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EDICIÓN | Enero 2014

Pétalos exclusivos

Matilde Codina y Mauricio González, propietarios de Orquídeas Bío Bío
Pétalos exclusivos
Una pareja chilena amante de la tierra y sus virtudes, aprendió la técnica de cultivo y desarrollo de las orquídeas y calas de colores en Nueva Zelanda para reproducirlas ahora en las cercanías de Concepción. Eso sí, lo que nunca pensaron fue que la primera floración sería a solo meses de su plantación. 
 

por Soledad Posada M. / fotografía Sonja San Martín D.

No ha sido un camino fácil ni libre de percances y anécdotas; sin embargo, el primer florecimiento ya se produjo y es el resultado de la perseverancia y esfuerzo del matrimonio de Matilde y Mauriciopadres de tres hijos Vicente (11), Amparo (8) y el nacido en tierras neozelandesas Benjamín (6)—, quienes después de años perfeccionándose en el extranjero, están logrando cumplir con su sueño: cultivar las orquídeas y calas de exportación que trajerodNuev Zelanda.  Y  n cualquieflorpues son las s apreciadas por los habitantes del Hemisferio Norte en épocas en que ellos no tienen flores.

Matilde, ¿cómo nació el interés por las flores?
El interés nació después de haber trabajado en producción de flores en Nueva Zelanda y ver el tremendo potencial que tiene Chile, y en especial Concepción, para desarrollar una flor de altísima  calidad como es la orquídea Cymbidium, que florece en invierno y desarrollar el cultivo de calas de colores con especies mejoradas, ambas importadas desde Nueva Zelanda.

La estadía en ese país fue clave. Durante cinco años, nos calificamos en producción de orquídeas y calas de colores, aprendiendo el cultivo, producción post-cosecha, control de calidad, comercialización local y exportación. Sabemos que cada mercado internacional (Japón, EE.UU., Europa) tiene sus propios estándares de calidad y sus fechas relevantes.
 
¿Cuál es la clave del éxito?
No creo que podamos hablar de éxito, pero lo que hacemos nos apasiona. Nuestra fórmula ha sido pasión, prepararnos y capacitarnos, aprender de los que saben y lo han hecho, y mucho trabajo.
 
¿Cuáles han sido los mayores obstáculos?
Importar las plantas de orquídeas desde Nueva Zelanda a Chile fue un largo camino.
 
El establecimiento del cultivo y la puesta en marcha involucra una alta inversión, tuvimos apoyo de INNOVA BIOBIO y el patrocinio de la Universidad del Desarrollo. Y tomar el enorme riesgo de dedicarnos ciento por ciento a esta innovación.
 
¿Qué esperas del futuro?
Espero que la región sea un foco de producción de flores de altísima calidad, tenemos el clima y las capacidades profesionales para lograrlo; solo hay que trabajar duro y producir varas florales hermosas para mercados internacionales y nacionales.

 
FLOR MÍSTICA
 
Para Mauricio González, las orquídeas tienen una mística especial, son exclusivas, exóticas, de alto valor y resistentes. Las plantas duran dos meses y las flores, treinta días. A medida que se hacen los pedidos se van cortando. El mercado está dirigido, principalmente, a floristas, diseñadores florales y eventos en el extranjero.
 
¿De dónde nace tu interés por las plantas?
Fui criado en el campo, en una pequeña parcela cerca de la ciudad de Talca. Allí, mi padre siempre mantuvo huertos de verduras y una quinta de árboles frutales. Siempre me impresionó la capacidad de las plantas de producir frutas y hojas comestibles, con tan solo un poco de agua y sol. También recuerdo lo impresionante que era ver cómo una planta podía rendir mucho más haciendo pequeñas labores de cuidado. Entonces decidí que quería entender de mejor manera cómo funcionaban. Fue una pasión que se fue desarrollando desde pequeño.
 
