Se ha quebrado las costillas, las muñecas, tiene esguince crónico en los tobillos, problemas en ambas rodillas, entre otros muchos golpes y accidentes que lo tienen lleno de cicatrices. En abril del 2013, y con la adrenalina a tope, corriendo para el campeonato nacional, en Curacaví, se cayó y quedó inconsciente al golpearse la cabeza contra una roca. El panorama para este deportista de diecinueve años no era para nada positivo, tuvo un traumatismo encéfalo craneano (TEC cerrado), y si salía vivo de este último tropiezo, lo más probable era que quedara con secuelas graves. Pero luego de estar internado en la UCI por una semana y tres días en coma, y contra toda predicción, Vicente se levantó y se fue a su casa como si nada. Al mes, ya estaba compitiendo en lo que es su pasión. “Fue tremendo porque con solo llegar abajo, hubiese sido campeón nacional”, recuerda.
Vive en el sector llamado La Campiña de Machalí, en una casa en donde lo primero que se ve colgando del techo de la terraza es su más preciado tesoro: su bicicleta, que tanto le ha costado armar. Y es que ni los golpes y fracturas han podido hacer que este rancagüino deje el deporte que le llena el alma. “Mi mamá me cuenta que ya con el andador yo andaba haciendo tonteras... me ustabaandarrápido.Después nunca quise mis bicicletas, porque eran más chicas que las que le regalaban a mi hermano Manuel (21), así que siempre se las quitaba”.
A los doce años y gracias a un amigo que lo motivó, empezó a practicar descenso. Su primer campeonato fue a esta edad y en la categoría intermedia, en Machalí. “Iba dentro de los primeros lugares, y justo se pinchó la rueda delantera, no me importó. Paré, saqué la rueda y seguí bajando solo con la llanta. Así y todo llegué octavo”.
¿De qué se trata el ciclismo de descenso?
Es un deporte personal. Se bajan pistas que tienen diferentes obstáculos que pueden ser piedras, saltos, agua, de todo... Lo que hay que hacer es descender lo más rápido posible y así lograr el menor tiempo. Cuando empecé no había tantos competidores, porque las cosas eran más caras que ahora, unos pedales costaban eldoblequeenlaactualidad.Hoy,además,haymás variedad de productos y marcas.
¿La segunda carrera?
Ahí ya empecé a ganar. Saqué un segundo lugar. Llevo más de treinta carreras entre los primeros lugares, en donde destaco la Copa Chile que se realizó en Reñaca el año pasado y la cual gané. Y la segunda Copa Chile que fue hace un mes en Valle Nevado, en donde también gané.
DESPUÉS DEL ACCIDENTE
En su habitación tiene más de sesenta distinciones y trofeos colgados en la pared. Pero hay unas diez medallas que son las que hoy más atesora, porque las ha ganado en competencias realizadas luego del accidente que pudo haber sido fatal, y que guarda celosamente dentro de una copa.
“Quería tanto ganar que no me importó nada, bajé lo más rápido que pude, sin frenos. No recuerdo nada de ese día, solo sé que si no fuera por las protecciones, principalmente el cuello cervical y el casco, no estaría aquí. Se supone que no debería seguir en esto”.
Al salir de la clínica empezó de inmediato a armar una nueva bicicleta. La primera carrera que corrió después del accidente fue una fecha de la Copa Chile, y en la que salió entre los quince primeros de ochenta participantes. Después de eso, los primeros lugares de las siguientes competencias fueron el sello que lo ha llevado a perseverar en una disciplina que recién viene popularizándose en nuestro país. De aquí las medallas que más quiere: la de la cuarta fecha de la Copa Chile Downhill con un segundo lugar; otro tercer lugar en la Copa Machalí Downhill, y los primeros lugares en la Copa Rinconada Doñihue; la Copa Six team Race, y la Copa A Fondo Team Doñihue, entre otras.
¿Después del accidente no te dio miedo volver a las pistas?
Empecé a correr tranquilo, con un poco de susto la primera competencia. Pero a la segunda ya se me había pasado todo.
¿Este es un deporte de elite?
Sí, es muy caro. Una buena bicicleta, cuesta arriba del millón y medio de pesos, además de todos
los otros implementos que se necesitan. Más los viajes y costos para poder entrar a una carrera. Hoy, gracias a mi auspiciador Suiza Bike, es que puedo conseguir lo implementos y repuestos a precio de costo. Si no fuera por ellos me hubiese retirado hace tres años. Pero me llamaron para ser parte de su team, y en eso estamos.
¿Eres parte de la federación?
Estoy federado, por la Federación Ciclistas de Chile. Pero eso me permite competir en grandes carreras, nada más. El 2012 no hubo nacional porque la federación se desintegró debido a problemas internos. En todo caso, en Chile hay muy poco apoyo para esta disciplina; por ejemplo, el año pasado hubo tres campeones panamericanos, y ni siquiera salió en las noticias.
¿Problemático vivir de este deporte?
Hay que tener una economía buena para poder surgir. Y los que surgen se van del país y los auspician afuera. Aquí en Chile no es muy rentable, no se puede vivir de esto.
¿El objetivo?
Llegar a correr en los mundiales de Canadá, a Whistler, donde se realizan las grandes carreras de descenso. Para eso necesito que una marca potente me auspicie, las lucas son lo que falta, nada más...
CERRO ABAJO
La emoción y la libertad que Vicente experimenta en la montaña es lo que lo ayuda a seguir en este deporte: “yo voy a despejarme, a olvidarme de los problemas”. Trató alguna vez de correr en moto, pero sus padres no se lo permitieron. “Me dijeron que en moto me mataba seguro. Así que sigo en la bici, es lo que me motiva, me apasiona”.
Hoy y con un futuro como estudiante de ingeniería en construcción, la meta de este joven es juntar todo el dinero que pueda para ir a correr a Canadá. Para eso se prepara y sale a entrenar solo, sin falta, todos los domingos, sin importar el calor o la lluvia. “Quiero esforzarme al máximo, quiero superarme día a día y cumplir mi objetivo”.
¿La carrera más complicada?
Una que se realizó en Machalí. Me había enterrado una tabla en el muslo, y fui a correr igual con toda la pierna desgarrada, y gané el primer lugar, con todo el dolor...
¿La más difícil?
La Copa Cannondale el 2011, en Nevados de Chillán. Porque la pista es dura y cambia mucho los tipos de suelo: hay arena, bosque y terrenos húmedos y secos. Me caí. Pero seguí adelante y saqué un segundo lugar.
¿Alguna anécdota?
Más que anécdotas, lo malo que tiene este deporte son los competidores envidiosos y que te tratan de sabotear la bici. Ha pasado que cortan los frenos o rompen las llantas. Lo otro es que es muy difícil que te respeten en este deporte porque es bien clasista. Hay competidores que miran tu bicicleta “rígida”, y creen que por eso no eres bueno; aunque después, cuando ganas, te miran con otros ojos.
¿Qué significa que sea rígida?
Significa que la bicicleta tiene solo amortiguación delantera, es más barata y por sus características suele ser más lenta. Aunque cuando corro soy el único “rígido” obtengo los mejores récords de la zona. Por eso creo que ya me conocen y saben que soy bueno.
¿Lo que se viene?
Ahora quiero competir en la Copa Cordillera, que es el clasificatorio para entrar a la carrera Red Bull Valparaíso Cerro Abajo, que se realiza en febrero, y en donde vienen invitados internacionales que han participado en tremendas carreras de ciclismo.