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EDICIÓN | Mayo 2014

La Corte de Apelaciones y la Justicia en Concepción

Por Armando Cartes Montory, Director de la Sociedad de Historia de Concepción
La Corte de Apelaciones y la Justicia en Concepción
Durante años, decenas de ministros, fiscales, relatores y funcionarios han cumplido una labor abnegada, en aras de la misión jurisdiccional que impulsa a la Corte de Apelaciones.
Como reflejo de la importancia histórica de la antigua provincia en que se asienta, la Corte de Apelaciones de Concepción ha sido cabeza, durante ya más de un siglo y medio, de un extenso territorio jurisdiccional. Su autoridad, ejercida con prudencia y buen criterio jurídico, ha permitido dar solución —normalmente— definitiva a miles de disputas. Ha contribuido, de esta forma, a la paz social y al progreso de la región.
 
Sus orígenes se remontan mucho más atrás en el tiempo; a los días en que Chile surgía como reino, bajo el influjo de la Corona española. La primera Real Audiencia, que concentraba el gobierno político, militar y judicial del reino, instalada en Penco, en 1565, es su antecedente remoto. También lo es de la Corte Suprema de Justicia. A pesar de su corta vida, el común antepasado que representa, dignifica la magistratura penquista.
 
La ciudad de Concepción, como capital de la provincia, sede de la Intendencia y hoy del Gobierno Regional, ha acogido la actividad de la Corte y se ha beneficiado de ella. Cuando la ciudad se recomponía de los estragos de la Guerra a Muerte y del gran terremoto de 1835, llamado “La Ruina”, e iniciaba un nuevo ciclo de desarrollo, surge la necesidad de instalar un tribunal superior. Así se resuelve, en 1845, para La Serena y para esta ciudad, las capitales de las provincias del Norte y del Sur y que, en base a la riqueza minera, la primera, y al trigo, la segunda, experimentaban un creciente progreso.
 
La Corte se instala, efectivamente, en 1849, en circunstancias políticas bastante críticas, las que, sin embargo, no impidieron su regular funcionamiento. Al amparo e impulsados por el alto tribunal, se desarrollan los estudios jurídicos en la ciudad. Por muchos años, la judicatura y la enseñanza del Derecho, potenciadas recíprocamente, han sido dimensiones señeras de la profesión jurídica, que han prestigiado a Concepción.
 
Durante los años, decenas de ministros, fiscales, relatores y funcionarios han cumplido una labor abnegada, en aras de la misión jurisdiccional que impulsa a la Corte. Muchos de ellos han traído al tribunal la experiencia y la sabiduría acumulada en años de trabajo, en esta o en otras jurisdicciones. Un número apreciable de ministros ha ocupado luego un sitial en la Corte Suprema, llegando, incluso, a presidirla. De esta manera, el foro y la magistratura penquista han contribuido a la paz social, a través de la resolución judicial de las disputas, que evita la violencia y realiza el ideal de la justicia.

 

 

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