¿Qué sentiste cuando te ofrecieron un trabajo de oficina lejos de las plantas?
Como dice la premisa, uno asciende y asciende hasta que logra la máxima ineficiencia... En Nueva Zelanda, en un comienzo, siempre desarrollé actividades profesionales de terreno. En vista de mi desempeño, se me fueron asignando nuevas responsabilidades hasta que mis funciones prácticas de terreno se redujeron al mínimo. En ese momento comencé a sentir una frustración que me fue quitando la pasión por mi trabajo. Es realmente triste despertar en la mañana y comenzar a pensar en excusas para no ir a trabajar. Cuando eso comienza a suceder,
 
es tiempo de hacer cambios drásticos en tu vida. De otra forma, la rutina te absorbe y sin darte cuenta, entras en un círculo donde solo te quejas de lo que te tocó hacer y esperas con ansias que llegue el fin de semana para estar fuera del trabajo.
 
¿Por qué crees que se dieron tus primeras flores anticipadamente?
Se conjugaron una serie de factores, como rapidez de plantación, clima y algunos cambios en la forma de cultivo. Fui personalmente a Nueva Zelanda a preparar las plantas y organizar el embarque, por lo que esta tarea se hizo lo más rápida y cuidadosamente posible. Matilde se encargó de organizar los trámites de aduana, SAG y transporte una vez que el embarque llegó a Chile. Luego, las cajas con plantas fueron desempacadas rápidamente y plantadas de inmediato. Esto ayudó a que retomaran el crecimiento muy pronto y logramos tener algunas varas florales de muy buena calidad.
 
Además, el clima de Concepción nos favoreció mucho, ya que cuenta con días cálidos y noches frescas que ayudaron a que las plantas tuvieran buena acumulación de nutrientes y aseguraran flores de buen vigor.
 
Por último, decidimos innovar en la forma de cultivo, usando un sustrato que creíamos podía ser mejor y utilizando fertilizantes de entrega lenta, además de un sistema de riego tecnificado que permitiera manejar la nutrición a nuestra voluntad.
 
¿Qué quisieras plantar en el futuro?
Nos gustaría desarrollar nuevas especies de flores. Particularmente, me interesan mucho algunas flores nativas chilenas que tienen un evidente valor ornamental. Hay un par de géneros de orquídeas chilenas que pueden resultar interesantes, así como algunas especies de flores silvestres. El copihue es todo un capítulo aparte donde hay mucho que desarrollar, en particular la duración de la flor una vez cortada. Todas estas son ideas a largo plazo. Por ahora, queremos consolidarnos y transformarnos en los mejores productores de orquídeas y calas de colores de América Latina.
 
¿Chile o Nueva Zelanda?
La verdad es que Nueva Zelanda es un país hermoso, con una economía estable, un sistema educacional muy bueno y un sistema de seguridad social y salud eficiente y solidario. Sin embargo, Chile presenta posibilidades de desarrollo que son muy atractivas. Hay una serie de factores que este país tiene y que son difíciles de encontrar. La cultura de familia, las posibilidades de emprender, la solidaridad y la calidad de la gente hacen que Chile sea un país maravilloso para vivir. Nosotros pertenecemos a Chile y es donde nos gusta estar. Queremos darle a nuestros hijos alas, pero también raíces. Por esos accidentes del destino, nos ha tocado vivir en otros países como Alemania o Nueva Zelanda, pero aunque las comparaciones son odiosas y con todos mis respetos a los alemanes y kiwis, no cambio Chile por ningún otro país.
 
¿Qué se necesita para tener la fuerza de em- prender un negocio?
Pasión, preparación y trabajo. Si tienes pasión poralgoydecidesqueesaesoaloquete quieres dedicar, debes educarte y prepararte para hacerlo bien. Debes enfocar esa pasión para transformarte en el mejor, en el que más sabe, en el que está preparado para tomar decisiones informadas y hacer ajustes oportunos que te permitan ser no solo mejor que tu posible competencia sino que diferenciarte de ellos. Creo que esto, junto a trabajo duro y dedicación, permite avanzar en el emprendimiento y renovar las fuerzas para llevar tu empresa al éxito.

 

 

“La estadía en Nueva Zelanda fue clave. Durante cinco años nos calificamos en producción de orquídeas y calas de colores, aprendiendo el cultivo, producción post-cosecha, control de calidad, comercialización local y exportación”.

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