Este es el mayor embalse artificial de Chile y el lago más grande de la zona central del país. Posee cinco mil setecientas hectáreas y tiene una capacidad de casi un millón y medio de metros cúbicos para albergar el agua. Se encuentra a cuarenta minutos de San Clemente, provincia de Talca, y cuatro horas desde Santiago.
Fue construido en los años ochenta con el fin de ser utilizado como central hidroeléctrica, y al contrario de lo que conozco de otros lagos como Rapel o Vichuquén, me dio la sensación de que aquí la población es menor, igualmente existen grandes casas de veraneo, pero el lago se ve tranquilo, de repente un kayak, un catamarán o un velero. Sólo logré ver un moto de agua, y lo lejos alguna lancha. Quizás es porque el lago es tan grande que uno no dimensiona que a lo mejor al otro lado está lleno de gente.
Por lo menos en el lugar en el que estuve, pude apreciar la tranquilidad y la paz, un lago como un espejo, con un color turquesa que junto con un día de sol espectacular, armaban un paisaje de ensueño. La naturaleza invita a practicar deportes al aire libre como el trekking ya que hay senderos especiales y para hacer Mountain Bike está la ruta del roble, en donde el paseo es entre medio de centenarios árboles arriba en las montañas con vista privilegiada y rutas extremas para quienes gustan de este deporte.
Para recorrer el lago y los lugares más insólitos nuestro guía fue Cristián Riquelme y su señora holandesa Jantine Brandsma, dueños del recientemente inaugurado Glamping Colbún, el primero de su categoría en el Maule; un camping, pero como su nombre lo dice, más glamuroso que lo normal. Aquí hay seis carpas perfectamente armadas sobre una plataforma de madera para evitar la humedad. Dentro de cada una hay camas, con catre, colchón, sábanas y todo lo necesario para dormir como si se estuviese dentro de casa, pero con el atractivo de estar en plena naturaleza y así poder oír en la noche todo su esplendor.
Cada tienda de campaña posee además una terraza con mesa y sillas para comer, también hay juegos para niños, todos hechos por su dueño y con materiales reciclados como neumáticos y otros. Por otro lado está el bar en donde hay mesas, y una parrilla de piedras en el suelo para hacer el infaltable asado. Los baños están al lado y están tan bien habilitados como el de la propia casa. Los dueños del lugar viven en este mismo sector, así que conocen cada ruta como palma de sus manos, con ellos es seguro partir a la aventura.
Desde este sector el paisaje se torna más borrascoso, se puede caminar por los senderos delimitados por piedras en donde llama la atención la cantidad de álamos, eucaliptus y espinos que hay. Con Cristián y Francisco, nuestro fotógrafo, nos subimos a los kayaks y partimos a dar una vuelta por el lago.
Aquí se ven cientos de raíces de antiguos árboles por todo el rededor, raíces que llaman mucho la atención y transforman el paisaje en un lugar muy exótico. Es una mezcla de desierto, con lago, y si sube la vista: montañas con bosques. Andar en kayak es realmente exquisito se siente la tranquilidad, pudimos ver aves y unos patos felices pasando por el lado nuestro como si nada. También desde el lago se pueden ver las casas de veraneo, grandes, con enormes jardines y muelles con embarcaciones.
GASTRONOMÍA GOURMET
Llegada la hora de almuerzo partimos al Lodge Chéz L ́habitant, propiedad de los padres de Cristián desde hace siete años. La comida la hace su mamá, Verónica Yerkovic, y fue todo un descubrimiento, me atrevería a decir incluso que nunca había probado unas pastas tan bien preparadas, o un cordero al romero y otras hierbas tan delicioso. Y es que la masa, el relleno y hasta la compra de todos los productos los hace “Coca”, como le dicen los amigos. Aquí el cuidado por el medioambiente están importante que se preocupan hasta del más mínimo detalle: “Los corderos los compramos a un agricultor de la zona, quien no los mantiene cautivos, y le da la mejor alimentación. No son corderos en masa, son animales bien cuidados y eso se nota a la hora de cocinar”, comenta Alejandro, marido de Coca. No por nada este lugar tiene el sello de ser “ideal para vacacionar con la familia en Chile “según la revista Geo de National Geographic Alemania”.
En la tarde, partimos a conocer la única viña en Chile que sus parras tienen una forma diferente: “Laberinto Wines”, donde, como lo dice su nombre, todas las parras están dispuestas en forma de laberintos, generando un paisaje único que da para un reportaje a parte.
Otros paseos que se pueden hacer si quiere ir por un fin de semana: En las cercanías del lago está Rari, donde venden esas preciosas figuritas de crin de caballo, se puede ver a sus tejedoras haciéndolas; en el lago se forma una península en donde se pueden encontrar cientos de troncos delgados, y olvidados, viejos y de tono blanquecino, espectacular para decorar lo que a uno se le ocurra.
Por otro lado están muy cerca las termas de Panimávida, ideal para disfrutar de sus aguas con minerales, y en Quinamávida, a media hora del lago, está la magnífica artesanía en piedra Toba, la que posee más de cincuenta millones de años, es una piedra fósil volcánica que los artesanos transforman en floreros, lavamanos, ceniceros, y too tipo de objetos; aquí también podrá encontrar a las famosas tejedoras de lana de oveja, muy reconocidas en el Maule y a las que en una próxima oportunidad iremos sin duda a visitar.
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