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EDICIÓN | Enero 2014

Inspiración infantil

María José Vásquez, sueños en fieltro
Inspiración infantil
Una apasionada de tocar, sentir y palpar el vellón de lana para producir el entrelazamiento de las fibras. Este proceso ya es una adicción en esta amante de todas las artes, que se dedica a crear cuadros que aluden a una fantasía infantil cargada de inocencia. 

por Soledad Posada M. / fotografía Sonja San Martín D.

Cuenta la leyenda que Noé, para hacer más cómodo el viaje en el arca, había cubierto el suelo con la lana de los corderos. Y cuando el agua bajó y los animales se fueron, se dio cuenta de que las bestias, al pisotear, habían formado una compacta alfombra de lana. Así nació el primer fieltro.

Y así es. La característica del fieltro de lana es que sus fibras tienden a enredarse naturalmente por la acción del calor, la humedad y los golpes reiterados. Por lo tanto, es una cohesión donde no existen adhesivos, ni ligadura o tejido.
 
En el pasado, el fieltrado se hacía a mano, después del esquile y lavado de la lana. En el presente, la técnica ancestral se conserva intacta, lo que también sugiere el porqué despierta tanta pasión en sus seguidores modernos, quienes deben realizar este procedimiento de humedecer, dar calor y pinchar con las agujas muchas veces para lograr coloridos, texturas y formas, sin límite en sus creaciones.
 
Una de estas fanáticas del fieltro es María José Vásquez, de profesión constructor civil, quien desde que conoció más a fondo la técnica, no ha podido dejar de producir cuadros de diversos formatos, con motivos siempre infantiles, tiernos. Todos inspirados en su hija Arantza (4).
 
 
UN CAMINO A LA EXCELENCIA
 
Siempre estuvo muy unido el nacimiento de Aranza, su infancia artística y el amor por el fieltro. Arantza nació el 12 de febrero de 2010 y nunca se ha separado de María José. Después del terremoto, toda la familia se fue a Santiago, y una vez allá todo encajó en su vida al conocer el fieltro y saber a lo que quería dedicarse.
 
En la capital, su madre, siempre muy ligada al arte, la invitó a una feria de materia prima. Ahí conoció a su primera profesora de fieltro, Rosy Cerda. “La pasión estuvo desde el comienzo, fue un amor a primera vista con los vellones y las agujitas”, comenta.
 
Existe la técnica del fieltro mojado o amasado, y el que María José realiza se trabaja con el vellón seco y agujas. Los cuadros son su principal creación, porque siempre pensó que las figuras ocupan mucho espacio.
 
De vuelta a Concepción, viajó a seminarios sobre la especialidad, y en las exposiciones de materia prima efectuadas en la ciudad, venía Rosy Cerda, de Santiago, con quien ya tenía una relación más estrecha. De hecho, fue ella quien la incitó a hacer clases. María José las realiza en forma personalizada porque le gusta mantener una relación de confianza y dedicarse a la persona que está aprendiendo.
 
El nacimiento de su hija coincidió con la época en que aprendió a hacer fieltro, por lo tanto, le llaman la atención las imágenes inocentes y fantásticas. En su proceso creativo, María José va tocando el vellón, se concentra, se inspira y crea. Siempre en busca de jardines, hadas, elfos y duendes.
 
¿Cómo nace tu interés por el arte?
Desde niña el arte fue un tema importante en mi casa. Mi mamá, como licenciada en artes, hacía cuanta cosa se le ocurría en su taller que tenía en la casa. De hecho, en el punto cruz yo le hacía los fondos de sus cuadros, cojines, etc., los cuales para ella eran tediosos. Yo creo que por ahí empecé.
 
¿Qué otras técnicas sabes?
He estado en talleres toda la vida. Sé de pintura, bordado, óleo, pintura en género, multipunto, crewel, punto cruz. Siempre tuve ganas de hacer cosas, y mis amigos me pedían que les hiciera clases.
 
¿Cómo aprendiste la técnica del fieltro?
El año 2009, conocí el fieltro por la TV en un canal extranjero, y me quedó dando vueltas. Luego del terremoto, y con mi hija de tan solo doce días, nos tuvimos que ir a Santiago a la casa de mis padres. Ahí fuimos con mi mamá a la expo Materia Prima, donde volví a ver el fieltro. Y me enamoré, había cosas tan lindas, con unos vellones de colores preciosos, fuertes y de distintas texturas. Tomé un curso en la misma exposición y, finalmente, no solté más el fieltro, o el fieltro no me soltó a mí.
 
¿Qué elementos diferencian tus obras?
En el uso del vellón, se pueden realizar distintas técnicas. Se hacen accesorios, ropa, muñecos y figuras, que por lo demás son muy bonitos. En mi técnica, se aprecian distintos colores, temáticas, es una nueva apuesta al uso del vellón, muy decorativo y de buena calidad. Es una técnica con más vida útil.
 
¿Por qué prefieres los cuadros de fieltro y no las figuras?
En mi caso, yo preferí los cuadros, ya que era una forma distinta de ocupar el fieltro, más duradera y decorativa. En esta técnica o forma de trabajar el fieltro, se pueden aplicar luces, sombras y relieves. Es como pintar con aguja y vellón.
 
¿Cómo realizas tu proceso creador?
En mi taller, preparo el paño de vellón, para luego revisar los distintos colores y texturas. Después, comienzo a plasmar mis “sueños en fieltro”, que es el nombre que di a mi quehacer.
 
¿De dónde viene la inspiración?
Sin duda del área infantil, de la naturaleza y, en especial, de mi hija Aranza. Ella despierta en mí el lado de los sueños y la fantasía, la magia y la inocencia. Los juguetes y el privilegio de vivir en un lugar rodeado de naturaleza, que sin duda te conecta e inspira mucho.
 
¿A quién agradecerías?
No es solo a una persona, están mis padres que siempre nos tuvieron ligadas, a mi hermana y a mí, con muchas expresiones del arte. A Pablo, mi marido, que me ha impulsado y apoyado a seguir creyendo en mis sueños, a pesar de tener que lidiar con ver la casa y el taller con los fieltros dando vueltas por todos lados; y a mi hija Aranza, mi inspiración.
 
¿Qué tipos de lanas utilizas?
Ocupo la suftolk, que es una lana bien rústica, con ella realizó los paños. La corredale me sirve para armar las figuras en relieve que luego irán con los colores, Merino y Mohair, que son más suaves y sedosas. Todas texturas muy distintas.
 
¿Qué sientes al tocar estas distintas texturas?
Es muy rico por la variedad de texturas. Al tocarlas, empiezo rápidamente a imaginar qué hacer y me pongo a trabajar. El vellón es un material muy cálido, suave y calentito. Es como un algodón muy rico de trabajar.
 
¿Qué sientes cuando a los demás les gusta tu trabajo?
Es muy gratificante, me hace muy feliz. Mis cuadros tienen mucho corazón, cariño y expresan mi intimidad, por lo que se crean sentimientos encontrados entre felicidad y pudor, pero claramente gana la felicidad.
 
¿Qué esperas del futuro?
Seguir con mis “sueños en fieltro”, enseñar y salir al extranjero con mis obras. Y estoy en eso, ya hay cuadros míos en Estados Unidos.

 

 
“Mis cuadros tienen mucho corazón, cariño y expresan mi intimidad, por lo que se crean sentimientos encontrados entre felicidad y pudor, pero claramente gana la felicidad”.

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