Apenas ve un artefacto en desuso, Jaime Medina ya se imagina en qué lo va a transformar o qué partes necesita para crear la figura que hasta ese momento solo tiene sentido en su mente.
De todos lados puede provenir el material que sirva a sus propósitos. Restos de autos, motos o bicicletas, que compra en chatarrerías, y también desechos que le regalan. Después de imaginar la figura que quiere plasmar, puede darle la postura que desea, por ejemplo, un hombre sentado en una silla, apoyado en un poste, o con actitud de corredor. Tiene la posibilidad de elegir hasta diez poses distintas para cada obra.
El procedimiento, al elaborar una figura, consiste en soldar al arco, para unir las partes, e ir doblando los fierros hasta conseguir la forma deseada.
En su taller, ubicado casi en la cima del cerro Santo Bajo, en Tomé, aledaño a su vivienda, tiene almacenados diversos desechos, como recipientes con tuercas, tornillos de distintas medidas, ruedas de cadena de diversos portes, etc. Todo lo necesario para configurar las obras que después servirán como elementos decorativos.
EL CREADOR
Jaime Medina trabajó mucho tiempo como auxiliar del Instituto Alemán de Cultura. Ahí conoció el arte y la cultura, mediante el trabajo de los artistas que exponían en el lugar. Con el paso de los años, aprendió a apreciar el arte. Era el encargado, entre otras tareas, de montar y desmontar las exposiciones.
Nacido y criado en Tomé, se declara desde siempre un “Giro Sintornillos”, que buscaba modificar las cosas, y con mucha habilidad manual. Su papá murió cuando él tenía dieciséis años, hecho que lo obligó a madurar e introducirse al mercado laboral a temprana edad. “He trabajado de todo. Estuve en un supermercado, donde conocí a mi señora, con la que tengo dos hijas, Solange (26) y Paulina (14). Después, fui obrero por ocho años en la fábrica Bellavista, y luego dos años más en el casino de la misma empresa. Los fines de semana fui garzón en matrimonios y eventos. Estuve cesante un tiempo y, ahora, soy maestro carpintero. Pero desde 2006, me he dedicado a reciclar fierro y a hacer estas figuras, en forma paralela a mis empleos”, afirma.
APOYO EXTERNO
En su camino como reciclador de fierro, ha recibido apoyo del FOSIS, que en 2010 lo capacitó en gestión de negocios y le regaló una máquina de soldar. Desde esa primera capacitación, lo siguen llamando para que participe en las distintas ferias de la región.
¿En qué consiste el trabajo de soldador?
Mi trabajo consiste en buscar, cortar y pegar. La idea es que la gente reconozca qué material reciclado se usó. Sobre todo los niños, que se sorprenden cuando advierten de qué desecho se trata.
¿Qué figura puedes hacer?
Puedo hacer guitarristas, motos, autos antiguos, tanques, don Quijote, etc. Y todos en la posición que yo quiera.
¿Qué es lo más te gusta de tu trabajo?
Me deleito y gozo con la gente que mira mis obras, la gente comenta y se detiene a ver. Hasta niños de dos años reconocen un perro en fierro. Me gusta que vean mis obras, hay satisfacción en el que mira.
¿Por qué elegiste el fierro?
Porque es increíble cómo un elemento tan frío e inerte puede cobrar vida, con imaginación y creatividad.
¿Qué sientes cuando a los demás les gustan tus obras?
Orgullo y entusiasmo para seguir creando.