientas piezas procedentes de África, América, Asía y Europa, en su mayoría recopiladas por Pedro del Río Zañartu en sus cuatro viajes por el mundo. Así, se pueden encontrar atractivos como una auténtica momia egipcia y una armadura de samurái del siglo XVI, además de habitaciones con muebles de la época y numerosas colecciones que llaman la atención de los visitantes.
La casa sufrió daños considerables tras el terremoto del 27F. Parte de la estructura ha sido levantada gracias a los esfuerzos propios de las cuarenta y dos personas que trabajan en el recinto y al apoyo de la comisión administrativa, sin embargo, continúa en reparaciones.
Parque Pedro del Río Zañartu incluye bosques nativos, playas, acantilados y una importante presencia de flora y fauna nativa asociada a diversos ambientes naturales. Recibe cada año a cerca de doscientos mil visitantes y desde hace un tiempo se trabaja en la reforestación del terreno, plantando árboles nativos y estableciendo un adecuado manejo de la vegetación que podría poner en peligro la casona que alberga el museo, construida hace más de ciento cuarenta años.
CONSERVACIÓN DE PLANTAS NATIVAS
Seguimos por el camino hacia la desembocadura y en el sector de la Medialuna del Club de Rodeo Pedro del Río, inaugurada en 2010 y que en los últimos años ha albergado la Fiesta de la Chilenidad, encontramos el Centro Educativo y Productivo de Flora Nativa. Se trata de un vivero de poco más de dos hectáreas donde ofrecen charlas a centros educativos y también producen flora nativa para la venta.
“Contamos con ciento sesenta variedades de plantas medicinales y árboles frutales, además de especies nativas y ornamentales”, afirma Ingrid Concha, encargada del recinto.
El centro, que funciona hace doce años, forma parte del circuito turístico del Parque Pedro del Río y está abierto de lunes a domingo. Por estos días, inauguran un circuito por el vivero que dura cerca de cuarenta minutos y en el que pueden participar visitantes de todas las edades. “Comprende diversas zonas: de aves migratorias, de aves originarias, sector humedales, sector pirata y la ruca mapuche”, detalla la especialista.
Agrega que en el parque es posible encontrar múltiples especies nativas, como boldo, peumo, arrayán, avellano, litre, pelú, quillay, tumbo, maqui, queule y maitén, además del pitao, que está en peligro de extinción.
DELICIAS MARINAS
Nuestro viaje hacia la playa de la desembocadura incluye una visita al Casino del Club Caza y Pesca de Concepción, donde se reúnen los aficionados de estas disciplinas y es posible degustar deliciosos platos marinos. “El plato más solicitado son los locos mayo y las empanadas, pero nuestros clientes también disfrutan del congrio y de los mariscales”, indica su administradora, Roxana Concha.
Abierto de lunes a domingo, desde mediodía hasta la medianoche y con capacidad para cerca de cincuenta personas. La concesión del casino pertenece al club hace cuarenta años y la casa, que ha soportado tres terremotos, fue remodelada el año pasado.
Avanzamos pocos metros y llegamos a la playa de la desembocadura, cuyas arenas negras reciben regularmente la visita de muchos turistas, aficionados a la pesca y deportistas, quienes tienen la posibilidad de acceder a diferentes circuitos para practicar running o mountain bike, todos rodeados de maravillosos paisajes. También, los amantes del kitesurf o windsurf, encuentran su lugar en la orilla del mar.
Nuestro recorrido por la parte sur de la Península de Hualpén finaliza en la playa Rocoto, donde se puede acceder en auto por un desvío desde la ruta que lleva a la desembocadura. Sin embargo, para acercarse a la playa es necesario descender a pie por un sinuoso sendero. La playa de transparentes aguas está protegida por acantilados y en el lugar se puede practicar la pesca de orilla, rodeados de abundante flora y fauna.